Estrena grupo Etcétera espectáculo humorístico

Por Rosana Rivero Ricardo

Los artistas llegaron ya y casi se están al ir. Sí, porque aunque el grupo humorístico Etcétera es holguinero, hace un tiempo se fueron a “probar” suerte a la capital y les gustó el sabormás que los del Coppelia.

En humor a la verdad, su actitud no es reprochable, máxime cuando mantienen cierta fidelidad amorosa con Holguín. Sus estrenos se prueban en la tierra que los vio crecer que, como madre amorosa, “le ríe todas las gracias”.

Obra «Los artistas llegaron ya», Grupo Etcétera. Fotos: Kevin Manuel Noya

El espectáculo “Los artistas llegaron ya” no es la excepción. Su estreno es noticia desde marzo de 2019, cuando el grupo puso uno de los actosen el Festival de Humor Satiricón y Eider Luis Pérez, su fundador, actor, escritor y, otros “or”, anunció que el paquete completo se presentaría en junio, en homenaje al aniversario 80 del Teatro Eddy Suñol.

Y cumplió su palabra. Este 20 de junio la Sala Raúl Camayd se llenó para ver a “Los artistas llegaron ya”. Y no se fueron sino hasta dos horas después, duración aproximada del show humorístico que, en su primera noche, dedicaron a los trabajadores del “Suñol”.

Pero vayamos al grano, como diría el pavo, y critiquemos la puesta, porque un artista sin crítico es como una tienda sin cola para el pollo. Eider Luis Pérez ha demostrado su talento para escribir humor, actuar, escoger a sus actores, dirigir y montar quirúrgicamente una obra humorística, con elmismo fundamento con que se piensa una pieza dramática.

En “Los artistas…” vuelve a echar garra a su talento para, a través de la ironía, la sátira, el juego de palabras, el absurdo y otros recursos propios del género, hacer una valoración del arte contemporáneo desde el humor.

Las dos mejores sketch fueron colocado al inicio y final de la puesta, en una bien pensada concepción dramatúrgica. El primero, aborda “La cadena evolutiva del arte”, desde la prehistoria, hasta lo contemporáneo. A pesar de que los chistes se construyen sobre la base de los conocimientos de Historia del Arte del escritor, saberes que no están al alcance de la mayoría, la risa sí lo estuvo. Llegar a todos los públicos sin bajar el nivel, ha caracterizado el trabajo de Etcétera por más de una década.

Lo mejor se reservó para el final, con la puesta, por tercera vez en Holguín, pero igualmente disfrutable, de la obra centrada en la música. La pieza está casi a la misma altura de la que considero la más integralpieza de Etcétera: “Descarga en la década”. Esta vez, un compositor convoca a sus musas, pero“le baja” un “muso” del género alternativo y otro del género urbano.

La obra trasciende el humor y se convierte en un experimento social. La canción que entre ambos componen tiene estribillos específicos de cada muso, sobre la misma base rítmica. Sin embargo, el público solo recuerda la letra del reguetonero. Como diría Taladrid: “Saque usted…”

Interesante resultó el sketch del Bar “La alegría viene en polvo”, donde se hace una abierta crítica a los ¿humoristas? de cabaret, muchos de los cuales se decantan por los chistes fáciles con base en la homofobia, el racismo, denigrantes hacia la mujer, los pinareños y una larga lista que más recientemente incluye jutías y cocodrilos.

Menos risibles, pero igualmente inteligentes, resultaron las piezas protagonizada por el artista de la plástica donde, por cierto, se critica la relación de los creadores con los críticos; y el sketch del Artista Total.

Lo mejor de Etcétera, después de los guiones de Eider, son las posibilidades escénicas de los dos actores que lo acompañan: Yasser Velázquez Fonseca y Luis Ángel Batista Bruzón. Sobre este último recayeron los mejores papeles, entre ellos el del muso reguetonero que el público holguinero reconoció con aplausos.

El humor teatral no está divorciado de las buenas puestas en escenas. Es más, en Etcétera es un matrimonio perfecto. Aunque sobrio, se cuidó el diseño escenográfico, de luces, vestuario y banda sonora.

Aún quedan tres actuaciones de Etcétera en el Teatro Suñol: viernes, sábado y domingo. La sugerencia es a no perderse la propuesta antes de que cambie su nombre a “Los artistas se fueron ya”, probablemente, a recibir los premios que merecen por esta obra.

Tributo al Rey del doble sentido

Por  Mavel Ponce de León

Tributo al Rey del doble sentido
Tributo al Rey del doble sentido. Foto: Carlos Parra

El pueblo más simpático de Cuba celebró los 108 años del natalicio del Juglar Mayor,  el Rey del doble sentido, Faustino Oramas trovador, cantante de sones y guarachas, “El Guayabero.”

La agrupación Los Guayaberos frente al Museo La Periquera, jóvenes repentistas, y la música electroacústica fusionaron textos y música de Faustino en un concierto moderno con la raíz del son oriental y el tres del autor de Marieta.

Foto: Kevin Manuel Noya

La picaresca del Oramas trasciende hasta este siglo. El humorista Fito a su estilo, presentó imágenes de la vida cotidiana de los holguineros en una interacción con el público.

Foto: Kevin Manuel Noya

Vocal en Serio, con un son para el Guayabero en una interpretación a la altura de un   trovador sonero símbolo de la cultura cubana.

Un cuadro coreográfico por estudiantes de la Escuela Vocacional de Arte de Holguín con un colorido y folclórico diseño como ambiente de la presentación disfrutada por los seguidores del Juglar.

Irma Oramas, cantante, sobrina de Faustino, expresó a este sitio que para ella “ fue un padre, y me pongo triste en estos días, le extraño. Pero he visto como el pueblo le recuerda cantando y bailando, eso es muy lindo.”

“Es mi músico, mi trovador de siempre. Y le escucho siempre,” expresó María López, seguidora de Faustino.

De joven Oramas se vio obligado a aprender música en forma totalmente autodidacta. Aunque su primer trabajo fue en una imprenta, muy pronto el encanto de la música le reclamó.

Inició a los 15 años de edad con el sexteto La Tropical como cantante y tocando las maracas, donde supo recoger lo mejor de la tradición criolla, dotarla de rítmicos compases y agregarle pícaras improvisaciones.

De aquellos lejanos tiempos viene su más conocida composición de 1938, y de ahí incluso su apodo de El Guayabero; le encantaba contar la anécdota: «Me dicen así gracias a una trigueña. O más bien a un marido celoso de un lugarcito de Oriente llamado Guayabero, adonde fui a cantar para ganarme la vida y por poco encuentro la muerte. Ella fue atenta conmigo y la gente del bar le fue con el chisme al marido, un guardia bruto de aquellos de antes. Bueno, para qué contar. Salí echando con los músicos y en el camino salió la canción», que dice en su estribillo «En Guayabero, mamá, me quieren dar! / ¡En Guayabero, mamá, me quieren dar!».

Concluyó en Holguín Festival del humor Satiricón

Por Rosana Rivero Ricardo
satiricon cierre 1
Kike Quiñones y «Komotú» deleitaron al público durante sus presentaciones
Rieron mejor los más de mil asistentes al Teatro Eddy Suñol que repletaron la Sala Raúl Camayd y disfrutaron –muchos de pie- del espectáculo de clausura del VI Festival de Humor para Jóvenes Satiricón, en la noche de este 3 de marzo, en la provincia de Holguín.
Varios de los artistas invitados al evento intervinieron en la última gala, como Luis Enrique Amador Quiñones (Kike Quiñones), director del Centro Promotor del Humor, quien aseguró que la propuesta curatorial exhibida durante esta semana es lo mejor que se realiza en Cuba en materia de humor.
A pesar de que Kike, maestro del stand comedy, volvió a “montar” su popular personaje de “Bandurria”, de la serie televisiva “Los pequeños fugitivos”, el público holguinero disfrutó de su monólogo.
satiricon cierre 2
Kike Quiñones, director del centro Promotor del Humor
Si algo sonó en el Suñol, más allá de la risa, fue el estreno de uno de los sketches que conformarán el espectáculo Los artistas del grupo Etcétera, que se repuso en la noche de clausura.
Eider Luis Pérez, director, actor y escritor del colectivo volvió a echar garra a su talento para a través de la ironía, la sátira, el juego de palabras, el absurdo y otros recursos propios del género, al hacer una valoración del arte contemporáneo desde el humor.
La música fue la protagonista, aunque el espectáculo, a estrenarse en junio venidero en homenaje al aniversario 80 del Teatro Eddy Suñol, incluye a todas las manifestacionesartísiticas.
Esta vez, un compositor convoca a sus musas, o mejor, “musos”; pero “le baja” una de la trova y otra del género urbano. Los conflictos entre ambas generan un interesante experimento social con el propio público de la sala.
El duo holguinero Caricare, presente en cada edición del festival
En la gala de cierre del Satiricón intervinieron además El Cabo Pantera y El Habanero, quienes propusieron una risible escena al interpretar a dos abuelitos que hacen reír a los cubanos hasta de sus propios problemas.
Cada año el Satiricón se prestigia con “La leña del humor” de Villa Clara, colectivo multilaureado en el Festival Nacional del Humor Aquelarre. Desde su particular divirtieron al público, sobre todo, a partir de la actuación de José Lorenzo Hernández (Chelory), figura principal sobre la que se construyen los espectáculos, por su natural vis cómica.
Otros de los invitados fueron “Los Hepáticos”, dúo compuesto por los conocidos en el mundo artístico como Rikimbili y El Colora’o, quienes, aunque salieron juntos en escena, presentaron de modo independiente sus sketches.
La Oveja Negra, regaló excelentes espectáculos en el «Satiricón» Fotos: Carlos Rafael
Realce por su acertada interacción con el público merece El Colora’o, catapultado a la fama por su personaje de Amado Fiel del Toro, en el popular espacio televisivo “Jura decir la verdad”.
Representó el humor del patio el Dúo Caricare, compuesto por Onelio Escalona y Mireyita Abreu, quienes propusieron su encumbrado sentido de hacer humor a través de la música y chistes de elevada factura.
La noche fue propicia para la entrega de reconocimientos al Centro Promotor del Humor en sus 25 años por la Dirección Provincial de Cultura y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas.
Hasta febrero de 2020 cierra el Satiricón, considerado el festival de humor más importante de Cuba, después del evento nacional Aquelarre.

Literatura con humor

Por Erian Peña Pupo

Una “invitación a asomarse a la obra” de Alejo Carpentier y José Lezama Lima, esta vez desde un acercamiento al humor en sus respectivas obras, realizaron Manuel García Verdecia y Eugenio Marrón en el Café Literario que cada jueves se realiza en la Uneac, vinculado de las actividades de la VI edición del Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

En Concierto barroco, publicada en 1974, Carpentier “pone a la bailar a todas ninfas de la Ospedale della Pietáde Venecia al compás de un calabazón son-son tocado por músicos en los cuales Vivaldi y Scarlatti tienen una presencia señalada, por no hablar de hasta la trompeta de Louis Armstrong, en uno de los juegos más audaces y los divertimentos más extraordinarios que ha dado la literatura latinoamericana”, aseguró Marrón.

“Cuando el humor sirve para generar conocimiento y aprovechar el ritmo, la música, la palabra a la hora de la literatura, en pos de un necesario viaje raigal a la intimidad de la memoria y de la cultura, ahí estás asistiendo al hecho del humor”, como sucede en Concierto barroco, “una de las grandes extravagancias del conocimiento que ha aportado la literatura latinoamericana a la lengua española, segúnel mexicano Carlos Fuentes”.

 

Incluso, dijo Marrón, “sin el humor Carpentier no hubiera podido llegar al fondo del desarrollo del personaje del dictador en El recurso del método”, novela publicada en 1974.

En cambio, “en Lezama está la presencia del humor con un uso cotidiano, permanente, pero ojo: el humor arropado en la cultura y en la mirada de la cultura del mundo que desarrollaba Lezama para el cual todas las épocas, todos los bienes culturales eran posibles”.

En la magistral Paradiso (1968) y en buena parte de la obra lezamiana está presente el humor, al igual que en su accionar y en las tantas anécdotas que cuentan quienes le conocieron. Al igual que en la obra de escritores como José Zacarías Tallet, José Soler Puig y en las portadas de la revista Carteles, realizadas por el holguinero Andrés García Benítez.

“El humor es un hecho cultural extraordinario. Que Satiricón posibilite eso y entre nosotros convivan creadores como Onelio Escalona lo testifica”, añadió Marrón en un Café en el que también compartieron su obra los escritores Joselín Pupo y José Poveda.

Humor en Teoría

Por Arlene Gómez Palacios

Uno de los espacios más interesantes de la sexta edición del Festival de Humor para Jóvenes Satiricón tuvo lugar en el patio de la Uneac este miércoles. Entre los ponentes del Evento Teórico  estuvo el Dr. en Ciencias Alejandro Torres Gómez de Cádiz junto al Msc. Ariel Zaldívar, Ronel Iglesias y David Ledesma.

Ariel  Zaldívar: “Aprovechar las posibilidades que brinda el mundo de la virtualidad debe activar mayor creatividad en los humoristas en el mundo y en la Cuba actual y saber qué posibilidades y oportunidades tiene para aprovechar esas mediaciones tecnológicas. Hay que ponerse a pensar, hay que ver qué se está haciendo en otros países, hay que ver cómo lo afrontan los humoristas de otros contextos civilizacionales”.

Kike Quiñones: “El tema con el humor a nivel internacional reposa en la tendencia  –sobre todo por los referentes de humor más contemporáneo– a la utilización de la tecnología, a un distanciamiento de esta utilizando a una persona. Ni siquiera los que tienen el alcance tecnológico y todas las posibilidades creativas renuncian al intercambio actor-público”.

Dr. Alejandro Torres Gómez de Cádiz: “La relación entre poder y humor ha sido compleja. Yo considero que el humor como protesta simbólica es un líquido de paso. El humor cubano desde el costumbrismo del siglo XIX hasta ahora siempre ha tenido una solución arquetípica y la solución arquetípica está asociada a lo tragicómico. Nosotros siempre disolvemos la capacidad en el antihéroe, una figura típica del humor tragicómico”.

 

Lo ontológico Humorístico

En Japón el otro día

Dieron un megaconcierto

El artista estaba muerto,

Pero nadie lo sabía.

Se formó la algarabía

Cuando un fanático oyó

Que un avatar se salió

De su caja con violencia

Y, por cosas de la ciencia,

Nadie ni cuenta se dio.

 

Este tiempo está perdido

Entre horribles mediaciones,

Obsolescencias, traiciones,

Praxis, dialéctica, ruido.

La tecnología ha ido

Creando tremendo pique

Y aunque nadie nos lo explique,

Al menos de forma abierta,

Ya tenemos a la puerta

Una réplica de Kike.

José Luis Serrano y Ronel González – 27 de febrero 2019.

Hacer reír es cosa seria

Por Jorge Suñol Robles

Si usted todavía no ha ido al “Satiricón” yo le recomiendo que vaya ahora mismo a los estanquillos del teatro Eddy Suñol para que compre su entrada, que quedan pocas. Luego no se me queje si no alcanzó, todo el mundo quiere reírse, y gozar, transformar en chiste su problema. Tal vez por eso el público va, para entender, con carcajadas y gestos, esta realidad que vivimos a diario. El humor, no crea que es cosa fácil. El humor es algo serio, arriesgado. El humor debe ser convincente.

Puesta en escena del grupo La oveja negra. Foto: Carlos Rafael

La Sala Raúl Camayd es uno de los escenarios de este festival. En la noche del 26 de febrero, se unieron dos grupos ya “veteranos” dentro de este espacio. Se trata de La Oveja Negra y Caricare, los que tomaron a la cotidianidad de la Isla como hilo conductor de sus sketchs y se pasearon, por medio de un discurso inteligente y audaz, poniendo sobre el tapete, digo, sobre el escenario, mucho de lo que vivimos y enfrentamos.

Abierto por inventario fue el espectáculo estrenado por el grupo habanero La Oveja Negra. Allí hubo mucho show, asalto, falsas muertes, demencia, tiros, y muy, pero que muy, poco salario. Hubo, en esencia, mucha burocracia, ese mal que nos desangra y nos atrasa en cualquier rincón donde nos encontremos. Hubo intención, decisión.

Dúo Caricare. Foto: Carlos Rafael

Por su parte el dúo holguinero Caricare, frente a un público que lo ha visto crecer en sus casi 24 años de quehacer artístico, nos llevó, con su ingenio, su sátira y sus vestuarios, a varios lugares y leyendas literarias. Don Quijote y Sancho Panza subieron a escena; esta vez el hidalgo no se había leído tantas novelas de caballería y se volvió loco sí, pero por vivir demasiado esta realidad.

Don Quijote iba sobre Palmiche. Aquí todo puede pasar. Se fue para Tenerife a buscar su Dulcinea y Sancho, en medio del dilema de los precios y su bodega, le cayó atrás, luchando, cada uno contra sus molinos. Aclaro, no los del Parque Eólico de Gibara.

“Presentamos algunos fragmentos del espectáculo Ridiculum Vitae, que llevamos al Aquelarre. Usamos vestuario, muñecos, instrumentos independientes. El espectáculo, también, está conformado por monólogos, por la canción humorística disfrutada en vivo y algún que otro sketch”, afirma Onelio Escalona, uno de los integrantes de Caricare.

Sobre la rica experiencia de participar en el Festival comenta el humorista: “Es muy saludable intercambiar con otros creadores que trabajan, como el caso nuestro, el humor escénico. Tienes la posibildad de retroalimentarte. Es muy bueno comparar, aún cuando no es la misma línea de trabajo. Uno aprende constantemente de todo el mundo”.

Sonrisas y risas de Lauro Hechavarría

Por Erian Peña Pupo

Surgida a la par del desarrollo de la presa, no sería hasta mediados del siglo XX y en las páginas de periódicos estadounidenses como The New Yorker, cuando la viñeta pasaría a llamarse caricatura, y el humorista gráfico, caricaturista. Se expandía así por todo el mundo un “nuevo estilo de hacer humor”, con renovadores del género como Chas Addams, George Price, Virgil Partch, Saul Steinberg, Chaval, Bosc, André François y Siné.

Fotos: Adrián Aguilera

En Cuba muchas de estas viñetas “costumbristas” aparecerían en la prensa colonial, como las del español Víctor Patricio Landaluce, pero no sería hasta las primeras décadas del siglo XX cuando cobraría auge en importantes publicaciones como Diario de la Marina, Bohemia, El Mundo y Carteles, a la par de nombres como Ernesto Blanco, Valls, Conrado W. Massaguer, Maribona, Eduardo Abela, David, Mario Kuchilan, y René de la Nuez.

Después del triunfo revolucionario, nuevos exponentes (José Luis Posada, Juan Padrón, Pedro Méndez, Lacoste, Ares, entre muchos otros) y publicaciones –Palante, DDT, Melaíto, Pionero, La Calle, Alma Máter, Juventud Técnica, entre tantas– consolidarían una época de oro en este tipo de expresión artística que no ha vuelto a recobrar ese esplendor.

La muestra Humor: Sonrisas y risas, de Lauro Hechavarría Osorio, expuesta en la sede provincial de la Uneac, resulta continuidad de esta tradición cubana en el humorismo gráfico.

Lauro, reconocido artífice de la escultura monumental holguinera y de las artes visuales en general, reúne una selección de piezas que traslucen un caricaturista versátil e ingenioso, dueño de una línea segura y que, además, se apropia del collage y sus posibilidades en su propuesta. Desde las típicas relaciones de pareja, situaciones cotidianas miradas a través de la ironía y la parodia, la inclusión de elementos de la cultura universal, hasta temas de ingente actualidad política, están presentes en la muestra.

Mediante el collage –desde una obra de Picasso y La gran ola de Akatanawua hasta Batman o un cuerpo profusamente femenino–, Lauro aporta ingenio y vitalidad a las piezas. Lo mismo con sus obras de humor político, de larga data en la tradición cubana: aquí Lauro Hechavarría pone en el centro de su diana al presidente estadounidense Donald Truhm y sus constantes rejuegos en la geopolítica mundial en menosprecio de la paz.

¡A reírnos en el Satiricón!

Por Erian Peña Pupo

Grupo Etcétera. Fotos: Adrián Aguilera

Cada febrero el humor en Holguín está de moda.El resto del año, salvo alguna presentación esporádica que llega a la ciudad, solo los “holguineros ausentes” de Etcétera contagian con sus presentaciones la risa colectiva que se esparce por el Eddy Suñol.

En estos días, del Festival de Humor para Jóvenes Satiricón todo el mundo habla. Digamos que se ha convertido –a fuerza de tesón de sus organizadores, calidad y también gracias a la naturaleza del cubano, que se ríe incluso de sus problemas– en uno de los eventos más esperados del año, de esos que son capaces de abarrotar salas enteras.

Todos quieren disfrutar, aunque sea, una función.Mucho más si es la gala inaugural o, en cambio, la gala de clausura. Porque así pueden ver sobre el escenario a más humoristas. Reírse el doble. Por eso las largas colas para comprar las entradas. Ya nos lo habían advertido: todas las entradas para el primer día estaban completamente agotadas.Parece que las personas –acosadas por el estrés diario– necesitan disminuir los niveles de epinefrina y cortisona en el organismo, y la risa es la mejor forma de lograrlo.

Kike Quiñones, director de la institución que lidera la vanguardia humorística en Cuba. Foto: Adrián Aguilera

La larga cola el día inaugural en la entrada de nuestro coloso art decó, a cuyos 80 años se dedica el evento, junto a los 25 del Centro Promotor del Humor, parece confirmar esto. Con su mejor ropa, porque el humor sin dudas lo merece, la gente espera el sonido de la campana, la luz encendida y Kike Quiñones, director de la institución que lidera la vanguardia humorística en Cuba, afirmando orgulloso: “Este Festival tiene un respaldo incondicional del público, que hace que también tenga esa presencia importante en la vida holguinera. Dentro de todas esas instituciones que se involucran no solo está la presencia escénica de los artistas, sino también los procesos investigativos, las ponencias, los eventos teóricos, el intercambio con jóvenes creadores”.

Esta vez Kike aprovechó para agradecer y estrechar la mano a Faustino Fonseca, director provincial de Cultura en la fecha fundacional del Satiricón, por su impulso y dedicación al evento, considerado uno de los más importantes de su tipo en Cuba. Además, agradeció a instituciones y autoridades políticas y gubernamentales presentes en la apertura, entre ellos Ernesto Santiesteban, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su primer secretario en Holguín, y Julio Cesar Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la provincia.

Hay quien prefirióel humor no verbal de La oveja negra: un humor de situación a la usanza de los viejos clásicos, cargado de gestos, posturas, enredos… Otros, a los holguineros de Caricare: esta vez fue Onelio Escalona, en la piel de un chinito de Cantón,quien derrochó un humor inteligente e ingenioso. Los más rieron con Komotú y ese actor singularísimo que es Miguel Moreno, La Llave, conocido por muchos gracias a su interpretación del inspector del Taller “Bartolete Pérez” en el programa televisivo Deja que yo te cuente. Ahora, acusado del asesinato de la vaca Dionisia por tener “picadillo enriquecido” en su refrigerador a fin de mes, tiene que demostrar su inocencia…

Algunos prefirieron a Kike Quiñones dando vida a una “cantante” improvisada en más de un sentido y rieron, más que por los chistes, por el desparpajo y su cantoneo al caminar. Otros volvieron a “destornillarse” con Etcétera y sus ingeniosos sketchs, demostrando, contra los que algunos puedan pensar, que siguen siendo profetas en su tierra.

 

Varios prefirieron a Los hepáticos y disfrutaron la entrevista “en vivo” entre Rikimbili y El Colorao, “desde Holguín para toda Cuba y el resto del mundo”. Paréntesis: aún me pregunto cómo Rikimbili logra ser uno de los humoristas más “pesados” y además más gustados en Cuba. Otros rieron bastante con La leña del humor y su propuesta escénica: tres ladrones intentando robar subterráneamente un banco para comprar tequila…

Otros –al salir del teatro y dentro también– subrayaron la abundancia de chistes fuera de tono y contexto; puestas desbalanceadas; palabras groseras que poco aportan al desenvolvimiento escénico y dramatúrgico de una puesta, incluso al propio hecho humorístico en sí…

Pero en el humor –como en la viña del Señor– hay de todo. “De lo que se puede hablar y de lo que no también”, como dice la canción que, cuando bajaba el telón, quedó de fondo en el Suñol, mientras muchos partían risueños,pensando cómo conseguir una entrada para otro día cualquiera, porque quien le toma el gusto al Festival de Humor Satiricón…

Apuntes para entender una Teoría

Por Arlene Gómez Palacios

“La teoría del simulacro. Humor escénico cubano contemporaneo” resultó el título de la conferencia impartida en la mañana de este martes por el humorista Luis Enrique Amador Quiñones. La Sala Los Gavilanes, del Teatro Comandante Eddy Suñol, resultó el espacio que acogió la disertación del reconocido actor.

La exposición ofrece parte de los resultados de la investigación que lleva a cabo el artista y le hará merecedor del grado académico de Máster. A la sala pequeña del teatro de los grandes acontecimientos culturales de Holguín asistieron artistas, promotores culturales, periodistas e invitados.

Todo lo expuesto en la conferencia “La teoría del simulacro. Humor escénico cubano contemporáneo”, a decir de su autor, está sustentado y permeado por la visión del investigador sobre el fenómeno. Para ello tuvo en cuenta su experiencia artística personal, que suma unos 25 años.

Desde la conceptualización para analizar el proceso creativo dentro del humor, a decir del investigador, es preciso analizar la relación creador-público, fenómeno que aclaró magistralmente a travéz de lo que conoce como la entropía del arte.

En el material, producto del proceso investigativo de Kike Quiñones como popularmente es conocido, repasa las posturas actuales de la creación dentro del humor cubano a través de la sátira política, vertiente que se cultiva en la isla desde tiempos del bufo.

 

 

Comenzó en Holguín Festival de Humor “Satiricón”

 

Por Jorge Suñol Robles

Seis años cumple el “Satiricón”, un espacio muy esperado por el público holguinero, que noche tras noche no se pierde ningún espectáculo para reír a carcajadas y gozar de este humor inteligente, en un festival que invade las salas del teatro Comandante Eddy Suñol desde este 25 de febrero hasta 3 de marzo, con una representación de humoristas de varias regiones cubanas.
Durante toda esta semana podremos ver en los escenarios a grupos como La Oveja Negra, Caricare, Komotú, Los Hepáticos, Etcétera, y La Leña del humor, “asesorados” por Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor (CPH) y unos de los principales gestores de este proyecto.
A este elenco se suman los humoristas Ángel Ramiz, conocido como Cabo Pantera y Julio César, El Habanero.
En la gala de inauguración se mostraron fragmentos de los espectáculos que exhibirán estos artistas durante el Festival, algunos con estrenos, otros con reposiciones.
Onelio Escalona del dúo holguinero Caricare (foto Adrián Aguilera).
Kike aprovechó la oportunidad para agradecer a todas las instituciones que han apoyado esta cita con el humor “en serio” y en especial a Faustino Fonseca, por su impulso y dedicación en sostener el espacio, considerado uno de los más importantes de su tipo en Cuba.
“Este festival tiene un respaldo incondicional del público, que hace que también tenga esa presencia importante en la vida holguinera. Dentro de todas esas instituciones que se involucran no solo está la presencia escénica de los artistas, sino también los procesos investigativos, las ponencias, los eventos teóricos, el intercambio con jóvenes creadores”, comenta el propio Kike Quiñones.
Etcétera en la apertura del Satiricón (foto Adrián Aguilera).
Dedicado esta vez a los 25 años del CPH y a los 80 años del Teatro Comandante Eddy Suñol, el “Satiricón” apuesta, según sus organizadores, por un trabajo más elaborado, pensado en función de la espectacularidad de las propuestas, donde se tiene muy en cuenta el diseños de luces, el de banda sonora: “Los humoristas, en algún momento, han tendido a simplificar demasiado la visualidad de los espectáculos, este año hay una preocupación desde el punto de vista del diseño, del vestuario, el montaje”, sostiene este humorista.
Con la presencia de las máximas autoridades políticas y gubernamentales del territorio, se celebró la noche inaugural del Festival de Humor para Jóvenes, que pondrá, de seguro, a la cotidianidad cubana como sostén, como gancho, como referente de cada noche cargada de chistes e ironías.
Fotos Adrián Aguilera