Fernando Pérez y Beat Borter escuchan juntos la música de la vida

Por Erian Peña Pupo y Vanessa Pernía Arias

Fotos FICGibara2022

El cineasta suizo Beat Borter fue un amigo del Festival Internacional de Cine de Gibara, donde fue jurado. Fallecido en junio de 2020, Borter colaboró durante años en visualizar el cine cubano en Suiza y emprendió proyectos cinematográficos como el documental La vida es filmar, de 1998, crónica del rodaje de la película La vida es silbar de Fernando Pérez, y Yo sé de un lugar, música y vida de Kelvis Ochoa (2004), presentado en este Festival. 

La admiración por la obra de Fernando le llevó a realizar La música de la vida. El cine de Fernando Pérez y la realidad cubana, un homenaje al que, público y crítica, reconocen como nuestro cineasta contemporáneo más importante; y a trabajar en la digitalización de parte de la obra inicial del autor de Clandestinos y Madrigal, proyectos en los que Borter contó con el apoyo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude).

Con guion y producción de Delia Coto y el propio Borter, el filme –que se acerca, como punto de partida, al autor de Madagascar desde una mirada martiana– es una colaboración entre la firma ojalá-film y el Icaic, en el que intervienen cuatro colaboradores cercanos a Fernando: el fotógrafo Raúl Pérez Ureta y los actores Laura de la Uz, Isabel Santos y Luis Alberto García. La edición estuvo a cargo de Pedro Suárez y de Borter. 

La música de la vida –que tuvo su estreno mundial en FICGibara2022– constituye un hermoso acercamiento a la vida y obra de Fernando y al mismo tiempo a Cuba y La Habana, urbe donde nació el cineasta en 1944, a través de la presencia, como un personaje más, en su cine. Borter repasa la infancia, los inicios en el séptimo arte, la cotidianidad cubana, en diferentes etapas, y como ella permea toda la cinematografía de Fernando.

Delia Coto, presente en el estreno, aseguró que “para Beat este fue su proyecto más importante y más preciado, un proyecto que nació de una amistad y admiración profundas por la obra y la vida de Fernando Pérez. Fernando fue para Beat su maestro, su mentor, siempre una inspiración y más que un amigo, un hermano. Así que impregnada por esa confianza mutua pasa esta conversación infinita marcada por la curiosidad y la indagación de quien fue un gran estudioso del cine de Fernando, del arte y la cultura cubana”.

“Queremos agradecer primero la generosidad y sinceridad de Fernando en esta entrega de sí mismo y de su cosmovisión como realizador y como ser humano”, comentó Delia, y además hizo extensivos los agradecimientos al Icaic, a Cosude y al equipo de filmación y posproducción que hizo posible el estreno gibareño de la película luego de seis años de trabajo. 

“Muchas gracias por estar hoy aquí para compartir algo que nos complace muchísimo, y que sé que Beat allí donde está, está orgulloso de estrenar su película en este festival del que participó como jurado en los últimos años y al que le tenía un cariño especial”, añadió. 

Iluminaciones de Víctor Manuel Velázquez

 Por Erian Peña Pupo

Iluminaciones, exposición que reúne dieciséis piezas del artista visual Víctor Manuel Velázquez Mirabal (Holguín, 1980) realizadas en su mayoría durante la Covid-19, se exhibe en el Hotel Ordoño, como parte del XVI Festival Internacional de Cine de Gibara. 

La obra de Víctor Manuel recuerda esa confluencia borgeana de la que he comentado en otros textos: coincidencia de escenarios, tiempos, contextos, personajes, lugares, objetos… en las posibilidades confluyentes de un mismo espacio (su pintura). Su imaginación fructífera, neobarroca, desbordante, desemboca –como si una de sus islas ebrias, como el barco de Rimbaud, encontrara playa segura para su viaje errante– en el lienzo y en los múltiples soportes que, en búsquedas más recientes, han definido también su trabajo, pues Víctor Manuel sabe, como el gran argentino, que “todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten”, y que estos símbolos van armando una cosmovisión tan peculiar como imprescindible para recorrer su obra. Adentrarse en Iluminaciones, con la seguridad del constante descubrimiento en cada pieza –estableciendo diálogos, muchas veces más sutiles, otros más complejos, pero siempre enigmáticos, interrogativos, sui generis, para nada gratuitos, entre autor/obra/receptor–, es adentrarse en un entramado de símbolos que conviven en estas piezas, que se entrecruzan y cobran autonomía, como parte de ese cuerpo mayor, el cosmos de su poética. 

El precio –escribió el propio Víctor Manuel en las palabras del catálogo– es renunciar a la cordura. “La certeza de que no siempre vas a lograrlo –dice– hace de ti un obrero distinto, un ser incompleto, un huérfano, sabedor de que una parte monumental de tu hechura caerá a la espiral del olvido. No pintarás para siempre. La musa vendrá un rato junto a ti, y luego eso será todo, tu breve racha ganadora habrá terminado”. Víctor Manuel experimenta con la acuarela, una difícil técnica que defiende aunque explore otras; y aunque insiste en decir que cada día aprende más y se le abren nuevas posibilidades con ella. Cada mancha, cada fluctuación del agua y del color sobre el soporte, cada línea huidiza, dan cuerpo a disímiles criaturas, seres que emergen de los laberintos de su imaginación y se corporizan. Dentro del caos, florece el árbol, reverbera la luz, escapa el ave, nace la isla… y un universo ilusorio y mágico (y no por ello menos real); un sitio de entrecruzamientos culturales de múltiples honduras, resultado de complejas búsquedas (literarias, artísticas, espirituales) primero como ser humano, y por consiguiente, como artista plástico. “Envanecido, en mi ambición quise crear absurdos como la nostalgia, el coraje, el deseo, chisporroteo de locas ideas bullendo por salir al unísono, desordenado canon carcajeándose en capital estampida… De eso parecen tratar estas piezas: un ermitaño dios antediluviano que vocifera un cuento susurrado, cual nana para el valiente que se hace a la osadía de pintar”.

En sus cuadros hay también cierta narratividad… Muchos “cuentan” historias, contienen “relatos”… Una mancha: un rostro. Un trazo: la amplitud de posibilidades. Aves, peces, ramas, frutas, caballos, perros, gatos… pueblan su obra. A la constante zoomórfica, se suman personajes como salidos de los más fantasiosos libros de caballería o de bestiarios medievales (o las maravillas que encontró Yambulo en su viaje por las Islas del Sol). Un carnaval de figuras acoplándose, ganando espacio, surgiendo de la nada… Barcas como islas, islas como carretas, cáscaras de nuez a la deriva, torres y ciudades emergiendo del aire… Objetos de múltiples naturalezas, simbiosis de mundos posibles que parten, varias veces, de referentes literarios, incluso que desde el título anclan la obra: desde Cien años de soledad, de García Márquez; La consagración de la primavera, de Alejo Carpentier, inspirada en el ballet de Ígor Stravinski; Extracción de la piedra de la locura, conocida obra de El Bosco, pero también motivo de un poemario de Alejandra Pizarnik, hasta El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgakov. En otras obras, símbolos de cubanía, retazos de identidad, memoria y nostalgia que han alimentado su paso por los años, conviven con los referentes clásicos. 

 

Atrapasueños o buscando un booktubers desde Ediciones La Luz

Por Vanessa Pernía Arias

Foto Ediciones La Luz

Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holguín, junto a la Cámara Cubana del Libro, convoca al primer Concurso Nacional de Booktubers Atrapasueños, en el Día Mundial del Niño.

Luis Yuseff, editor jefe de La Luz, comentó que el certamen tiene como propósito incentivar el gusto por la literatura desde las nuevas plataformas de socialización del libro, motivando especialmente a los más pequeños de casa a participar. Booktubers, explicó el ganador del Premio de Poesía Nicolás Guillén, hace alusión a la comunidad de creadores de contenido de YouTube que realizan y suben videos relacionados con los libros para compartir sus opiniones y recomendaciones de lectura desde estas plataformas.

Pueden participar niños, adolescentes y jóvenes hasta 18 años de edad, con un video donde reseñen un título publicado por esta casa editora, en las siguientes categorías: de cinco a nueve años, de 10 a 13 y de 14 a 18. Se otorgará un premio único en cada grupo etario, consistente en una mochila con libros del catálogo de La Luz, souvenir y material escolar.

Yuseff señaló que los interesados deben enviar su audiovisual a la dirección electrónica: alaluzseleemejor@gmail.com, usando el asunto “Atrapasueños” en el mensaje. El plazo de admisión vence el 22 de agosto próximo, y los resultados se darán a conocer el 29 del propio mes desde el Salón “Abrirse las constelaciones” de esta reconocida casa editora, destacó.

Además se publicarán los videos finalistas y ganadores en el canal de YouTube de la editorial; la participación en este concurso supone la aceptación de sus bases, añadió Yuseff.

Atrapasueños está auspiciado también por la AHS y su filial en Holguín, y constituye una de acciones de la campaña del libro y la literatura que fomenta la editorial este año bajo el lema “Buscando el libro justo”, que además se suma a los espacios habituales y busca afianzarse con el público, conquistando a los más jóvenes también desde los escenarios digitales.

 

Los 35 años de la AHS en Holguín desde la creación artística

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos AHS Holguín

La AHS en Holguín ha preparado una amplia programación cultural para la actual etapa de verano, jornada que celebra, además, los 35 años de fundada la filial el próximo 13 de agosto.

La Casa de Iberoamérica acoge la presentación de proyectos electrónicos, mientras que el Festival de Radio Joven, que por primera vez se realiza desde la ciudad de Holguín, se realizó el 14 y 15 de julio, comentó Norge Luis Labrada, presidente de la AHS en la provincia.

Este certamen se dedicó al centenario de la radio cubana y propició el intercambio de jóvenes realizadores, menores de 35 años, miembros o no de la organización. El locutor y director de programas César Hidalgo Torres impartió un taller sobre guion radiofónico, habilidades que demostraron los participantes con una intervención en un espacio radial insertado especialmente en la programación de la emisora provincial Radio Angulo, añadió.

En esta etapa se retoman las cruzadas culturales los próximos 25, 26 y 27. Las Brigadas de Arte Rebelde llegarán hasta las montañas de Pinares de Mayarí, con más de 25 artistas de todas las manifestaciones, quienes estarán compartiendo su arte con las familias del Plan Turquino.

El Festival de Música Electrónica Stéreo G, evento que convierte a Holguín en el epicentro de la música electrónica en Cuba, se encuentra entre los momentos más esperados de la fecha.

Stéreo G, además de la presentación de proyectos de asociados del país, incluirá acciones de saneamiento ambiental en la playa de Caletones, en el municipio de Gibara, sede habitual del Festival, así como intercambios sobre música y literatura con los pioneros de la zona.

La AHS suma también sus espacios habituales, en el gabinete Caligari, en Ediciones La Luz y la Casa del Joven Creador, entre ellos el taller de narrativa “La fiesta secreta”, iniciativa del Centro Provincial del Libro y la Literatura que estará a cargo del escritor y editor Adalberto Santos, los segundos y cuartos viernes de cada mes, en la sede de esta casa editora.

El 13 de agosto, fecha en la que se celebran los 35 años de creada la AHS en la provincia, se develará una tarja conmemorativa, creada por el reconocido escultor Lauro Hechavarría.

Este mismo día se presentará un audiolibro bajo el sello de La Luz, que recoge, desde las voces de los asociados de la Sección de Literatura, diversos textos de poesía y narrativa de Luis y Sergio Saíz Montes de Oca, conmemorando los 65 años de su asesinato, añadió Labrada.

 

Visitaciones a Guillén y Fina García-Marruz en la UNEAC holguinera

Por Erian Peña Pupo

Fotos Vanessa Pernía y Armando Cuba

La Filial de la UNEAC en Holguín destacó recientemente las improntas en la cultura cubana y universal de la obra del Poeta Nacional Nicolás Guillén en el 120 aniversario de su natalicio, y de la poeta y ensayista Fina García-Marruz, fallecida el pasado 27 de junio.

Las filiales de Escritores y Música, en coordinación con la Comisión Aponte, realizaron el panel “El último Poeta Nacional cubano”, integrado por el crítico y profesor Lino Ernesto Verdecia Calunga, el poeta e investigador Ronel González Sánchez, y el estudioso de la música Zenovio Hernández Pavón, como homenaje de la vanguardia artística en la provincia a quien fuera un gran escritor y el primer presidente de la UNEAC.

“Sus disertaciones entregaron al público asistente un Guillén diverso, mediante juicios equilibrados y no exentos de polémica, que motivaron un rico debate cultural, generado en un público interesado y participativo”, comentó el historiador Armando Cuba, al frente de la filial de Escritores, y quien subrayó que el homenaje se produjo entre las fechas de nacimiento (10 de julio) y fallecimiento (16 de julio) del importante camagüeyano. “Al honrar la personalidad de Guillén fueron también reconocidos los poetas nacionales de Cuba José María Heredia, Bonifacio Byrne y Agustín Acosta”, destacó.

Por su parte, el Café Literario que realiza, en la sede provincial de la UNEAC, cada jueves el intelectual Manuel García Verdecia “básicamente constituyó un homenaje a una de las escritoras más importantes de la poesía hispanoamericana, Fina García-Marruz”, de las manos del escritor Eugenio Marrón y el profesor universitario Ariel Zaldívar.

Marrón aseguró que Fina es “una de las voces más inspiradas de la literatura hispanoamericana y señaló cómo a su muerte connotados críticos habían exaltado su obra que se inserta en lo más depurado de la tradición poética en lengua española”. Además, compartió varios textos de la antología El instante raro, publicada en España a propósito de la entrega a Fina del Premio reina Sofía de Poesía Iberoamericano en 2011, como “El retrato”, versos inspirados en la foto martiana en Jamaica, “Variaciones sobre el tiempo y el mar”, “La rara playa”, “Los indios nuestros”, “A nuestro Lezama” y pasajes de “Transfiguración de Jesús en el Monte”, en los que “la escritora da muestras de su espiritualidad de raíz católica, su sensibilidad y dominio de la lengua castellana”, subrayó.

Por su parte, el profesor Zaldívar reflexionó sobre los ensayos martianos de García-Marruz, a quien calificó como “excepcional pensadora no suficientemente estudiada, a su juicio, en esta vertiente”. “Al estudiar a Martí, honra su condición especial de pensadora”.

Para profundizar en el tema, citó y comentó pasajes seleccionados de El amor como energía revolucionaria en José Martí, que tocan aspectos como la ética y el desinterés en Martí y “la fuerza divisora del odio, consecuencias históricas; así como de la compilación Ensayos, los acápites “José Martí”, “Lo exterior en la poesía” y “Versos Sencillos”, en los cuales “se aprecia la profundidad del pensamiento crítico y su dedicación al estudio de la personalidad y, sobre todo, de la espiritualidad” del Apóstol (web de la Uneac).

Volver al cine en Gibara

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos cartel cortesía de FICGibara2022

Del 2 al 6 de agosto y con el lema ¡Volver al cine!, regresa el Festival Internacional de Cine de Gibara (FICGibara) a la costera urbe de Holguín que en 2003 acogió la primera edición de una amplia cita multicultural creada por el reconocido cineasta Humberto Solás.

Esta XVI edición contará con el habitual programa artístico aunque priorizará la realización audiovisual de un evento que tiene un doble reto: resurgir luego de dos ediciones sin realizarse por la situación epidemiológica creada por la Covid-19, y hacerlo en un contexto económico complejo a nivel mundial, comentó en conferencia de prensa realizada en la ciudad de Holguín, Sergio Benvenuto Solás, su director general.

FICGibara apostará por retomar la esencia del evento dedicado al Cine Pobre creado por Humberto, como muestra la campaña gráfica del reconocido diseñador Nelson Ponce, un homenaje a su fundador y a los valores iniciales del Manifiesto de Solás, destaca.

Al no realizar una convocatoria como en ediciones anteriores, este será un Festival de curaduría, a partir de obras en las diferentes categorías que permitan configurar muestras internacionales competitivas. Para ello FICGibara se auxiliará de profesionales de la programación con los que han trabajado anteriormente y que participarán como programadores invitados, y en muchos casos como jurados del concurso.

Como ocurre en la mayoría de los pequeños festivales, el evento contará con la voluntad de las instituciones locales, que se esfuerzan en protegerlo; de esta manera crece buscando vías que también fortalecen el desarrollo territorial. Lo fundamental es concentrarnos en que los eventos profesionales del ámbito del cine tengan la calidad de los últimos festivales, buscando el máximo nivel de calidad en las selecciones, añadió.

En esta edición se recordará especialmente a Nelson Rodríguez (1938-2020), Premio Nacional de Cine 2007 y editor de la obra de Solás y de importantes filmes de la cinematografía cubana y latinoamericana. “Es un homenaje que le debemos desde hace mucho tiempo y que concretaremos en Gibara en 2022”, insistió Benvenuto Solás.

Se entregarán los habituales premios “Lucía”, por el que competirán filmes de todos los continentes, y además los premios “Lucías de Honor” a figuras destacadas del ámbito. Este año tres jurados oficiales –dos internacionales y un tercero de la prensa nacional– evaluarán las obras en concurso, además de un cuarto jurado joven que estará a cargo de las premiaciones a los largos y cortos de ficción, documentales y animados.

Concebido como un encuentro que reúne diferentes manifestaciones artísticas alrededor del cine, FICGibara 2022 tendrá puestas escénicas, musicales, literarias y eventos teóricos que llegarán a plazas, parques, comunidades y centros culturales del municipio.

Esta cita apostó en sus inicios por un cine pobre en recursos pero rico en propuestas estéticas. En su dimensión internacional actual, FICGibara tiene entre sus premisas fortalecer la participación de los cineastas jóvenes cubanos y extranjeros en un encuentro para el cine alternativo, independiente e institucional y sus múltiples relaciones (web de la Uneac).

Una Fiesta Sinfónica para compartir el arte

Por Erian Peña Pupo

Fotos Carlos Chales

Cada presentación de la Orquesta Sinfónica de Holguín es un acto de iniciación, asegura el maestro Oreste Saavedra, al frente de un colectivo que celebra su aniversario veintiuno apostando por el rigor interpretativo y la osadía en sucesos que marcan el ritmo cultural de una ciudad como Holguín, acostumbrada a momentos de alto valor artístico.

Oreste apostó por Fiesta Sinfónica, un proyecto que, ya en su tercera edición, reúne el esfuerzo de los músicos y la vocación pedagógica y humanista de la Orquesta, con la audacia de lograr un espectáculo que desplace al colectivo de sus escenarios habituales hasta espacios públicos y hacerlo junto a reconocidos intérpretes, poetas y otros invitados.

“Contar con una agrupación de estas características requiere la convergencia balanceada de varios factores en un mismo espacio de tiempo y lugar, pues no basta con tener un personal con el rigor técnico-musical adecuado, sino que es necesario sostener un proyecto motivador y aglutinador para los artistas y el público en general. Hay que pensar, además, en la madurez artística necesaria para abordar un repertorio que ya ha sido versionado hasta la saciedad con interpretaciones legendarias, y que debe asumirse con conocimiento de causa y sin concesiones artísticas”, comenta Saavedra.

Fiesta Sinfónica regresó al parque Carlos Manuel de Céspedes, más conocido como San José, frente a la vetusta iglesia católica y en las cercanías de El Angelote, monumento que ha sido testigo del crecimiento poético holguinero, pues a sus pies muchos de los más reconocidos bardos de la provincia han leído sus versos. Por eso y por la necesidad de la poesía en el sustrato de los pueblos, Saavedra apostó por que varios poetas acompañaran con sus versos, articulando una fluida dramaturgia entre música y literatura, la interpretación del repertorio por la Orquesta y los solistas invitados, en un concierto que recordó al Poeta Nacional Nicolás Guillén en el 120 aniversario de su natalicio, y nos demuestra la madurez de una de las instituciones más importantes de Holguín.

Lourdes González, Eugenio Marrón, Manuel García Verdecia y Luis Yuseff leyeron su obra, mientras caía la tarde y la noche, los sonidos y las sensaciones se adueñaban del parque.

“Desde la idea fundacional –comenta Oreste Saavedra– el proyecto nació confiando en sus perspectivas futuras de desarrollo y ha tenido que bregar en medio de tiempos de escaseces; no solo materiales, sino espirituales y de valores. Pasados estos años todavía nos estamos refundando. Todavía tocamos puertas para sensibilizar factores decisores. Todavía soñamos música. El proyecto más que pretencioso era casi un imposible. ¿Cómo abordar un repertorio de alto nivel con una orquesta en constante formación? La orquesta es, además, un proyecto educativo con una vinculación directa al sistema de Enseñanza Artística. Ahí estaba la clave: convocar a los estudiantes que en un futuro cercano o a largo plazo integrarán las filas de nuestro colectivo. Si a esto le añadimos la presencia de voces emblemáticas y colectivos artísticos de nuestra ciudad tendríamos los elementos ideales para una propuesta de alto vuelo”, como lo fue esta Fiesta Sinfónica.

Para ello la Orquesta vinculó a los diferentes niveles del sistema de Enseñanza Artística en la provincia: estudiantes de la Escuela Elemental de Arte “Raúl Gómez García” se integraron, con sus instrumentos, a la Sinfónica, de la misma manera que alumnos del Conservatorio “José María Ochoa”, y estudiantes de Canto lírico de la Filial de la Universidad de las Artes (Isa) interpretaron y escenificaron el clásico “Over the Rainbown”, del musical El mago de Oz, que el propio Saavedra tradujo y arregló para el concierto. El espectáculo –auspiciado por la Dirección Provincial de Cultura y la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas”– ayudó a la formación integral de estos jóvenes músicos, cantera de las próximas generaciones de creadores, y en un futuro, integrantes de la agrupación y de otras de la provincia y el país.

¿Cómo hacer arte y a la vez un espectáculo atractivo que nos haga cómplices de un momento de celebración y alegría? “Nos dimos a la tarea de poner en un mismo programa piezas de nuestro repertorio habitual de música de concierto y buscar nuevos arreglos y temas de música latinoamericana y mucha música cubana”, nos dice Oreste. Es así como confluyeron piezas del repertorio habitual de música de concierto con nuevos arreglos y temas del pentagrama latinoamericano y cubano; y clásicos internacionales interpretados por importantes orquestas del mundo, acompañaron a canciones que se sumergen en la sensibilidad de nuestra Nación, en las honduras del alma cubana: desde “Variaciones Enigma IX”, de Edward Elgar, la “Danza ritual del fuego”, de Manuel de Falla, y “Oh melancolía”, de Silvio Rodríguez, en la voz de Nadiel Mejías. De la misma manera que “Son sencillo No. 6”, de Carlos Fariña, precedió a “Quiéreme mucho”, de Gonzalo Roig, interpretado por Indira Estévez, y “Danzón,” de Alejandro García Caturla, con el acompañamiento del Club del Danzón de Holguín. El programa de Fiesta Sinfónica incluyó, además: “Este amor que se muere”, de Juan Formell, por Nadiel Mejías; “Imagine”, de Lennon, en arreglo del maestro Joaquín Betancourt; “Volver”, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, por Camilo Hijuelos; “Por quien merece amor”, de Silvio Rodríguez, en arreglo de Pucho López y en las voces de Indira Estévez, Eyesmela Diéguez, Helen del Río, Isabel Torres Rodríguez y Camilo Hijuelos, para concluir con un sugerente “Mambo” de Leonard Bernstein, y “Estampa de mi ciudad”, tema del propio Oreste Saavedra que unió en escena a los participantes del concierto.

Para Saavedra –quien es, además, es el director artístico y general del proyecto– Fiesta Sinfónica es “compartir el regalo de la música y sacar a la orquesta a la calle. Es invadir el espacio público general desde la perspectiva de nuestro quehacer con una propuesta que, aunque no satisfaga todos los gustos, muestre diversas facetas de nuestro trabajo. Todas las grandes capitales y mecas musicales tienen proyectos similares y han fomentado la cultura de escuchar, y no tan solo oír, la música. Y también los realizan en espacios emblemáticos, patrimoniales y de larga tradición cultural. Nosotros decidimos aventurarnos y arriesgar” para “juntos abstraernos al mundo de los sonidos, timbres y sensaciones” y “que compartamos un poco de nuestro tiempo y rescatemos la tradición de sentarnos en un parque, en medio de la agitada vida moderna, y no hablar de problemas, carencias o diferencias; pues quizás más importante que el lugar donde estemos, o incluso lo que creamos, es no olvidar jamás de donde vinimos, nuestra identidad”.

Este hecho de aventurarse y arriesgar –en la selección de los temas, la preparación y nivel interpretativo de los músicos, la concepción de espectáculo que engloba la dirección artística y va desde el diseño de luces y escenario, hasta los conductores en escena– es una de las grandes apuestas de la Orquesta Sinfónica de Holguín por nuestra cultura.

Fiesta Sinfónica, como aseguró el escritor Eugenio Marrón, acogió en Holguín en sonoro diálogo a los poetas, los solistas y los músicos de la agrupación y resultó un espectáculo digno de cualquier gran ciudad de América Latina y de otras partes del mundo. La Orquesta Sinfónica de Holguín, en su constante refundación creativa, sueña música y vida. Fiesta Sinfónica, en su tercera realización, constituyó un alto momento para el colectivo y nuestra cultura, cuyos ecos cuajarán en futuras ediciones al pie del Angelote protector (Tomado de La Jiribilla).

Noche de Fiesta Sinfónica


Por Vanessa Pernía Arias
La Orquesta Sinfónica de Holguín, dirigida por el maestro Oreste Saavedra, retomó este fin de semana el proyecto Fiesta Sinfónica, a partir de un amplio repertorio universal donde la música y la poesía coexisten en la intensión de compartir el arte en espacios urbanos.
Saavedra, director artístico y general, comentó que Fiesta Sinfónica pone a disposición de todos piezas del repertorio habitual de música de concierto, así como nuevos arreglos y temas del pentagrama latinoamericano y cubano; de esa manera, clásicos internacionales interpretados por importantes orquestas del mundo acompañan a canciones que se sumergen en la sensibilidad de nuestra nación.

Explicó que en esta propuesta el arte y espectáculo se unen en la búsqueda de un fin común: compartir el regalo de la música, sacar los instrumentos y sus intérpretes a la calle, invadir el espacio público con una propuesta que ofrezca diversas facetas del trabajo de la Orquesta; además de hacerlo en la compañía de amigos, junto a reconocidos poetas, colectivos y solistas de la esta ciudad del oriente.
Temas antológicos como “Danza ritual del fuego”, “Oh melancolía”, “Quiéreme mucho”, “Volver”, “Te extraño” y “Over the rainbowm” alternaron con los versos de los poetas holguineros Lourdes González Herrero, Eugenio Marrón, Manuel García Verdecia y Luis Yuseff.
Asimismo compartieron escenario, en el parque Carlos Manuel de Céspedes donde se realizó el concierto, el solista Nadiel Mejías y cantantes del Teatro Lírico Rodrigo Prats, el Club del Danzón y estudiantes de canto lírico de la filial de la Universidad de las Artes en Holguín.
La Orquesta es, además, un proyecto educativo que vincula directamente a estudiantes del sistema de Enseñanza Artística, por tanto Fiesta Sinfónica se torna un espacio propicio para la formación integral de estos jóvenes, cantera de las futuras generaciones de creadores, y en un futuro integrantes de las filas de la agrupación y de otras de la provincia, el país y el mundo, añadió Saavedra.
Precisó, además, que cada presentación de la Sinfónica es un acto de iniciación, un reto a la creación constante, al compromiso cívico por el bien común, y con este proyecto se demuestra la madurez artística de un colectivo que arribó recientemente a sus tres décadas.

Fiesta Sinfónica es una invitación –y un aporte en el fomento de valores y espiritualidad en la sociedad– a abstraernos, compartir el espacio común y soñar junto a sonidos, timbres y sensaciones de la música; como también lo es a no olvidar jamás de donde vinimos y las raíces que conforman nuestra identidad, destacó Oreste Saavedra (ACN).

Dashiell Hammett de regreso con sus cuentos

Por Erian Peña Pupo

Foto cortesía de Ediciones Holguín

Del estadounidense Dashiell Hammett (1894-1961), los lectores cubanos conocen, sobre todo, su obra novelística. Sus libros dieron cuerpo a un nuevo subgénero literario: la novela negra, que tuvo sus derivaciones en el cine y dio un vuelco a la literatura policiaca. Autor de cuentos y guiones cinematográficos, y activista político, Hammett influyó a escritores como Ernest Hemingway, Raymond Chandler y George Simenon, y creó personajes tan recordados como Sam Spade (El halcón maltés), la pareja de detectives Nick y Nora Charles (El hombre delgado) y el agente de la Continental (Cosecha roja). Estos libros, junto a La llave de cristal, que se ha publicado más de una vez en Cuba, son clásicos de la literatura universal no solo para el lector amante del policiaco.

Precisamente este último agente es el protagonista de El detective de la Continental, publicado por Ediciones Holguín en 2019, presentado en la reciente edición de la Feria Internacional del Libro y que reúne siete cuentos de Hammett que sintetizan, de manera magistral, las características de los relatos que caracterizaron no solo su obra, sino un periodo y un subgénero literario cuyas ramificaciones han llegado con fuerza a nuestros días.

¿Qué distingue a la novela negra e imanta al resto de sus subgéneros? Leemos a Dashiell Hammett sabiendo que la resolución del misterio no es el objetivo principal, sino la dilucidación no explícita de su motivación moral; que los argumentos son habitualmente violentos y la acción se desarrolla de forma rápida; que la clásica división entre buenos y malos se difumina, pues ambos cruzan a menudo la barrera entre el bien y el mal; y que los detectives (incluso este) son personajes fracasados y cínicos, que terminan mezclándose con los hechos y salvándose a costa, muchas veces, de violencia y suerte, y un rudimentario sentido del honor y el deber cumplido hacia la agencia. Leemos a Dashiell Hammett conociendo que las historias policiacas ocurren, en su mayoría, en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión, en los tiempos de la ley seca y el subsiguiente desarrollo del crimen organizado y el gansterismo en Estados Unidos; y que el móvil de los crímenes es casi siempre alguna “debilidad humana”: rabia, ansia de poder, envidia, odio, codicia, lujuria… Leemos a Dashiell Hammett porque estamos seguro que no podía faltar, pues él le dio forma, la femme fatale: esa mujer hermosa, ambiciosa, por la cual se produce el crimen, es la causa directa o incluso la asesina, y cuya presencia marca la novela negra (y el cine negro) y la obra de Hammett. Estos temas van a caracterizar la obra novelística de Dashiell Hammett y también los cuentos recogidos en El detective de la Continental, traducidos por Aida Bahr.

En estos relatos, aparecidos por primera vez en la revista pulp Black Mask y publicados como libro en 1945 (“La décima pista”, “La Herradura Dorada”, “La casa de Turk Street”, “La muchacha de los ojos plateados”, “Kid Cualquiera”, “La muerte de Main” y “Asesinato en Farewell”) el detective es el verdadero protagonista. Pero poco sabemos de él: solo que es un profesional privado que trabaja para la Agencia Continental de Investigaciones de San Francisco, cuyo nombre no conocemos ni conoceremos y –algo que mientras leemos los cuentos vamos notando– que posee una moral ambigua, pues no duda en intervenir en los casos a los que se enfrenta manipulando la situación, dando lugar a que se precipiten los hechos y utilizando métodos cuestionables como los de los criminales a los que persigue (fue con este personaje que nació el subgénero hard boiled).

Hammett creó la mayoría de las representaciones, personajes y esquemas argumentales del género. Su estilo lacónico e impresionista, que selecciona pocos pero significativos detalles para que el lector construya su propia imagen de personajes y ambientes, y que a diferencia de otros novelistas policiacos, como los de la escuela inglesa, no le interesa las argucias del crimen, sino lo ético, lo humano y lo social que se ve comprometido, toma forma de una realidad que conoce, pues Hammett trabajó en la Agencia de Detectives Pinkerton, a la que renuncia en 1922 para dedicarse a su carrera literaria: la corrupción latente en el interior de la sociedad estadounidense en los años del crack de 1929 y la Gran Depresión; por eso el realismo y el fuerte pesimismo que invade a sus personajes.

Ediciones Holguín entrega una novedad literaria que el lector sabrá agradecer: una selección de siete cuentos que Hammett, realizada por el crítico estadounidense Steven Marcus en 1974 y que muestra una visión representativa de lo mejor de su narrativa corta.

¿Qué distinguió el trabajo de traducción de El detective de la Continental? Según la narradora Aida Bahr, al traducir estos cuentos de quien es considerado el padre de la novela negra, procuró “acerrarse al estilo de Hammett, con su prosa ágil, directa, entrecortada. En aras de una mayor naturalidad, y de preservar el ambiente de la época reflejada, que estos relatos captan de forma muy efectiva, se decidió no traducir los nombres de lugares y personajes, excepto los de aquellas locaciones que tuvieran incidencia directa en la trama, o los sobrenombres que contribuyeran a caracterizar a sus portadores. En muchos casos se prefirió no traducir los giros coloquiales propios de aquel contexto con expresiones equivalentes en español que, necesariamente, remiten a otro entorno, sino utilizar un léxico que, además de transmitir el sentido, permita al lector ubicarse en el estatus y ámbito social del narrador y los restantes personajes” del libro.

Con edición de José Luis Serrano y diseño de Roddier Mouso, con portada a partir de un fotograma de la película de cine negro The Big Combo, de Joseph H. Lewis, de 1955, El detective de la Continental ofrece atractivos relatos policiacos que –si bien son reflejo de las características del género en su plenitud– guardan muchas sorpresas al amante no solo del policiano, sino a todo el lector que se deje atrapar por historias donde los detectives, las femme fatale y los asesinos acaban dándose cita, y en los que “la habilidad en la construcción de las tramas, el eficaz trazado de los personajes y, sobre todo, el atractivo de una prosa ágil, directa, salpicada de coloquialismo y humor, tan efectiva que consigue transportarnos al lugar de los hechos, harán de la lectura una confirmación del talento de Hammett”, como uno de los importantes autores del siglo XX.

 

 

 

George Céspedes, rigor y espiritualidad en escen

Por Claudia Patricia Domínguez

Foto Wilker López y Juventud Rebelde

George Céspedes, el líder de “Los hijos del director”, el coreógrafo residente de Danza Contemporánea de Cuba también es holguinero, y como bien dice, naci´o y cria’o en el reparto Zayas. ¿Su vocación? Para ser sinceros, y esto se le da muy bien, no puede situarse en un momento exacto, tal vez fue en aquella función de danza semanas antes de entrar a la Escuela Vocacional de Arte, cuando integró el elenco de la prestigiosa compañía que dirige Miguel Iglesias, o incluso, un día cercano a su retiro como bailarín.

La verdad es que nunca adquirió conciencia de ello, le bastó encontrar en cada movimiento una forma interesante de expresión, comunicar sus inquietudes sin ofrecer respuestas. Sobre su trabajo como coreógrafo aseguró que no es más que un aprendiz del oficio.

“Un coreógrafo de oficio tiene que crear en cualquier circunstancia y yo aún dependo de la inspiración, de encontrar motivaciones en la música, la escenografía, el vestuario, ya que para contar una historia necesito nutrirme de todo lo visible en la escena”.

Al indagar sobre la naturaleza de sus obras, que se distinguen por su marcada intensidad, su creador subrayó el interés por exponer al hombre y su existencia en el mundo, y sucede “porque en esencia hablo de mí, desde mis experiencias y desde las inquietudes que habitualmente me cercenan la cabeza”.

“La intención de mis coreografías no es mostrar las soluciones ante cuestionamientos que pueden tener un origen social o político, y digo ‘pueden’ porque no es mi interés que se defina como tal, pero finalmente el arte, y yo como ente social, no escapamos al contexto en el que vivimos”.

Tú, hombre de Dios (oculto, asustado, extraviado) se presentó los días 1, 2 y 3 de julio desde la sala principal Raúl Camayd del Complejo Cultural Teatro Eddy Suñol en una breve, pero intensa temporada que incluyó la reposición de la pieza ABC asino. Población flotante, del coreógrafo guantanamero Yoel González con gran acogida por el público que reconoció entre aplausos y ovaciones la complejidad técnica e interpretativa de ambas propuestas.

Con música original de Alexis de la O, diseño de luces y vestuario del propio George Céspedes, la obra inspirada en el poema Hombre de Dios, de María Valtorta, inicialmente fue concebida por su fuerte carga emotiva para bailarines experimentados cuyas vivencias funcionaran como complemento en la interpretación de cada movimiento.

“La maestra Maricel Godoy siempre quiso que trabajara con Codanza, pero debido a compromisos de trabajo no se había materializado esta colaboración. Los bailarines que hoy integran el elenco de la compañía son muy jóvenes, en su mayoría, están en proceso de aprendizaje y el montaje coreográfico aún está muy verde.

“Considero que en estos momentos, luego de haber bailado la obra, es que comienzan a entenderla, hay que seguir trabajando en su evolución y tal vez reestrenarla en un año para valorar su crecimiento. Mis trabajos suelen ser bien intensos, de cierto modo intelectuales y demanda del bailarín un compromiso personal con la coreografía, método de trabajo que puede ser muy difícil de entender por las nuevas generaciones que no están acostumbrados a esas dinámicas”.

Sin embargo, esto no fue un impedimento para la ejecución de una pieza desgarradora que jugó con las emociones del espectador y que al decir de la maestra Maricel Godoy, en declaraciones a la prensa durante el proceso de montaje, nada mejor que una obra coreográfica de George Céspedes para mostrarles el camino hacia la virtud interpretativa, premisa que siempre ha defendido Codanza, convencidos de que “los movimientos deben ser habitados y no bonitos para que llegue al espectador el mensaje del coreógrafo”.

Bienvenido a escena el rigor y la espiritualidad de George Céspedes, siempre acompañado de propuestas tan originales como reflexivas. A los holguineros solo nos queda esperar por una segunda colaboración, mientras el pecho se hincha con el orgullo por los éxitos de otro de los “nuestros” que en Cuba y fuera de ella ya ha dado mucho de qué hablar (tomada del periódico !ahora! Disponible en: http://www.ahora.cu/es/cultura/16125-george-cespedes-rigor-y-espiritualidad-en-escena).