Música: En dos tiempos

Por Jorge Suñol Robles

Para sentir, amar, para vivir…

Pupila alerta. Esta vez los secretos no se guardan. No hay excusas. Llega la nostalgia, el recuerdo, los amores viejos, los ríos que se alejan, llegan las ausencias y los breves espacios, llega el muro del Malecón, La Habana intacta, llegan las palabras, la poesía.

Haydée Milanés en concierto

Corre la madrugada, buscando más cómplices que un piano y un par de guitarras, desafiando los misterios de la música. De fondo, como lo imaginé siempre, surge una voz que envuelve, hipnotiza. Surge Haydée Milanés, que ha emprendido un vuelo infinito, como libélula, como el sentimiento más profundo, como un abrazo irrepetible. Canta y  cierra los ojos, casi con la piel partida, profunda. Quiere seducirnos, claro está.

Doce años después sube al escenario de La Villa Blanca, se suma al sueño de Solás y nos regala parte de su repertorio musical. Haydée, sin temer a las caras desconocidas y los corazones inquietos, y a las multitudes que atrae el Festival, nos entregó de manera íntima una Cuba llena de boleros y feeling. Que nadie lo dude, fue un concierto para recordar, para homenajear a íconos de la canción.

Temas emblemáticos como Ámame como soy y Cómo fue, los trasladó a su registro de una rica manera. El público, entonces, cantaba y recordaba. Fue evidente la herencia y el legado de su padre, de Pablo Milanés fue también el concierto, con su firma fueron la mayoría de las canciones interpretadas. Para vivir, Yolanda, De qué callada manera “merodearon” la noche.

Pero cuando llegó el tema Una palabra, conocida pieza de Carlos Varela, a muchos los dejó mudos. “Abandonó” a su grupo acompañante, y sola se adueñó de su voz. Silencio, que esto se oye a capella.  Fue, sin dudas, unos de los momentos más hermosos  y cumbres de la presentación. Vinieron, luego, otras canciones, llenas de historias y caminos. Haydée las hizo suyas, se paseaba en el escenario.

Terapias para enfermos de funk

Este segundo tiempo es apto solo para los que necesiten “terapia”, para gozar de verdad. Dicen que están inyectando funk, y la gente baila, desmedidamente. Dicen que es Erik, el negro Erik, con sus lentejuelas y su rico tumbao.  Es Cimafunk, desde La Habana hasta Gibara, en un gran espectáculo.

Soltó fuego el escenario, “criollizando” todo género, toda forma de hacer y sentir la música. Cimafunk todavía es un proyecto joven y vino a mostrarnos su primer álbum: una Terapia rica y pegajosa. Es indudable, Erik Alejandro Iglesias se desplaza por varios registros con una facilidad increíble,  y lo mezcla siempre con sabores cubanos.

En solo un año la agrupación ha ganado seguidores en el público. Qué  bueno que su música haya llegado hasta el Oriente y se conozca, más allá de plazas habaneras. Hubo en este concierto una conexión magnífica con la gente, pacientes enfermos de funk. El proyecto empieza con fuerzas, ojalá mantengan ese impulso y las ganas de hacer canciones. Sigue la noche,  y Gibara todavía despierta.

Género, niñez y adolescencia

Por Claudia Hernández Maden

Gibara lo ha vuelto a hacer. La idea de Solás, que redimensionó el cine  pensado desde los cánones del bajo presupuesto, hoy se catapulta con nuevos bríos internacionales y, con ello, reaparece la preocupación por la formación/educación de las nuevas generaciones.

Mientras antiguas ediciones del Cine Pobre asomaron su mirada al género desde lo teórico, en esta edición “posee un valor simbólico enorme tener este panel de género porque conecta al Festival con una preocupación, sin dudas, no podemos salir de ella,” afirmó Sergio Benvenuto, miembro del Comité organizador.

Lizette Vila, directora del proyecto Palomas. Foto: Carlos Rafael

A los que saben querer dedica FIC Gibara una mirada perentoria desde el ámbito audiovisual, gracias al debate, franco y necesario, propiciado en el  panel “Género y audiovisual en la niñez y adolescencia.” Una iniciativa altamente acogida por las activistas a favor de la temática de género, Lizzete Vila, directora del proyecto Palomas, y Rochy Ameneiro, cantante y gestora del proyecto Todas Contracorriente.

Acompañada por la muestra audiovisual de la Unicef, su representante, María Machicado, abordó la importancia de impulsar el rol de los niños en tanto protagonistas y consumidores del arte, y del cine en específico.

María Machicado abordó la importancia de impulsar el rol de los niños en el cine. Foto: Carlos Rafael

Desde su experiencia, el trabajo con los niños debe constituirse no solo desde los acuerdos internacionales, se trata de un compromiso que debe asumir la sociedad toda para desarrollar políticas y acciones concretas. Son claves los medios de comunicación y las artes para romper estigmas y estereotipos que, muchas veces, solo los refuerzan.

“Hay que plantearse desde el género, por ejemplo, cuántas historias se realizan por/para mujeres. Esa es la primera reflexión; así como pensar al niño como público. ¿Qué dinámicas incentivan el consumo audiovisual desde las edades tempranas? ¿Cómo se aprovechan espacios y productos tales como los Joven Club y Paquete Eduques?” Que las producciones audiovisuales para infantes visibilicen y difundan  una construcción de género inclusiva.

Lograr concienciar, no solo a niños y adolescente, sino también educar a los adultos sobre cómo emprender tales desafíos en su construcción audiovisual.

Yociel Marrero, experto en desarrollo y crecimiento de la Fundación Antonio Núñez. Foto: Carlos Rafael

Otra importante visión aportó Yociel Marrero, experto en desarrollo y crecimiento de la Fundación Antonio Núñez, en torno a la relación entre género y economía. A su juicio, el mito de la mujer “derrochadora” se abole cuando se evidencia que las féminas han demostrado su peso fundamental en la organización económica de la familia.

Marrero enfatizó en la redefinición femenina de los sistemas financieros y económicos. “Hoy, existen posibilidades reales que permiten afirman que son ellas las que poseen un mayor conocimiento de bienestar, ahorro y desarrollo. Para Marrero, “si se pregunta, ahora mismo, qué se entiende por bienestar, pueden surgir múltiples respuestas, pero seguramente la respuesta más responsable en cuanto a crecimiento y desarrollo vendrá de una mujer”.

Rochy Ameneiro, cantante y gestora del proyecto Todas Contracorriente. Foto: Carlos Rafael

Vocera del proyecto Todas Contracorriente, la cantante Rochy Ameneiro atribuye la estereotipación al consumo, cada vez mayor, de materiales enlatados que van sedimentándose en el imaginario infantil. Parte de su trabajo se centra, precisamente, en la sensibilización por la no violencia femenina. “Hemos realizado varias giras por provincias, reflexionando con padres y familias”. En ello son claves las alianzas institucionales para lograr iniciativas. Actualmente se enfoca en la capacitación desde la primera infancia en círculos infantiles, el método Educa a tu hijo y las educadoras del sector privado. ¿Cómo es posible que existan y aporten a la economía pero el Ministerio de Educación no las reconozca?

De Lizzette Vila quedan las enseñanzas, siendo toda una entendida en el empoderamiento femenino y su visibilización desde el audiovisual. “En Palomas tratamos de promover ese producto interno de la felicidad, estamos generando esa cadena de valor espiritual en Cuba. El audiovisual puede ser el escenario para expresarnos con pensamiento crítico. Nuestro cine continúa siendo masculinizado. Pero, fue la primera institución que dio acceso a los derechos culturales. Tomó las señas de la libertad, la justicia social y trató de hablar de la igualdad entre hombres y mujeres”.

Panel género y audiovisual en la niñez y adolescencia. Foto: Carlos Rafael

Bienvenida sea, en fin, la vuelta a la temática de género en FIC Gibara que, atinadamente, abre paso también a las nuevas generaciones y respalda proyectos reales como Voces del Audiovisual, junto a la red UNIAL, plataforma audiovisual latinoamericana y caribeña para la niñez y la adolescencia que presentó su experiencia en la Isla.

Teatrales, cinematográficas señales de humo

Por Katherine Pérez

Teatro del Sol y Trébol Teatro se fusionaron en este 14 Festival Internacional de Cine de Gibara para presentar Humo, una obra del ya no tan joven dramaturgo holguinero Yunior García.

La obra emplea, como dijera Juan Padrón, autor del programa para la puesta…cuadros enmarcados en películas cubanas que definen el rostro de nuestra producción (Los sobrevivientes, Memorias del subdesarrollo, Papeles secundarios, Adorables mentiras, Suite Habana…), y en la que, de un modo u otro  también se trazan sutiles nexos entre cine y teatro

Con René de la Cruz y Félix  Beatón como protagonistas, y puesta en escena del primero, esta obra pudo haber alcanzado otras dimensiones, sin embargo, como en entrevista admitiera García honestamente: Es un estreno mejorable. Yo creo que la obra todavía está en working progress y necesita más ensayos. O sea, más de 15 días que fue el tiempo que tuvimos, para que los actores realmente incorporen bien sus personajes y alcancen el ritmo preciso que lleva  la obra y técnicamente también funcione.

Además, precisó que la obra debía proponerse en otro lugar donde el calor no afectara el público y este pudiera escuchar, porque según el guionista, Humo es para escuchar. Hoy rompemos el hielo, explicó, pero era un compromiso que teníamos con Gibara y vamos a trabajar para que la obra alcance su punto necesario.

Lo esperamos, naturalmente.

Los múltiples imaginarios de Cosme Proenza

Por Erian Peña Pupo

Cosme Proenza ha forjado reconocibles “mitologías individuales”, donde lo simbólico y lo mítico, mediante el uso de diferentes signos e intertextualidades, acompañan al ser humano en un vía crucis artístico a través del estudio de los códigos del arte occidental.

Estilísticamente diverso y distinguido principalmente por las obras que integran las series Boscomanía y Los dioses escuchan, su trabajo deconstructivo en el ámbito de la historia no se puede conocer sin “las transformaciones acaecidas en el ámbito del arte y la cultura a partir de las tres últimas décadas del pasado siglo.

Transformaciones que se aprecian en su manera de ver la historia, con múltiples configuraciones que constituyen el paisaje cultural por excelencia”, asegura el curador Ángel San Juan Paneque.

Precisamente, el quehacer deconstructivo, el diapasón estilístico presente en su obra y el abordaje del cuerpo femenino distinguen la muestra Retrospectiva, inaugurada en la galería gibareña del creador, como parte del Festival Internacional de Cine de Gibara.

Foto: José Ángel

Dialogante con el arte occidental, pero unificada como resultado de un mismo trabajo, su obra se desmarca de las clasificaciones: “Clásico o barroco, romántico o realista, simbolista o expresionista fueron oposiciones para los historiadores; pero no para quien, además de aptitud para el dibujo y la pintura, poseía también la aptitud para salirse de lo programático y establecido en el anhelo de los mitos de la vanguardia. La variedad aquí reunida se cohesiona con la unidad temática en las obras seleccionadas: el desnudo como género pictórico y el cuerpo femenino como sujeto de abstracción; ambos han sido interdependientes desde tiempos inmemoriales”, subraya San Juan.

El cuerpo femenino unifica la muestra presidida por una Cecilia Valdés barroca, modernista y criolla, como el mítico personaje cumbre de nuestra novelística decimonónica. Mientras piezas como Juventud, Alba, Nostalgia, La noche y una de sus Mujeres con sombrero nos muestran la obra de un Cosme expresionista, hiperrealista, surrealista… y al mismo tiempo ajeno a todo tipo de clasificaciones que estrechen su creación.

Preciso tino curatorial –y excelente oportunidad para quienes seguimos su obra– resultó reunir en uno de los salones tres piezas que muestran como pocas el interés investigativo del multifacético creador, que también ha trabajado los murales, el grabado y la cerámica: una hermosa copia de La gran odalisca, pintada en 1814 por el francés Dominique Ingres; una apropiación de la misma obra perteneciente a su serie Manipulaciones, donde el pintor se añade a la misma, y finalmente el desnudo de Ingres “corporizado” dentro de las figuraciones planas y distorsionadas de otro francés, Henri Matisse. Perteneciente a la reciente serie Variaciones sobre temas de Matisse, la odalisca se integra a un paisaje alucinante y colorido.

 

Exposición «Retrospectiva», del artista Cosme Proenza. Foto: Kevin Manuel Noya

En la inauguración, Jorge Perugorría comentó que esta exposición es un honor para el Festival por muchas razones: “Por lo que significa Cosme dentro de la pintura cubana, y por la relación que ha tenido con el Festival desde que Humberto lo inició. Digamos que la relación de Cosme es fundacional. Ha sido un gran privilegio que enseguida se estableciera esa complicidad entre dos grandes artistas cubanos. Cosme ha estado en las catorce ediciones. Está en Gibara, en Holguín, y sobre todo presente en la cultura cubana. Es un gran honor celebrar este aniversario y hacer esta exposición en su galería. Estamos muy felices y le doy las gracias, también en nombre de Humberto”.

En la exposición –a la que asistió la presidencia del Festival, invitados y las autoridades políticas y gubernamentales del municipio y la provincia–, Cosme, uno de los artistas hispanoamericanos con una de las cosmovisiones más enigmáticas y originales de los últimos tiempos, recordó su amistad con Humberto Solás, los años fundacionales de la cita y catalogó al FICG como “uno de los eventos culturales más importantes de este país”.

EYEIFE, un sí absoluto

Por Juan Pablo Torralbas

Gibara estuvo de película durante una semana, y para complementar la catorce edición del Festival de Cine, llegó hasta la Villa Blanca el Festival Itinerante de Música Electrónica, Eyeife.

Eyeife une a DJs nacionales e internacionales de renombre, para presentar al público una propuesta alternativa y novedosa. Foto: Torralbas

Bajo la producción de PM Records, y la dirección de Suilén Milanés, Eyeife une a DJs nacionales e internacionales de renombre, para presentar al público una propuesta alternativa y novedosa, donde se mezcla la música electrónica con ritmos tradicionales y afrocubanos.

Desde que abrieron el espacio se fusionaron con otras artes. Uno de sus principales objetivos. Tanto en la apertura como en la clausura compartieron escena los Djs con la Compañía de Danza Contemporánea de Holguín, Codanza.

Durante tres días, Eyeife fue el enlace de los días de festival, hicieron que desde el 4 de julio el festival se convirtiera en una fiesta constante que no terminó hasta que ellos mismos cerraran las puertas de la catorce edición del Festival de Cine de Gibara.

Como parte de esta edición de Eyeife en el Festival Internacional de Cine de Gibara, llegaron hasta la Villa Blanca Djs reconocidos en Cuba tales como Electrozona, grupo Holguinero; Djoy de Cuba e Ivan Lejardi de La Habana, entre otros; mientras que para darle el toque internacional estuvo en escena Oscar G, que es un Dj bien importante en la escena neoyorquina.

Eyeife es la continuación de otros festivales de música electrónica en Cuba, Pro-electrónica, pero esta vez busca el mestizaje con la música afrocubana y la música cubana en general. “La diferencia entre lo que era Pro-electrónica y lo que es ahora Eyeife es esa, la fusión de la electrónica con los ritmos cubanos”, planteó Mario Oliva, productor general de PM Records.

El nombre Eyeife viene del yoruba y su significado está relacionado con uno de los signos que se utilizan para la adivinación con cocos, y tiene que ver con el equilibrio entre las energías positivas y negativas.

Foto: Torralbas

El evento regaló la actuación de invitados de otras manifestaciones artísticas. Busca que los más jóvenes se acerquen a las raíces africanas de la cultura cubana. Hacerles llegar estos sonidos a través de la música de los nuevos tiempos, la electrónica, resulta sin dudas una apuesta interesante.

 

La primera edición de Eyeife tuvo lugar en septiembre de 2017, con la participación de cerca de 20 Djs. Ahora se preparan para organizar la próxima edición, la cual pretenden sea mucho más amplia, y se desarrollará en diciembre de este año.

Eyeife fue parte del Festival, Gibara fue parte de Eyeife, pues durante una semana se convirtió en una mezcla de artes, lo mismo se veía a Pancho Céspedes caminando con un bastón, haciéndose el cojo; que una obra de teatro sobre fumigadores; que un ¨zanquero¨ en medio del parque corriendo, que a Benicio del Toro presentando una película o a Silvio haciendo un concierto. Esta heterogeneidad con el cine como centro, demostró la vitalidad que tiene el Festival Internacional de Cine en este lugar.

7 motivos para regresar a Gibara

Esta no es una lista de las cosas por las cuales debemos ir a Gibara, por mucho que esté de moda resumir en determinado número de elementos la esencia de algo, prefiero conocerlo en magnitud y no prescindir de alguna característica por encima de otra.

«Aunque los gibareños son los protagonistas, todavía debemos incitarlos a que vengan más al cine». Foto: Carlos Rafael

“Noche de alegría y tristezas la este sábado 7 de julio, la primera porque es nuestro último encuentro de esta cita y estaremos un año sin vernos, sin embargo en 2019 estaremos otra vez aquí, en Gibara, y no hay suerte como esa”.

Con nostalgia y altas expectativas para volver inició Renecito de la Cruz, director artístico del Festival, la Gala de premiaciones de la XIV Edición Festival Internacional de Cine de la Villa Blanca. En la velada fueron los infantes, centro de la cita de 2018, quienes presentaron su trabajo “Mi mejor yo”, hecho por integrantes del Proyecto “Voces del audiovisual”, residentes en la Villa Blanca, y donde los protagonistas son los propios infantes, pero esta vez del Proyecto “Con la magia de una sonrisa”, del municipio Urbano Noris.

Como en la típica noche de alegrías, los lauros no se hicieron esperar. El Premio ex aequo “Hacia una cultura de la naturaleza”, otorgado por la Fundación Antonio Núñez-Jiménez, fue para los cortometrajes documentales cubanos El monte (Claudia Claremi, 2017) y Mujeres de la basura (Lizette Vila e Ingrid León, 2018). Por su parte, el “Espectador más asiduo” fue para la gibareña Elaine González y para el Viceministro de Cultura, Fernando Rojas.

Eslinda Núñez junto con la ganadora del lauro principal, el Premio Lucía al “Mejor largometraje de ficción”. Foto: Carlos Rafael

En “Documental, animación y videoarte” se entregaron dos menciones especiales a Los dos príncipes (Yemelí Cruz y Adanoe Lima, 2017) y El monte; a su vez, el Premio Lucía al “Mejor largometraje documental” fue para Kumu Hina (Dean Hamer y Joe Wilson, 2015), de Hawai; y el Premio al “Mejor cortometraje documental” fue para Out a About (Koen Suidgeest, 2016).

Sergio y Serguei (Ernesto Daranas, 2017) impresionaron más a quienes disfrutaron de esta cita y por ello alcanzaron el “Premio especial del público al mejor largometraje de ficción”. Por su parte la Prensa premió a Vivir y otras ficciones (Jo Sol, 2016), de España, así como a Casting (Nicolas Wackerbarth, 2017), de Alemania.

Los agasajos de “Cine en construcción y guiones inéditos” fueron conferidos a: en la categoría de “Mejor guión inédito”, Guanajay, de Carlos E. Lechuga-uno de los guiones que Humberto hubiese querido hacer, al decir de Sergio Benvenuto Solás, sobrino y continuador de su legado-; así mismo, el Premio “Humberto Solás de cine en construcción-largometraje documental” fue para Órgano, al ritmo del son molío, con guion y dirección de la también cubana Rosa María Rodríguez Pupo.

En Ficción los lauros se repartieron en la categoría de “Mejor corto” a La suerte del salao (Felipe Holguin, 2017), de Colombia; el  “Mejor estilo visual” lo obtuvo Paso a paso (Grand Corps Malade y Mehdi Mir, 2016), de Francia; y el “Mejor actor” fue para Peter Paul Muller, protagonista de Bram Fisher (Jean van de Velde, 2017), coproducido entre Sudáfrica y los Países Bajos; en el apartado de Mejor actriz, el galardón recayó en Noelia Campos, una de las protagonistas del largo Los modernos (Mauro Sarser y Marcela Matta, 2016), de Uruguay.

Por otro parte, el Premio especial del jurado fue para Casting, y la “Mejor dirección” fue para Paso a paso. Finalmente, el lauro principal, Premio Lucía al “Mejor largometraje de ficción”, lo obtuvo Los modernos, filme que versa sobre la disyuntiva de tres parejas del Montevideo actual, ante la paternidad, la realización profesional y su libertad sexual.

El prestigioso actor mexicano Demian Bichir fue uno de los invitados especiales del FIC Gibara 2018. Foto: Carlos Rafael

“Para esta edición hemos ganado en calidad de las obras concursantes, más manifestaciones artísticas y mejores agrupaciones musicales. Aunque los gibareños son los protagonistas, todavía debemos incitarlos a que vengan más al cine”, resaltó Jorge Perugorría, presidente del Festival.

La velada, a la que asistieron las principales autoridades políticas y gubernamentales de la provincia, cerró esta cita XIV del FIC Gibara 2018 con la misma tónica mundialista que comenzó, pues fue el comentarista deportivo Héctor Billar, quien regaló otro pase “en vivo” desde Rusia donde varios entrevistados que asisten a ese magno evento, aseveraron que el equipo campeón de la cita futbolera sería Gibara, esa misma ciudad que en 2019 acogerá nuevamente su festival, pero para esa ocasión celebrando sus 15 primaveras.

¿Quieren siete motivos para ir a Gibara? Uno: la brisa, dos: el mar, tres: su gente, cuatro: su belleza arquitectónica, cinco: su sofocante calor característico, seis: el Festival, siete: ¡¿sigo?!

Un cuento y una canción

Insustituible en su memoria es el recuerdo de cuando se marchó. Era una tarde de esas en la que parece que el clima-gris-, es cómplice de lo que va a suceder. Miró la foto de su familia, en ella la sonrisa de su esposa y la ternura en los ojos de su hijo le decían “no te vayas”, pero la decisión estaba tomada y este era el primer paso hacia el abismo de la soledad.

Estrechos lazos de amistad unen a los dos prominentes actores. Foto: FIC Gibara

“Se fue el Ché y llegó Fidel”, así ofreció la bienvenida Jorge Perugorría, presidente del Festival Internacional de Cine de Gibara, a Demian Bichir, en alusión a la película que protagonizaran este actor mexicano junto al puertorriqueño Benicio del Toro: Ché.

Fue hace unos años cuando Steven Soderbergh los juntara para su largometraje sobre el revolucionario argentino que “Pichi” y Bichir entablaran una estrecha relación de amistad que los trajo hasta este Festival, el motivo: la presentación de la ópera prima como director del norteño Un cuento de circo & A love song.

Uno de los actores más prestigiosos de latinoamérica es Demian. Foto: FIC Gibara

Uno de los actores más prestigiosos de latinoamérica es Demian, de los pocos que ostentan nominación al Oscar como mejor actor, no es de extrañar entonces que su presencia en Gibara sea motivo de orgullo para la Villa Blanca y el evento cinematográfico que en ella se realiza.

“Nosotros en México queremos mucho a Pichi, desde la presentación de Fresa y chocolate en nuestro país, pero fue gracias a la película del Ché que finalmente nos conocimos. Cuando escribí esta historia-Un cuento…– lo llamé enseguida para que  nos acompañara, y este accedió sin poner condiciones e incluso leer el guión. Para mí este filme es muy querido, porque además de ser el primero en mi carrera como director, es rodada en locaciones muy bonitas de mi país y de Nueva Orleans”, expresó Demian.

A través de un viaje, luego de 30 años, padre e hijo se encuentran luego de tanta ausencia y sentimientos reprimidos. Un hogar vacío, abandonado por el padre, está marcado por la incertidumbre del reencuentro. Refugio, el niño que quedó atrás, pasará su vida en el circo hasta el impactante momento en que vuelva a ver a su padre.

«Desde que llegué me he sentido como en casa». Foto: FIC Gibara

Demián Bichir, miembro de la conocida familia de artistas Bichir-Nájera, se convirtió en 2012, por su trabajo en el filme A better life, de Chris Weitz, en el segundo actor mexicano nominado al Óscar.

“Gibara se parece mucho a los pueblos mexicanos, y desde que llegué me he sentido como en casa. Este film es para ustedes, los gibareños”, destacó Demian.

Muerte prevista en el guion

Por Edgar Ariel

La compañía Codanza regresa al Festival de Cine de Gibara. Esta vez–aparte de otras presentaciones colaterales– presenta Muerte prevista en el guion, que sale por primera vez, del espacio teatral tradicional. Esta pieza, de la coreógrafa argentina Susana Tambitti, a casi veinte años de su estreno  sigue en el repertorio activo de la compañía.No hay que asombrarse, veinte años no es nada, consabido, lo demuestra, en París,La cantante calva de Ionesco, que lleva sesenta años en cartelera.

Muerte prevista en el guion. Fotos: AA

El patio central de la Casa de la Cultura fue el espacio escogido. “La ruptura con el escenario convencional de las salas es una de las más provocativas búsquedas de los últimos tiempos. Ello ha tenido que ver íntimamente con la relación espectador-ejecutante”.

Con Muerte prevista en el guion nos enfrentamos a una arquitectura coreográfica plena en dificultades técnicas e interpretativas; tiene esto que ver con una de las zonas exploratorias dentro de la obra: el entrenamiento yexplotación del cuerpo del bailarín en la contemporaneidad. Muerte… ha sido hasta calificada de ballet contemporáneo y encierra dentro de sus presupuestos un notable ensayo de criterios posmodernistas sobre la muerte del Todo, ligada a la historia de la danza y la escenificación teatral.

Muerte prevista en el guion. Fotos: AA

En el posmodernismo la relación entre arte y técnica desvalorizó el antiguo concepto de lo bello plasmado en la disciplina estética para darle mayor importancia al concepto de la obra que a la obra misma. Esto hizo que la expresión interior del creador fuera más importante ante los ojos del espectador que la propia obra.

Muerte prevista en el guion es una obra eminentemente posmodernista en cuanto desarticula-deconstruye modelos de la representación trágica, mediante un desparpajo paródico que pone en evidencia apuntes a la “decadencia cultural” finisecular en que fue creada. Cultura de mezcla (y a veces mezcolanza) de todo lo que circula a través de los medios de comunicación “de masas”, que suele transitar de lo sublime a lo ridículo.

Signos en la primera piedra

Por Erian Peña Pupo

Hoy casi en desuso, salvo para la obtención y duplicación de obras de arte, la litografía es el procedimiento de impresión creado por el tipógrafo alemán Aloys Senefelder en 1796 que unifica la muestra La primera piedra, expuesta en el Museo de Historia de Gibara.

Max DC apuesta por el rescate de la litografía en estos tiempos

Más allá de las diferentes técnicas que dentro del grabado abarcan el tratamiento litográfico –la cromolitografía, por ejemplo, permite la reproducción litográfica en colores–, la exposición parte del trabajo de La lavandería, espacio para el arte, un sitio multifuncional creado y dirigido por Rafael Pérez Alonso en Playa, La Habana, donde “se trabaja en el rescate y mantenimiento de la litografía sobre piedras de Baviera como técnica tradicional de reproducción y creación de obras de arte”, comenta Max Delgado Corteguera (Max DC).

“En La lavandería se hace de todo a nivel creativo”, añade Max DC, quien nos asegura, además, que “esta exposición es el trabajo de casi un año con diferentes artistas de México, Argentina, Holanda, España, Suiza, Cuba… donde intentamos que ellos lleven a sus lugares de orígenes esa tradición como elemento de creación, y al mismo tiempo, mantenemos allí un espacio abierto de intercambio que nos ha servido para colaborar con el FICG”.

Foto: Kevin Manuel Noya

Estas piezas creadas en litografía –que etimológicamente significa “dibujo en piedra”– son ejercicios en técnicas diferentes como “resultado del trabajo experimental que realmente mantiene vivo un procedimiento con doscientos años, desaparecido hace casi cien”, añade Max.

Piezas de Eduardo Abela, Cuty Ragazzone, Rancaño, Jorge Perugorría y el propio Max DC, entre otros, ocupan las paredes del Museo de Historia gibareño para demostrarnos la validez creativa de un procedimiento que encandiló en su momento a grandes artistas como Picasso, Toulouse-Lautrec, Joan Miró, Ramón Casas, Piet Mondrian y Antoni Tápies.

Ficciones y documentales*

Por Redacción FIC Gibara

En la cuarta jornada de FIC Gibara tuvo lugar la presentación especial de la cincuentenaria cinta cubana Lucía (Humberto Solás, 1968). En la sesión vespertina programada para Lucía, Sergio Benvenuto Solás explicó brevemente que esta copia, reestrenada en la edición 70 del Festival de Cannes, en la sala Buñuel, fue reconstruida “cuadro a cuadro a partir de un negativo absolutamente dañado. Por eso fue una restauración costosa. Se buscó todo lo que había de Lucía en el mundo. Milagrosamente, por un accidente de la vida, se había restaurado en la antigua RDA. Y por otro accidente de la vida, cuando se cae el Muro de Berlín, un grupo de entidades muy serias recuperaron todo el patrimonio fílmico de la RDA. Y en ese accidente estuvo Lucía. También había una copia de mucha calidad en Inglaterra”.

Según Benvenuto, sobrino de Solás, esta película fue restaurada en los laboratorios más prestigiosos del mundo, en la Cineteca de Boloña. “La semana previa a la exhibición en Cannes, que fue de un estrés terrible pues parecía que la película no llegaba, había cien profesionales terminando esta restauración”, relató Benvenuto, y agregó que el filme cuenta con una banda sonora del siglo XXI.

Presentación de la version restaurada de Lucia

“Creo que es muy importante, sobre todo para los jóvenes que tienen su oído adaptado a esto. Pero hay algo más importante se rescatan voces y sonidos que nunca oímos. Las personas encuentran en los planos secundarios voces que nunca oyeron. Hay que entender que el negativo en el año 1968 era de una altísima calidad, pero los proyectores de los sesenta y setenta no podían revelar todo lo que esas cintas contenían. Esta reconstrucción digital permite que veamos una Lucía que no vieron Humberto ni Jorge Herrera, pero sí es la Lucía que ellos filmaron”.

Competencia en FIC Gibara

La muestra en competencia incluyó los cortos cubanos La máquina (Adolfo Mena, 2017) y Lobos (Camila Carballo, 2017), los cuales antecedieron al largometraje argentino El último traje (2017), del también guionista Pablo Solarz, autor del guion de Historias mínimas (Carlos Sorín, 2002).

En el mismo momento tuvieron un segundo pase en la sala B del cine Jibá los animados Ella (Brenda Lucía Báscones Cornejo, Alessio del Pozo Temoche, 2018), Los dos príncipes (Adanoe Lima y Yemelí Cruz) y Péndulo (Carlos Hecheverría, 2018).

La tarde del Jibá estuvo protagonizada por los cortometrajes de ficción en competencia Averiado (Camilo Banegas, 2017), de Ecuador y Extraños (David Rendón, 2017), de Colombia, seguidos por el largometraje Antofagasta, New York (Stjepan Ostoic Papic, 2017), una coproducción entre Chile y Colombia. Simultáneo a estas obras, se proyectó el documental Las muchas Natalia Bolívar: arte, utopía y religión (Juanamaría Cordones Cook, 2018), una coproducción de largo metraje entre Estados Unidos, Cuba y Uruguay.

Ya en las horas de la noche se ofrecieron otros dos documentales: el corto Out & About (Koen Suidgeest, 2016), de los Países Bajos, y el largo Kumu Hina (Dean Hamer y Joe Wilson, 2015), de Estados Unidos.

*Tomado de la web oficial del FIC-Gibara