
Más esperado que los mandados de la bodega fue el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón entre los holguineros. Las entradas vendidas en pocas horas y el Teatro “Suñol” abarrotado en todas las funciones lo corroboran.

Portal Cultural de Holguín

Más esperado que los mandados de la bodega fue el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón entre los holguineros. Las entradas vendidas en pocas horas y el Teatro “Suñol” abarrotado en todas las funciones lo corroboran.

Sobre la incursión de Andrea en el género Osvaldo Doimeadiós comentó que, “en un principio ella negaba a sí misma el hecho de hacer humor, porque eso forma parte de la juventud, de querer trascender a través de la épica, la fibra más dramática. Sin embargo, en un punto de la maduración de su carrera como actriz, Andrea se ha dado cuenta de que tiene potencial en su histrión para la comedia. Eso no llega por la imposición de nadie. Tiene que ver con la maduración del ser humano”.



Acercar al público a lo que ha sido el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón en sus cinco años de existencia fue el objetivo del espectáculo inaugural del evento, acaecido en la noche del 26 de febrero en el Teatro Eddy Suñol de la ciudad de Holguín.

Intervinieron además en la jornada de apertura los grupos Etcétera, Caricare y La leña del humor, este último proveniente de Villa Clara y asistente a cada una de las ediciones del Satiricón.

Eider Luis Pérez, fundador del Festival y presidente de su Comité Organizador aprovechó la jornada para reconocer a varias instituciones que han contribuido con el nacimiento y desarrollo del evento como la Asociación Hermanos Saíz, la Dirección Provincial de Cultura, el Centro Provincial de las Artes Escénicas, Ediciones la Luz, el Teatro Eddy Suñol, el Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad de Holguín y el Centro de Comunicación Cultural.

Además de las presentaciones nocturnas en ambas salas del Teatro Eddy Suñol a partir de las 7 de la noche, el festival propone conferencias y actuaciones de los humoristas en las universidades del territorio, así como en los municipios de “Calixto García”, Báguano y Gibara.
Por Erian Peña Pupo

Komotú reafirmó en el Teatro Suñol que es uno de los mejores grupos humorísticos cubanos. Viven todavía en la ciudad de Guantánamo –donde surgieron en septiembre de 1994– y desde allí han hecho una obra que trasciende todo determinismo geográfico, pues buscan coordenadas humorísticas comunes para explotar y abordar la realidad nacional.
Así lo comprobamos quienes asistimos a su propuesta en esta V edición del Festival Satiricón. Si bien es cierto que el pasado año la obra El muro, merecedora de los principales premios de su tipo en el país, estuvo mejor estructurada conceptual y dramatúrgicamente, siendo uno de los momentos más recordados en esa edición del Satiricón, la nueva propuesta de Komotú sienta sus bases en uno de los principales y peores rezagos de la burocracia: las reuniones y en su efecto, el “reunionismo” en todos los sentidos.

¿Quién no ha sufrido o incluso protagonizado una reunión? Eso parecen decirnos los actores de Komotú: Miguel Moreno Rodríguez, Alexis Ayala Wilson, Yasnai Ricardo Pérez y la más joven en el grupo, Anachelis Matos Toirac, a través de los diferentes sketchs que articulan la propuesta humorística.
Repasemos algunos de estos sketchs en que utilizan la ironía, el chiste conceptual, la parodia y el absurdo: Ñico es un jefe de mantenimiento que repara un buró para efectuar una reunión, mientras la actriz Lucía Bustamante –el momento cultural no puede faltar en ninguna reunión que se respete– recita uno de sus poemas con un elevado tono épico. En lo que resulta ser una parodia a ciertos seriales policiacos cubanos, presenciamos el interrogatorio a Armando del Toro por la desaparición de la vaca Dionisia y la existencia de “picadillo enriquecido” en su menguado refrigerador. En otro sketch somos partícipes de la espera en un hospital de dos hijas –totalmente diferentes e hilarantes por esto mismo, por la concepción de sus personajes, una de ellas incluso perdió las expectativas cuando niña– mientras el padre, un viejo burócrata amante de las reuniones y los diplomas, es operado de demagogia. En otro, una profesora –excelente la caracterización de la misma, no solo por caricaturesca sino por cercana– organiza una de las típicas reuniones de padres para recordarles a aquellos la importancia de organizarse en vistas del día del educador y no repetir así los regalos y claro, mejorar la calidad y el valor de estos. Finalmente nos encontramos en una atípica reunión de ladrones y del robo de un botín entre ellos mismos, reafirmando la calidad de los actores de Komotú: un excelente, extrovertido y conocido Miguel Moreno que lidera la puesta; un Alexis Ayala, conocido también por su Maestro Angelito en Un fraude celestial, al que solo de mirar nos produce carcajadas, y las muy coherentes e hilarantes Yasnai Ricardo y Anachelis Matos.

Para Komotú nada escapa a su mirada crítica: los problemas sociales, políticos, culturales… son llevados a escena con una inteligencia y sutileza que en ocasiones resulta rara avis en los terrenos del humorismo cubano, evadiendo las alusiones directas pero empleando, al mismo tiempo, con naturalidad y aire fresco, los sucesos más emblemáticos y comunes del acontecer diario del cubano. Si fuera a sugerir algo, que no empaña para nada la puesta en sí, su acertada dramaturgia y la concepción del espectáculo, fuera el cuidado en cierto moralismo didáctico que en ocasiones se asoma en algunos de los sketchs y nos reafirman que esto no es necesario, que el buen chiste basta de por sí para hacernos pensar y al mismo tiempo reírnos de las situaciones reales o no de la vida.

Sabemos que su principal divisa, mantenida por varios años, casi 24 para ser exactos, es lograr con un humor agudo y reflexivo que el público disfrute de un espectáculo que lo haga divertir y pensar al mismo tiempo. Komotú lo ha logrado con creces: las salas llenas y los aplausos apabullantes en el Teatro Suñol confirman su ganada jerarquía en el humor insular.

El grupo humorístico Etcétera, fenómeno de popularidad desde sus inicios en el mundo de la sátira, vive hoy un intenso idilio con nuestra Ciudad de los parques— obligada plaza. “Siempre he considerado al público holguinero muy agradecido. Ha sido, de una forma u otra, el medidor de nuestro trabajo,” reconoce Eider Luis Pérez, director del grupo.
Y el dato no es gratuito, porque Etcétera nunca ha desaparecido del “radar” escénico de Holguín, a la que regresan continuadamente valorizando nuevos espacios dedicados al humor, aunque su actual residencia conste en la capital de todos los cubanos. Son anfitriones, por quinta ocasión consecutiva, del evento que sostiene como imagen al sátiro, esta vez, astronauta. (Cualquier semejanza con uno de sus integrantes ha sido pura coincidencia), advierten. Y lo hacen para ofrecer su más reciente producto creativo: El Plan.

Escudado por las actuaciones de Venecia Feria, Yasser Velázquez, Luis Ángel Batista y el propio Eider Pérez, encadena las peripecias de un grupo de espías que siguen un ambicioso plan, lleno de matices y guiños a nuestra realidad como el ahorro energético o el Período Especial.
Similares cotas supuso el encuentro entre un maestro samurái y su discípulo, o los esfuerzos de un grupo de actores durante la filmación de la que será la primera cinta del Icaic ganadora de un Oscar. Diríase casi una saga de su anterior número sobre el director Salpinguitis. Perfectible, y sin tantas alusiones a su acostumbrada sátira. Lo propio se desarrolla durante la invasión a la Tierra que hace unir fuerzas a Elpidio Valdés y Superman. Con una clara resonancia en el ámbito del humor, Etcétera anuncia nuevos itinerarios creativos. Bien afincado y reconocido por su trabajo con la sátira, ahora enfoca su atención hacia otras maneras de hacer como el humor blanco y situacional ¿Su centro de mira? La actuación.
«Los actores hacen una interpretación bastante sólida de un texto que, prácticamente, esta contradiciendo todo el tiempo lo que se dice. Se construye toda una historia cómica a través de pequeños momentos, o sea, pequeños cuadros dentro de un gran sketch.»
Resulta una línea poco explorada por el elenco, lo cual impulsa la idea de Movies de humor, espectáculo temático que incluirá en su puesta a Bollywood— en alusión a la mega industria del cine indio donde priman baile y canto—, donde los actores demostrarán sus aptitudes para las múltiples peripecias que conlleva. “Creo que a los festivales deben llegar obras maduras y no solo estrenos”. Casi siempre apuesta por una combinación de ambas, incluyendo lo nuevo con “otras que ya tengan un recorrido en el repertorio del grupo”, afirma.
Y si de novedades se trata, Etcétera ha integrado otro miembro a su dinámica.

“Sigo creyendo que los actores son eso, no los encasillo en la comedia o el drama. Hay algunos con mayores o menores condiciones histriónicas para asumir el humor. Con Etcétera sucede que la dinámica de trabajo se complejiza para quienes no entiendan también la actuación. Hemos trabajado con varios integrantes, algunos graduados de actuación y otros con esas posibilidades citadas.”
“Siempre pensamos la escena para actuarla y no, simplemente, para hacer el chiste. Creemos más en la situación, en sí misma, que en la broma exclusiva, la que no ofrece la significación real de la estética de Etcétera.” Con la inclusión de Luis Ángel Batista logra el grupo el codiciado equilibrio. Posee versatilidad, una vis cómica muy buena, va en camino a descifrar los códigos del manual etceteriano.
“Me recuerda mucho a lo que tuvimos, en un momento determinado, Nelson Osorio y yo en la escena. Estudioso. Puede hacer lo que se proponga en el campo de la actuación. Sus características me han permitido recuperar los números que no tenía en repertorio activo a falta de un actor con sus cualidades,” reconoce el también escritor.
Si antes la formación (Yasser, Venecia, Eider) lograba captar atenciones con el siempre asistido “triangulo amoroso” llevado al humor. Ahora el trabajo se complementa con mejores interacciones, pueden desdoblarse y sacar sustancia, tanto por la “química” Yasser- Luis Ángel como la incorporación de Venecia que viene a configurar una imagen casi perfecta.
En la variación está la clave, advierte Eider. “Los grupos tienen que oxigenarse cada cierta época. Tanto la repetición de textos, actores e intención llegan a aburrir al público. Eso supone un reto, como director y escritor, para mí.”
Responsable de la “ola” humorística que embate al Teatro Suñol cada febrero, tras la concepción del Festival de Humor para jóvenes Satiricón, Etcétera apuesta sin tirar la toalla, por conjugar gracejo e ingenio en un acto teatral. Acá han encontrado su plaza y parecen dispuestos a aprovecharla como es debido.
Por Erian Peña Pupo

Como parte del V Festival de Humor para Jóvenes Satiricón y dedicada al desaparecido caricaturista, diseñador gráfico y periodista holguinero Ángel Quintana Bermúdez (1934–2018) la sede provincial de la Uneac en Holguín exhibe la exposición de caricaturas Humor Gráfico. Satiricón V.
Con curaduría del caricaturista y actor Onelio Escalona, integrante del conocido dúo Caricare, la exposición reúne obras –en diferentes formatos y técnicas– de artistas gráficos como Alfredo Hernández, Martirena, José Antonio Fulguerias, Roland, Panchito y Pedro Méndez, integrantes del conocido suplemento humorístico santaclareño Melaíto, además Jorge A. Carmenate, Lauro Echavarría, Quintana, Mayedo, Bermúdez, Leyva, entre otros.

Con una peculiar curaduría, utilizando palillos o presillas para sostener las obras en los cordeles, estas caricaturas –creadas desde la indagación personal y muchas veces autodidacta en los amplios terrenos del género y sus posibilidades expresivas– exploran temas como la muerte, las indisciplinas sociales, el arte, el deporte, la guerra, la homofobia, la religión… desde la sátira social y el humor criollo, esa peculiar manera de subrayar la cubanidad que tan bien definiera Jorge Mañach en su Indagación del choteo (1928).
Según el reconocido intelectual Manuel García Verdecia, vicepresidente de la Uneac en Holguín, quien tuvo a su cargo las palabras de presentación de la muestra: “El humor gráfico en Holguín es tan antiguo como el desarrollo de la propia prensa, si bien es después del triunfo de la Revolución que toma auge: sobre todo a partir de la realización de pancartas o afiches que no solamente tenían un sentido político, y también de suplementos: el periódico ¡ahora! siempre tuvo una sección dedicada a las caricaturas y se creó un suplemento llamado Almiquí, donde diferentes caricaturistas tuvieron ocasión de desarrollarse”.

Precisamente en estas secciones y suplementos, varios artistas holguineros –Quintana y Lauro, entre los presentes en la muestra– iniciaron su camino en la caricatura, expresión que, según los estudios de Arístides Hernández, Ares, en su Diccionario de la caricatura cubana, comenzó en Cuba hacia 1833, cuando Luis Merlín o Marsillón firmó la que se considera la caricatura primigenia en la Isla, aunque de ella solo tenemos referencias.
“El hecho de que hoy tengamos un diario y no un semanario reduce un tanto las posibilidades de los humoristas. Ya no existe el movimiento que hubo en los años 70 y 80. Creo que es interesante que los medios tengan en cuenta el hecho de explotar con más asiduidad e inteligencia las nuevas tecnologías de la comunicación: puede haber perfectamente un blog de caricaturas humorísticas. Pienso que si se fortalece el Satiricón, si se utilizan las técnicas del periodismo digital y logramos que el diario holguinero se rescate y haya mayor presencia dentro de sus páginas de la caricatura, podemos rescatar buena parte de este movimiento. El humor gráfico es un humor que queda para la historia y que la gente visualiza e interioriza muy rápidamente, pues no tiene ningún tema lejano. Es, además, una manera de visualizar cómo somos, cómo pensamos, cómo actuamos…. y criticar aquellas cosas humanas que todavía nos quedan por salvar para mejorar la sociedad”, subraya, además, Manuel García Verdecia.

Las caricaturas reunidas en Humor Gráfico. Satiricón V nos ofrecen diferentes puntos de vista –desde el ingenio y la jocosidad, pero también desde la picardía, la hilaridad y un poco de ironía– a la realidad cubana e internacional, aquellas cuestiones que median y particularizan nuestra cotidianidad y la hacen única. Con una caricatura se puede decir tanto como con un comentario de varias cuartillas, con un ingrediente añadido, visualmente eficaz por demás: despertar una sincera sonrisa en quien la observa.

Con una exposición de humor gráfico se rindió homenaje al recientemente desaparecido caricaturista holguinero Ángel Quintana Bermúdez, la cual se exhibe desde este 26 de febrero en la sala Fausto de la sede de la Uneac en Holguín.
La muestra se incluye en el programa de actividades del V Festival de Humor Para Jóvenes Satiricón que se realiza en la Ciudad de las Parques desde el 25 de febrero y hasta el 4 de marzo. El evento, además de promover el desarrollo del gusto estético en torno al humor escénico, explota otras vertientes del género como el gráfico e incluso la investigación en torno al mismo.

La exposición, curada por el reconocida humorista holguinero Onelio Escalona, integrante del Dúo Caricare, incluye obras de Panchito, Mayedo, Bermúdez, Leyva, Fernando, entre otros artistas.
En las palabras de apertura, Manuel García Verdecia, vicepresidente de la Uneac en Holguín, resaltó que la muestra es un reconocimiento también a todos los que dedican su tiempo a pensar a sus semejantes desde la acción gráfica.

Ángel Quintana Bermúdez fue periodista y diseñador del semanario ¡ahora! por varias décadas, pero sobre todo fue conocido por sus caricaturas. El humor de bisagra o humor de participación, fue un invento suyo. En entrevista ofrecida al semanario ¡ahora! en 2016 afirmó que “con esta nueva técnica, entre el público y mi obra se establece una estrecha relación. El chiste está escondido, por eso el público debe abrir puertas, ventanas, levantar faldas, para descubrirlo con sus propias manos”.

La V edición del Satiricón propone; además de las noches de buen humor teatral con la participación de grupos como Etcétera, Komotú, Caricare y de grandes exponentes del género como Osvaldo Doimeadiós y Kike Quiñones; eventos teóricos en las universidades y presentaciones de libros.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu/es

La quinta edición del Festival del Humor Joven Satiricón 2018 quedó inaugurada en la noche de este lunes en la ciudad de Holguín. El Teatro Comandante Eddy Suñol fue el escenario escogido nuevamente para que buena parte de los mejores humoristas del país se den cita hasta el próximo tres de marzo.
A pocos minutos de la inauguración, Elder Leyva director de la agrupación holguinera Etcétera y uno de los principales organizadores del Satiricón, expresó su agradecimiento a varias instituciones de la cultura en el territorio cuyo trabajo ha sido vital para la continuidad del Festival.
Entre ellas la Asociación Hermanos Saíz, la Dirección de Cultura Provincial, el Centro de Comunicación Cultural, Ediciones La Luz, el Departamento de Extensión Universitaria, el Teatro Eddy Suñol, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y el Consejo Provincial de Artes Escénicas.

Un momento emotivo fue sin dudas la entrega de un reconocimiento por su labor a Kike Quiñones, no solo por su trabajo ante el Centro Promotor del Humor, sino por el apoyo incondicional que ha significado para el desarrollo del propio Festival.
La noche estuvo sembrada de risas gracias a las actuaciones de Osvaldo Doimeadiós, el Profesor Mente Pollo (Carlos Gonzalvo), la Leña del Humor, Kike Quiñones, el Dúo Caricare y los anfitriones del evento, Etcétera.

Con un enfoque divertido de la realidad del cubano de a pie, los humoristas pusieron a reír a un Teatro repleto de público que aplaudió calurosamente cada presentación. Realidades dichas de forma simpática pero que no dejan a nadie indiferente. A fin de cuentas esa ha sido la premisa del Centro Promotor del Humor que ya llega a su primer cuarto de siglo este 2018.

Para la noche de hoy el plato fuerte lo tendrá el grupo guantanamero Komotú, uno de los más reconocidos dentro del panorama humorístico nacional.
Por Ana Bárbara Moraga
Tomado de www.radioangulo.cu
Por Julio César

El pasado 25 de febrero, a pocas horas de inaugurarse la V Edición del Festival del Humor Satiricón, los holguineros que acudieron a la convocatoria para el juego de pelota entre los cómicos y los periodistas de esta provincia, presenciaron uno de los mejores espectáculos que propone la presente cita.
No sé si fue circo, humor o deporte, lo cierto es que en la tarde de este domingo se reafirmó, una vez más, que el zapatero debe dedicarse a su zapato cuando de se trata de quienes se dedican a provocar sonrisas y carcajadas.
Un reclamo de más de cuatro años materializaron los representantes del equipo más jocoso al convertir los habituales juegos de softbol de ediciones pasadas en un encuentro de nuestro deporte nacional, la pelota. Sin embargo la historia demostró que ni en una ni en otra variante pueden llegar a la victoria los invitados nacionales.

Con la carpa circense montada muchos fueron muchos los malabares y peripecias que protagonizaron ambos equipos, tanto así que en algún momento hubo más errores en la pizarra que carreras anotadas y hits conectados, esto por solo mencionar los errores y no catalogarlos como lo que fueron propiamente: horrores.
Pero todos los palos no pueden ser para los humoristas, pues además del digno espectáculo de risas y carcajadas al que nos tienen acostumbrados, guerrearon durante los siete innings del encuentro, remontando una ventaja de ocho carreras cuando el partido estaba 12 por 4, para ubicarse a una anotación de ventaja en la última entrada.
Tristemente algo faltó en el equipo de los cómicos y en su ausencia los periodistas impusieron su “calidad” para dejar al campo a los visitantes con marcador de 14 carreras por 13.

Al final, agradecidos todos por el buen espectáculo, y luego de la victoria anunciada que nunca ocurrió, una conclusión se impone: ni softbol, ni béisbol, ni otro deporte, parece que los humoristas tendrán que practicar el yaquis para que en próximas ediciones puedan retar a los colegas de la prensa.