“Atacan sucesivamente el Castillo de La Loma”: El asalto a Jiguaní

Por José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia

Las derrotas son huérfanas, afirmaban los romanos. No dejaban de tener razón, pues por norma se tiende a olvidar o minimizar los fracasos. Esto es un error tales acontecimientos forman parte de la historia querámoslo o no. Este fue el caso del ataque a Jiguaní realizado, en marzo de 1897, por las tropas insurrectas bajo el mando de Calixto García.

Jiguaní era la cabecera de un municipio del oriente de Cuba. Territorio que dio un aporte significativo en las guerras de independencia, muchos de sus vecinos se incorporaron al ejercito mambí.

Al iniciarse el año 1897 Calixto García había acumulado una gran experiencia en los ataque a plazas enemigas. Durante la guerra de 1868 asaltó numerosos centros urbanos entre ellos las ciudades de Holguín y Manzanillo. Aquellas fueron acciones realizadas fundamentalmente por fuerzas de infantería que penetraban de noche en los poblados y se retiraban luego de obtener un botín.

Los ataques tenían como objetivo fundamental abastecerse en los almacenes y comercios más que capturar las guarniciones enemigas. El estrecho bloqueo a que estaban sometidos los independistas hacia en extremo difícil el abastecerse de otra forma. Este concepto de ataque varió por completo en el pensamiento de Calixto en 1896, al incorporarse a la última guerra por la independencia.

El general insurrecto contó con factores favorables. Uno muy significativo y no siempre tomado en cuenta es que el escenario fundamental de la guerra se había trasladado al occidente y centro de la isla. Los españoles habían disminuido considerablemente el número de tropas en el oriente de Cuba.

Como jefe del departamento oriental, que comprendía a las antiguas provincias de Oriente y Camagüey, contó con suficientes hombres y medios para hacer grandes concentraciones de tropas. El arribo de varias expediciones por el territorio bajo su mando que trajeron piezas de artillería, así como armas y parque le permitió disponer de suficientes medios materiales para realizar operaciones contra centros fortificados enemigos.

El ataque en 1896 al fortín de Loma de Hierro, en Gibara y luego la toma del poblado de Guáimaro fue una verdadera escuela para las tropas bajo su mando. En ambas acciones utilizó la artillería con éxito. Este era un arma que hasta aquellos momentos fue pocas veces manejada por los mambises y con resultados muy mediocres.

Calixto al iniciarse el año 1897 decidió atacar el poblado de Jiguaní para lo que realizó una concentración de tropas. Si importante serían los combates por la toma del poblado no menos necesario era mantener una estrecha vigilancia sobre Bayamo una población situada a relativamente cerca de la plaza sitiada y desde donde podían acudir refuerzo.

En pleno ataque recibió información de uno de sus generales que desde el puerto de Manzanillo había llegado a Bayamo una poderosa columna enemiga. En esas circunstancias decidió levantar el sitio, pues era imposible detener a la tropa enemiga y al mismo tiempo continuar el sitio.

Sin embargo, el general no tardó en comprender que la información era equivocada. Es cierto que una columna salió desde ese puerto llegó al poblado de Veguitas y retrocedió a Manzanillo. Ya se había producido la retirada y Calixto decidió no arriesgar a sus tropas en un nuevo asalto.

Ponemos a disposición del lector de Memoria Holguinera un fragmento del diario de Calixto García donde narra detalles de los preparativos del ataque y luego del desarrollo de este. Hemos respetado la ortografía y redacción original.

Febrero 14.
Diana á las 5 a.m. Marcha á las 6:30 a.m. Jomada de 4 leguas, acampan¬do á las 10 a.m. en «Las Cabezas» el Dr. Vieta queda en el campamento de Baire vacunando.
Febrero 15.
Diana á las 4 a.m. Marcha á las 5:30 a.m. Jornada de 5 leguas acampando á las 10 a.m. en «Cupanicú»=. Al medio día se despachó al Tte. Cnel. Dupoté que sale en comisión para el extranjero.

Febrero 16.
Diana á las 4:30 a.m. Marcha á las 6 a.m. Jomada de 3 leguas acampando á las 9 a.m. en «Mabay», Bayamo, donde encontramos fuerzas de la Prime¬ra División Segundo Cuerpo al mando del Gral. Ríos. Buen Campamento.

Febrero 17.
Acampados.

Febrero 18.
Acampados.

Febrero 19.
Diana á las 5 a.m. Marcha á las 6 a.m. Jornada de 4 leguas acampando á las 10 a.m. en «Masio Arriba» lugar de pasto regular y mala aguada.

Febrero 20.
Diana á las 3 a.m. Marcha á las 4 a.m. Jornada de 7 leguas pasando por «Masio Abajo», «Buena Vista», «San Rafael», «Estrella», «Los Arroyos», pasando el río Cauto por «Cauto El Paso», que es una pasada mala por lo pantanosa de la orilla. Acampamos á las 10 a.m. en la estancia de «Castillo» donde hay un poco de pasto y viandas abundantes.

Febrero 21.
Acampados.

Febrero 22.
Acampados. Al medio día llega el Jefe de Estado Mayor Brig. Mario Menocal de vuelta de Las Villas.

Febrero 23.
Acampados.

Febrero 24.
Acampados.

Febrero 25.
Diana a las 5 a.m. Marcha a las 6:30 a.m. Jomada de 4 leguas pasando por «Los Cayos» y «Hato Nuevo» y acampando á las 10 a.m. en Corral Nuevo, lugar de buena aguada y pasto ninguno.

Febrero 26.
Diana á las 4 a.m. Marcha á las 5 a.m. Jornada de 6 leguas atravesaño «Cauto» por «Las Coloradas» y pasando por «Limones» y «Palmante” acampando en «La Mula» á orillas del Cauto y con buen pasto.

Febrero 27.
Diana á las 4 a.m. El Jefe de E. M. con parte de la caballería se separa para ir al depósito de caballos para relevarlos. (1) El Cuartel Gral. marcha á Baire donde acampa.

Febrero 28.
Acampados.

Marzo 1°.
Acampados

Marzo 2.
Acampados.

Marzo 3.
Acampados.

Marzo 4.
Acampados.

Marzo 5.
Diana á las 4 a.m. Marcha á las 5:30 a.m. acampando á las 11:30 en “La Yaya» donde se concentran las fuerzas.

Marzo 6.
Acampados. Llega el Gral. Pedro A. Pérez. Por la noche se reciben noticias de que está el enemigo en Baire y el Gral. decide marchar á primera hora.

Marzo 7.
Marcha á las 5 a.m. con la Escolta de Caballería y la Segunda Brigs la Segunda División del Segundo Cuerpo. Jornada 8 leguas pasando «Monte Alto». Al llegar á Baire se supo que el enemigo se había retirado y acampamos á las 12:30 p.m.

Marzo 8.
Acampados. El Jefe de E. M. Brig. Menocal marcha con algunos ayudan¬tes á «Monte Alto».

Marzo 9.
Diana á las 5:30 a.m. Marcha á las 6:30 a.m. Jornada de 4 leguas, acam¬pando á las 10:30 en «Monte Alto» donde se encontraba el Jefe de E. M. y algunas fuerzas.

Marzo 10.
Acampados.

Marzo 11.
Acampados. Por la mañana el Gral. García con el Jefe de E. M. Brig. Menocal, y algunos ayudantes practica un reconocimiento sobre «Jiguaní» y se ordena la construcción de las trincheras.

Marzo 12.
Acampados. Se terminan las trincheras y se colocan los cañones en la noche de hoy al 13.

Marzo 13.
Ataque de «Jiguaní». Ocupa la trinchera del «Corujal» el Gral. Pérez; la de «Manantiales» el Brig. Collazo; la de la «Loma» el Gral. Cebreco y la de «Jiguaní Abajo» el Gral. Torres, situándose el Cuartel General en el «Corujal». Se rompe el fuego de cañón á las 6 a.m. que es contestado por el enemigo con disparos de granada hasta las 12 m. en que teniendo abierta brecha el castillo de la «Loma» y escaseando el parque, se manda disminuir el fuego de cañón. A las 7 p.m. se da el asalto apoderándose de una esquina de la plaza del pueblo, el Coronel Cartajena, de la otra los Ttes. Coroneles Pantoja y Guardia. Los Grales. Cebreco y Collazo atacan sucesivamente el Castillo de La Loma y el fuerte de Gerona; pero no pueden apoderarse de él.

Se preparaba una pieza para atacar la plaza del pueblo, cuando se recibe avi¬so del Gral. Rabí de que una gran columna española, burlando su vigilancia, había salido de Veguitas y entrando en Bayamo, por lo que consideró el Gral. que no tenía tiempo para apoderarse del pueblo antes de la llegada de la columna, y se mandó retirar la Artillería, y la infantería se retiró por la mañana á «Monte Alto» y «Cañadón». Tuvimos 35 bajas.

Marzo 14.
Acampados en «Monte Alto». Se recibió aviso á las 5 p.m. de que la co¬lumna enemiga de que se había dicho que había entrado en Bayamo, había retrocedido á Veguitas.

Marzo 15.
Salida de «Monte Alto» á las 2:45 p.m. acampando á las 5:30 p.m. de Baire. (2)

Notas
1– Una de las medidas tomadas por Calixto García y otros jefes mambises era organizar lo que llamaban un depósito de caballos, para sustituir a los fallecidos, enfermos o agotados. Esto nos da una idea del nivel de organización que llegó a contar el general García Iñiguez durante el desarrollo de la contienda.
2– Diario de Calixto García. Sala Cubana Biblioteca Nacional de Cuba.

Máximo Gómez, la retirada de Holguín (1870)

Por el Ms. C José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia

En agosto de 1869 la esperanza de la dirección de la revolución se centró en la jurisdicción de Holguín y en un hombre: Máximo Gómez. Luego de varias victorias relevantes en que los insurrectos se impusieron por el número y la sorpresa a los españoles entre octubre de 1868 y enero de 1869, comenzó la ofensiva colonialista en los primeros meses de este último año. Lograron desalojar a los insurrectos de las jurisdicciones (1) de Bayamo y Manzanillo, tuvieron también relevantes éxitos en Jiguaní y Santiago de Cuba.

Foto: Internet

A la jurisdicción de Holguín, situada en la costa norte del oriente cubano no había llegado esta ofensiva por lo que allí se encontraba una importante cantidad de tropas insurrectas. El plan del gobierno cubano era detener el avance enemigo en las tierras holguineras. No disponían los independentistas cubanos de jefes nacidos en la isla con experiencia militar. Como luz al final del túnel se encontraron que residían en la parte oriental de Cuba un grupo de experimentados militares olvidados por todos, desempeñando la mayoría de ellos modestos oficios para ganarse el sustento. Eran los militares dominicanos que apoyaron la anexión de su país a España. Temiendo la venganza de sus compatriotas se trasladaron a la mayor de Las Antillas. Aunque un grupo significativo continuaron fieles a España entre ellos el Coronel Eusebio Puello, otros comprendieron el error que habían cometido y se unieron a la revolución. En esa decisión fue importante el que conocieron lo que era una colonia española donde la esclavitud era la base fundamental de la economía y las autoridades los miraban con desprecio por ser antillanos.

No siempre fueron bien mirados por los cubanos, quizás por sus antecedentes de haber pertenecido al ejercito colonial o por su formación militar y vida bélica que a algunos les había agriado el carácter y los hacia ríspidos y en general poco amables como en el caso de Máximo Gómez. Pero cuando España desató la guerra con toda su crueldad se convirtieron en tabla de salvación para la naciente República Cubana que se formó en los campos insurrectos en abril de 1869. Máximo Gómez fue designado jefe de la jurisdicción de Holguín cargo que desempeñó entre agosto de 1869 y febrero de 1870. Como segundo de la fuerza de la región situaron al general Julio Grave de Peralta.

La ofensiva del ejército colonial estaba integrada por decenas de columnas que bajo el mando del general Blas de Villate Conde de Valmaseda avanzaba arrollándolo todo a su paso. Con esa chispeante imaginación caribeña de los cubanos la llamaron la “Creciente de Valmaseda” comparándola con los desbordes del río Cauto, la mayor de la isla, que todo lo arrasaba.

La llegada de la expedición del Anna por la jurisdicción de Tunas el 19 de enero de 1870 significó un cambio importante en los planes de la dirección de la revolución. En ella llegó una gran cantidad de armas y municiones. Si hasta aquellos momentos la esperanza, se situaba en tratar de detener la ofensiva española en Holguín, ahora la estrategia consistía en que el Ejército Libertador pasaría a la contraofensiva, las jurisdicciones de Bayamo y Jiguaní serían invadidas por tropas al mando de Modesto Díaz y Máximo Gómez. En Tunas Vicente García activaría las operaciones. Esto obligaría a Valmaseda a detener su fatídica ofensiva. En carta del secretario de la guerra a Grave de Peralta le planteaba estos criterios:

“En las actuales circunstancias, los movimientos convinados (sic) de los Cuerpos de Las Tunas, Bayamo y Jiguaní le proporcionaran algún desahogo en sus operaciones, pues comprenderá que presentándonos simultáneamente al enemigo sobre varios puntos; todas las tropas se estan batiendo y no pueden distraerse.” (2)

La presencia de Gómez en Tunas era sumamente necesaria para los nuevos planes, pero no era tarea fácil llevarla a cabo. El general dominicano había situado en la parte occidental de la jurisdicción de Holguín al general Julio Grave de Peralta, mientras el operaba en la oriental. Los españoles levantaron entre ambas zonas una línea militar formada por fortines y destacamentos, solamente se podía practicar el paso por los lugares más apartadas, a pie y en pequeños grupos.

El primero de febrero Julio Grave de Peralta recibió una comunicación de Tomas Jordán fechada el 25 de enero para que se hiciera cargo de la división de Holguín, interinamente, mientras Máximo Gómez debía de pasar a Tunas con los 200 jiguaniceros que lo habían acompañado. No era tarea fácil localizar a Gómez en medio de la intensa campaña enemiga. El 15 de febrero Grave de Peralta le escribió al secretario de la guerra:

“Del General Gómez no tengo, noticias por hallarse la comunicación enteramente cortada llegando al extremo de no poderse comunicar con aquella línea, sino a pie y por dentro del monte así es que se me hace dificultosísimo enviarle parque y averiguar su paradero fijo, sin embargo, he mandado hace cinco días un comisionado conduciendo parque y pliegos para él y tan pronto como sepa el resultado de las operaciones que tengo en práctica pasare a hacerme cargo de la mayoría Gral pues de momento no puedo separarme de esta línea aun cuando tengo que hacer el viaje de 15 leguas por lo menos a pie con tres o cuatro de mis ayudantes única compañía que podré llevar.” (3)

Julio conociendo lo difícil que sería para Gómez burlar la estrecha vigilancia española le envió dos cargamentos de parque. El primero consistía en unos 500 proyectiles. El segundo era una cantidad mayor conducido por el capitán Miguel Ramón Cardet. También le mandó una carta en la que expresaba:

“Con objeto de salvar la situación de ese punto sale el C. Miguel Cardet con cuatro individuos más llevando cuatro latas de pólvora conteniendo 24 libras y 2 500 pistones que son los cartuchos considero saldrán de aquellos, creo este número con 500 cartuchos que le mandé, es suficiente para salir de la situación en que se encuentra. Yo creo sobremanera conveniente concentrar toda la fuerza a esta línea (la zona occidental de Holguín y espero que bajo mi responsabilidad tenga, la bondad de hacer vengan todas para este punto donde me hare cargo de ellas supuesto que en el sitio en que hoy se encuentran me es casi imposible comunicarme con ellas y además muy espuesta(sic) la remisión de parque por ser muy fácil que caiga en poder del enemigo como ha sucedido ya: esta línea (Brigada Occidental de Holguín) está muy amenazada y esta es la razón porque no me separo de ellas y paso a ese punto a hacerme cargo de la fuerza.” (4)

Foto: Internet

Alrededor del 20 de febrero, informado de la decisión de que marchara a Tunas Máximo Gómez inició el recorrido hacia ese territorio. En su diario escribió: “Emprendí marcha para Las Tunas con una columna como de 300 hombres, con el tiro de la carabina algunos, una impedimenta de más de mil almas entre niños, y mujeres y gente inútil y enferma, que huyendo de la fiereza de los españoles, se amparaba en nuestras fuerzas.” (5)

En una carta de Máximo Gómez a Julio Grave de Peralta hay detalles de estos últimos momentos de su jefatura en Holguín:

“Gral Julio Peralta
Estimado Comp. y amigo.
Hoy he llegado a éste punto y continúo a cumplimentar la orden del Gral en Gefe (sic). Mi salida sobre esta línea con la columna tan demacrada con varios enfermos, heridos, las armas mojadas y sin pertrechos pasando por entre tantos campamentos enemigos y sin haber sufrido un descalabro no ha sido cosa sola providencial y acabo de completar la obra de evitarlo, el haberme encontrado con Cardet en la cruzada de un monte pues yo no traía practico más que uno que de muy limitado conocimiento del terreno y que además tenía en calidad de preso por sospechas de traición. Por ésta podrá U. formarse una idea de que no era mi situación al querer salvar la fuerza nada ventajosa.

Pude defenderme unos días más con los 500 cartuchos que me entregó su comisionado Rodríguez que al recibirlos pense reservarlos para mi defensa en el trancito (sic) pero ese mismo día fui atacado y quede como le dejo dicho.

Sin embargo aguardé seis días mas porque Rodrígo me manifestó que U. se dirigía para allí y que para guiarle a U. se iba a apostar en cierto lugar por, donde U. debía ir mas viendo su dilación marche dejando las demas fuerzas por allí pues no me pareció conveniente que quedara aquella línea totalmente abandonada y solo he traído la que pertenecía antes a la División a mi mando. Sin embargo, como en los pliegos que me dirije con Cardet me dice desea U. reconcentrar aquellos sobre ésta línea he mandado del punto en que encontré á este, al C.C Luz Guerrero á buscarlos.

“El C. Cardet me ha entregado tres latas de pólvoras y dos mil mistos pues aunque me indica U. cuatro al encontrarlos uno que llevaba la falta se asustó con nuestra inesperada presencia y hulló por el monte con ella y aunque allí nos cansamos de llamarle nunca pareció pero Cardet me dice que es práctico y no se perderá.” (6)

Guiados por Miguel Ramón Cardet la columna continuó su azarosa marcha por los campos holguineros. Máximo Gómez anoto en su diario:

“Yo mismo personalmente, con dos o tres hombres, escribía Gomez en su diario, iba explorando mi camino teniendo a cada instante que hacer alto, para esperar que pasara el enemigo y otras veces desviar el rumbo. Por fin, al cuarto día da una marcha tan angustiosa, rendí la jornada en «laguna de Piedra», en cuyo punto tenía un campamento el Gral Luis Figueredo». (7)

El 24 de febrero le escribió desde ese lugar una carta al general Julio Grave de Peralta:

“Yo he manifestado al gobierno hace algunos días mi opinión y ahora que voy para allá lo hare de viva vos pues veo como que el Gral en Gefe (sic) trata de reconcentrar fuerzas pero ¿A que dejar en
Las Tunas las fuerzas a mi mando? (los 200 jiguaniceros)
Nunca como ahora tiene Holguín mas importancia militar para nosotros y si no caemos sobre las poblaciones del centro que sería lo mejor (8) deben en mi concepto sostener a todo trance a Holguín pues es la puerta que el Ejercito enemigo tendrá qué ¬ abrir para darle paso a sus planes.

Yo podré equivocarme y ojalá así sea. Concluyo por ahora amigo mio deseándole felicidad y éxito y mientras tanto donde quiera que se me destine el mismo amigo.
Máximo Gómez
Lagunas de la Piedra
24 de febrero de 1870
PD: Como llevo la columna tan estropeada mañana saldré para Rio Abajo donde quizás hará alto dos o tres días y después continuare siempre con lentitud.”(9)

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Esta carta tiene el singular valor de Gómez plantea su genial visión estratégica a pesar de estar en medio de la vorágine de la Creciente de Valmaseda donde la acción táctica y la supervivencia era la tarea fundamental. Sin conocer, los planes elaborados por la máxima dirección de la revolución coincide en lo referente a la invasión a Bayamo e incluso va mucho más allá al plantearse el regreso a Jiguaní también de las fuerzas libertadoras. Otro elemento que los separaba radicalmente de la forma de pensar de los jefes locales era su concepción sobre el destino de los 200 jiguaniceros. Julio Grave de Peralta reclamó que, los 200 jiguaniceros continuaran en la división de Holguín, Gómez coincide en esto pero, solo en caso de que no se destinaran a la invasión a Jiguaní y Bayamo. Para Gómez la importancia de Holguín o cualquier otra comarca está en función de los planes estratégicos de la revolución y nunca en función de los intereses regionales. El 26 de febrero Grave de Peralta se trasladó a Rio Abajo y recibió el mando de la división.

La salida de Gómez con su columna significó prácticamente el fin de la resistencia cubana en la brigada oriental. Al respecto escribió Grave de Peralta: «… que según veo en el oficio que dicho Gral (Máximo Gómez) me pasa solo quedarán en aquella línea unos siento(sic) y pico de hombres los cuales no se sabe dónde paran y que veo muy difícil de reunir”. (10)

El éxito de la campaña de Gómez en Holguín no se encontraba en el número de bajas que le había hecho al enemigo sino que obliga a Valmaseda a mantener sobre la Brigada Oriental durante casi dos meses y medio el grueso de su ofensiva. Este mantuvo intacto importantes núcleos de fuerzas en la zona occidental de Holguín y Tunas. La existencia de estas tropas, en especial en Tunas, fue lo que permitió a la llegada del Anna organizar un verdadero plan estratégico para intentar darle un vuelco a la guerra.

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NOTAS
1–Cuba conformaba una capitanía general que estaba estructurada en departamentos y estos en jurisdicciones las que a su vez se dividían en capitanías pedáneas
2–Museo Provincial de Holguín. Biblioteca del Museo. Documentos de Julio Grave de Peralta. Carpeta 1 Documento 12 Carta del secretario de la guerra a Julio Grave de Peralta.
3—Ibídem. Carpeta 1 Documento 12 Carta de Julio Grave de Peralta al Secretario de la guerra
4—Ibídem. Carpeta 1 Documento 13 Carta de Julio Grave de Peralta a Máximo Gómez
5–Máximo Gómez. Diario de Campaña. Instituto Cubano del Libro. La Habana. 1968. p.12
6–Museo Provincial de Holguín. Biblioteca del Museo. Documentos de Julio Grave de Peralta. Carpeta 1 Documento 15 Carta de Julio Grave de Peralta Máximo Gómez
7–Máximo Gómez. Diario de Campaña. Instituto Cubano del Libro. La Habana. 1968. p.12
8–Se refiere a Jiguaní y Bayamo
9–Museo Provincial de Holguín. Biblioteca del Museo. Documentos de Julio Grave de Peralta. Carpeta 1 Documento 16 Carta de Máximo Gómez a Julio Garbe de Peralta
10–Museo Provincial de Holguín. Biblioteca del Museo. Documentos de Julio Grave de Peralta. Carpeta 1 Documento 19 Carta de Julio Grave de Peralta al secretario de la Guerra.

Recuerdan en Holguín acciones del 13 de marzo

Por Abel Castro Sablón

Fotos por el autor

Destacados historiadores de Holguín realizaron un panel para recordar los hechos del 13 de marzo de 1957, cuando un grupo de jóvenes del Directorio Revolucionario decidieron asaltar el Palacio Presidencial para justiciar al dictador Fulgencio Batista, así como tomar Radio Reloj para divulgar la noticia rápidamente a todo el país.

En la sede de la Unión de Historiadores de Cuba en Holguín, destacados miembros de esa institución, como son Mayra San Miguel, Hernel e Hirán Pérez Concepción, José Abréu Cardet y Wilmer Ramírez Pupo, debatieron sobre las circunstancias que llevaron a la creación del Directorio Revolucionario y la realización de estas acciones.

En un fraternal encuentro con participantes de las luchas clandestinas, se recordaron pasajes de esos sucesos y otros posteriores, como la masacre de Humboldt 7, que formaron parte de la tremenda represión que adoptó la tiranía batistiana para darle caza a los valerosos jóvenes revolucionarios, quienes se atrevieron a  desafiar al propio tirano en su madriguera.

Figuras como José Antonio Echeverría, Juan Pedro Carbó Serviá, Joe Westbrook, Eloy Gutiérrez Menoyo, entre otros, no pasaron inadvertidos en las palabras de estos investigadores, quienes disertaron con interesantes datos y sus respectivas ópticas de los sucesos acaecidos en Palacio Presidencial y Radio Reloj.

Este conversatorio pudo materializarse gracias al esfuerzo combinado y coordinado por el Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLL), en conjunto con la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC) en la provincia de Holguín.

Sirvió este panel como un digno homenaje a esos 29 jóvenes que perdieron la vida en tan audaces acciones, por luchar contra la tiranía y la opresión que envolvían a Cuba, tras el golpe de estado del 10 de marzo de 1952. Las acciones del 13 de marzo no lograron su objetivo, pero estremecieron a toda la Isla y marcaron una pauta importante en las luchas insurreccionales, hasta su fin, el 1 de enero de 1959.