Birán, 13 de agosto de 1926: alborada definitiva por los humildes

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos periódico Trabajadores

Muchos coincidirán en que por estas fechas al llegar a Birán la humedad delata las lluvias recientes, con olor característico a campiña y que el sol inclemente del agosto veraniego se aferra en acentuar el calor a medida que transcurre cada jornada.

En días como estos son varias las personas, antes acompañadas por el propio Fidel, que llegan al batey donde nació el líder histórico de la Revolución cubana el 13 de agosto de 1926, para celebrar su onomástico, junto a las raíces más profundas de la familia Castro Ruz.

A Birán se regresa cada 13 a celebrar la vida de un hombre de viva y revolucionaria estampa, se vuelve a ese sitio callado y campestre donde el tiempo ha conjugado mitos y realidades para repasar las huellas que se preservan como mudos testigos de un valioso pasado.

Dicen que Fidel disfrutaba hablar de su terruño natal con nombre aborigen, y de sus padres, de su familia toda, con nostalgia, en varias y largas conversaciones como las que sostuvo con el fraile Frei Betto y el periodista Gianni Miná, ambas publicadas en sendos libros.

De sus días más felices le contó al sacerdote brasileño sobre los períodos de vacaciones navideñas y de las de verano. Cuando siendo niño y adolescente iba a bañarse en los ríos de la zona, a corretear por los bosques, a cazar con tirapiedras y a montar caballo.

En esa ocasión aseguró: “Vivíamos en contacto con la naturaleza y bastante libres en esos períodos. Así transcurrieron los primeros años”.

Narró, además, sus experiencias con el caballito Careto, y sus travesuras en la charca “El Jobo”, que más tarde el ciclón Flora cegó, sin embargo, queda Birán completo como fiel testigo de su paso intranquilo y feliz por estas tierras que lo vieron hacer hace 95 años.

Los historiadores apuntan que el batey Birán-Castro, asentado en el actual municipio holguinero de Cueto, surgió en 1914, cuando su padre don Ángel Castro compró la finca Manaca, de 20 caballerías, muy bien trazadas, con el camino central por donde cruzaba, antes de que se construyera la carretera, todo lo que iba de Nipe, Banes, Mayarí… hacia el sur de esta región del país.

EUSEBIO LEAL

También de la arquitectura de la casa, hoy museo, le contó a Betto que era un hogar con estilo español adaptado a Cuba, y que entre recuerdos permanecían las partes que la componían, como la lechería que estaba debajo de la casa, el matadero, el taller para arreglar los instrumentos de trabajo, la panadería, la escuelita pública donde recibió sus primeras clases, la tienda, un centro comercial propiedad de la familia, y frente a este, el correo y el telégrafo.

Fidel no olvidó en esa ocasión hablar de la valla de gallos que en algunas vacaciones se convirtió en ring de boxeo en el que se midió con Gilberto Suárez Spencer, Pedro Pascual, y otros más; así como de las humildes casas de yagua y guano, con piso de tierra, donde vivían los haitianos y hasta donde llegaba a comer maíz y boniatos asados.

Hilando recuerdos destacó el origen humilde de sus padres, el legado gallego de Don Ángel y el de su madre pinareña Lina, sus modos de educación, de la religiosidad materna; y la laboriosidad de ambos para sacar adelante a la familia que se componían de siete hijos: Ángela, Ramón, Fidel, Juana, Enma, Raúl y Agustina Castro.

Cómo suponer que en tan apartada geografía, este significativo 13 de agosto, en el calendario de 1926, llegaría a ocupar un lugar tan significativo en los destinos de la Patria; a partir de ese día a la Isla le nació un ser excepcional para todos los tiempos, un hombre del siglo XX que aun sin barba comenzaba su apuesta definitiva por los humildes.

Al respecto en esta conversación con Betto comentó Fidel: “Nací (…) como a las dos de la madrugada. Parece que la noche pudo haber influido después en mi espíritu guerrillero, en la actividad revolucionaria; la influencia de la naturaleza y de la hora de nacimiento” (Tomado del sitio web de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).

 

Leer sana en tiempos de pandemia

Por Liset Prego Díaz

Fotos Facebook de Ediciones La Luz

Ediciones La Luz se sumó a la iniciativa del Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLL) en Holguín, de llevar su quehacer a los vacunatorios. Con alrededor de 100 sitios dedicados a este fin en el territorio, la presencia de los artistas se convierte en un aliciente para quienes acuden a la inmunización.

El sello literario de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), movido por su propio eslogan, “leer sana”, lleva sus títulos hasta un público que busca salud y encuentra además, el refugio de los libros, en presentaciones literarias a las que acuden, en ocasiones, los propios autores.

Adalberto Santos, poeta y editor de La Luz, comenta sobre su experiencia en estas actividades:

“Esencialmente mi participación en los vacunatorios persigue la voluntad de acompañar, desde la promoción de la lectura, esa necesaria campaña de inmunización para salvaguardar la vida.

Desde Ediciones La Luz con el apoyo del CPLL nos hemos propuesto demostrar nuestra adhesión a este esfuerzo y su acompañamiento, contando con nuestro imprescindible y múltiple catálogo.

Comprendemos que muchas personas que allí se encuentran pueden estar temerosas o vacilantes ante una experiencia nueva. Otros con cierto resquemor a posibles efectos secundarios, pero de forma general, se mantienen serenos y participan activamente de las presentaciones y es notorio el gesto agradecido de muchos por esta voluntad de acompañamiento desde el arte”.

Norge Luis Labrada, jefe de la sección de literatura de la AHS en la provincia, y miembro del staff del sello, explica que “se han presentado títulos como Sexo chatarra, Monstruos, pequeño inventario, La casa de los gatos perdidos, cancioneros del catálogo, entre ellos Como una luna en pie, de Fernando Cabrejas, con la presencia del autor”.

Los libros, dedicados a distintos públicos, son una representación de la diversidad de propuestas de la editorial ante potenciales lectores que quizás en otras circunstancias no se habrían acercado a promociones en espacios habituales.

Erian Peña, periodista, escritor y crítico de arte, cuenta que esta “es una experiencia interesante porque las presentaciones son diferentes a las que estamos acostumbrados en espacios dedicados a eso específicamente, y con un público que va con el propósito de ver las presentaciones.

En este caso, eran propiamente actos de promoción, buscando propiciar el acercamiento de los allí presente a los libros. Puede sorprender que muchos de ellos conocen, si no los libros, al menos a los autores, o se interesan y tratan de adquirirlos en los puntos de venta dispuestos para ello”.

Ediciones La Luz, con casi 25 años de presencia en el panorama editorial cubano, e innumerables premios y reconocimiento por un trabajo que se distingue en dicho ámbito, se mantiene activa durante el periodo estival, no solo en los sitios de inmunización dispuestos en la ciudad, sino en redes sociales desde donde siguen potenciando el poder curativo de la literatura con espacios habituales, por ejemplo en Telegram, con peñas, talleres, concursos, o en YouTube con cápsulas de video, además se mantiene el trabajo de sus miembros en el plan editorial (Tomado del periódico ahora).

 

Primavera en vano para el amor difícil

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

El tema que preside el universo dramático de Abel González Melo (La Habana, 1980) es el amor. Recurrente en casi todas las obras, afirma el ensayista español José-Luis García Barrientos en “Claves de la dramaturgia de Abel González Melo”, el amor está presente “desde una mirada muy actual, posmoderna si se quiere, más volcada a sus dificultades que a su posible realización, al desamor en definitiva, con el sexo en primer plano, pero trascendiéndolo siempre de una u otra forma”[1]. Eso lo constatamos al leer las obras que integran el volumenPrimavera en vano. Trilogía del amor difícil, publicado por Ediciones La Luz.

Tres obras lo componen: Adentro (2005), Por gusto (2006) y Manía (2009) y todas, como su propio título indica, dan cuerpo literario/escénico a las complejidades del amor para nada fácil. Ese que, envuelto en sus tantas contradicciones, resulta la mayoría de las veces el más deseado, por utópico, por arisco, y el que se recuerda, desde el umbral de la vida,con cierto placer.

Si el amor es el tema omnipresente de las obras –recalca García Barrientos–, la ausencia más significativa es la de“la política como planteamiento abierto, expreso o doctrinario”, aunque la realidad en que se sumergen los personajes, los contextos que permean sus diálogos, sus miradas, incluso sus reacciones a situaciones determinadas, estén atravesados por la fuerza de la política. Puede partir de una cuestión generacional, incluso de reacción frente al teatro y la literatura precedentes, unido “a una aversión particular del autor por lo tendencioso o panfletario”, sin que signifique “que su teatro carezca de dimensión política; al contrario, en la medida en que se halla hondamente arraigado en la realidad, es a través de ella, encarnado en lo humano, como se manifiesta; más a la manera de Shakespeare que a la de Brecht”, añade.

Abel González Melo –autor de obras premiadas, publicadas y representadas en varias partes del mundo como Chamaco, Talco, Epopeya, Mecánica y Bayamesa– es un “constructor” de personajes. Convincentes, vivos, en su mayoría jóvenes, reconocibles al doblar de la calle (o en nosotros mismos)por el hecho de que habitamos idénticos espacios y muchas veces portamos la misma máscara (el mismo “personaje”), sus interlocutores–esos con quienes habla y nos pone a dialogar también– resultan seres “humanizados, muy cercanos alespectador/lector y que solicitan mucho más la identificación que la distancia crítica de los actores”.

¿Qué encontrará el lector en los “dramas contemporáneos” de Primavera en vano?Adentro. Triangulo para actores –estrenada en Aguijón Theater de Chicago en 2012, dirigida por Sándor Menéndez, y en Cuba en 2012 por Cabotín Teatro y Los Impertinentes, con dirección de Roger Fariñas– parte de “alguna pena compartida o algún secreto a punto de estallar”, cuenta Abel en las palabras que, a modo de prefacio, anteceden el texto donde Daniel Vargas, Enrique Vargas, Eleorka Estrada y Victoria Torres desgranan las historias que los unen. Mientras Por gusto. Ronda en sordina para cuatro amantes –estrenada en La Habana por Origami Teatro y Alexander Paján, y montada por El Portazo y Pedro Franco en 2011, y por Repertorio Español en New York, Estados Unidos, con dirección de Leyma López, 2012– surge del “amor y la angustia que lo envuelve”, para adentrarse, “utilizando la estructura de una ronda”, mediante dúos y solitarios, en los universos de cuatro jóvenes que viven en Cuba, en este momento [Leandro Ars, Henry Colina, Laura María y Marcos Viera se llaman los amantes]. Por rara paradoja, los cuatro buscan y a la vez abandonan el amor: es cuanto les permite su existencia cíclica, con sus desajustes y sus anhelos. Porque todo empieza en el punto que termina”.

Finalmente Manía. Duelo inútil–obra en la que Abel reconoce la influencia del dramaturgo y director Harold Pinter, Premio Nobel de Literatura en 2005, a quien tuvo de maestro en el Royald Court Theatre de Londres, Reino Unido– “surge de las pulsiones muy reales y de la experiencia más íntima del encuentro con otro carácter, otro clima, otro lenguaje” (España), y del deseo de “contar la dificultad del amor a cada instante de una pareja” como línea más recurrente, por lo que acudió a una “estructura de fusión de tiempos y espacios, un rompecabezas que destilara intensiones en vez de proponer rumbos claros a la pasión. Me obsesiona descubrir, a través del artificio del drama, cómo en el origen del amor está ya su debacle”.

Las obras de González Melo se “ubican” en la sociedad cubana del siglo XXI, especialmente la habanera (salvo en Manía, que ocurre en Madrid, aunque puede ser en cualquier ciudad fuera de Cuba). Lo urbano, los laberintos capitalinos (las calles, la nocturnidad, los hacinados sitios del vivir) resultanespaciode reconocimiento del “otro”, de personajes que, en muchos casos llegan del interior del país a abrirse puertas, mientras los nacidos allí ven la Habana como el trampolín para el viaje/escape. La fragmentación social (familias disfuncionales, doble moral) es muchas veces producto de unadifícil situación económica que lacera la cotidianidad de cada uno. Así estos personajes, marcados por la frustración, luchadores del día a día en una urbe que amenaza con molerlos, fragmentarlos, sino se adaptan, se me antojan símbolos de la resistencia, de la sobrevivencia. Uno cree que los personajes de Abel González Melo sobreviven a duras penas, y que se parapetan en el “amor difícil” como salvoconducto de sus días.El teatro se parece tanto a la vida porque es como la vida misma, podríamos decir también.

Para José-Luis García Barrientos “Adentroy Por gusto poseen un componente trágico indisimulado”. Junto “con Manía están más influidaspor un sentimiento de dificultad del amor que por laimposición de un pathos a ultranza”. Ademásdel tema, comparten, con pocas variantes, una mismaestructura característica, que sirve decontrapunto a las anteriores y que se distingue por la carencia de acotaciones –los personajes explicitan verbalmente sus sentimientos y deseos, e incluso susacciones físicas–; la falta de elemento escenográficos o de utilería en el texto; el uso del monologo, donde el propio diálogo asume a veces la función de las acotaciones, y deparlamentos con marcado carácternarrativo pero sin una marca apelativa.

Publicadas por primera vez en la trilogía original que el autor las concibió, Primavera en vano –con edición de Adalberto Santos, corrección de Mariela Varona, diseño de Roberto Ráez y Armando Ochoa yobra de portada de Pilar Fernández Melo– está poblado de “seres deseosos en permanente viaje del júbilo a la duda, de la emoción al vacío, del encierro a la intemperie. Situados al borde del abismo, los personajes (…) comprimen el tiempo y el espacio de su intimidad, miran al espectador directamente a los ojos y le susurran toda la ansiedad al oído. Desde un presente que no cesan de cuestionar, estas historias invitan a una teatralidad que desborda el realismo y escarba en lo más profundo de nosotros”, leemos en la contracubierta del libro.

Doctor en Estudios Literarios y máster en Teatro por la Universidad Complutense de Madrid, Abel González Melo ya no es aquel joven autor precoz –poeta y ensayista además–que asombró la escena cubana con sus primeras obras a inicios de siglo. Es hoy una de las voces más sólidas e interesantes –como lo evidencia los nuevos textos, las publicaciones y antologías, los estrenos a ambos lados del Atlántico– de la dramaturgia cubana e iberoamericana. Este hermoso y cuidado libro de La Luz nos entrega tres obras, instantes de la existencia, para intentar desentrañar, infructuosamente,los pesares y dichas del amor difícil.

[1]José-Luis García Barrientos: “Claves de la dramaturgia de Abel González Melo”. En Análisis de la dramaturgia cubana actual, José-Luis García Barrientos (director), colección La selva oscura, Ediciones Alarcos, La Habana, 2011 (salvo que se señale lo contrario, las siguientes citas usadas en el texto fueron tomadas de este mismo ensayo).

(Tomado de la web de la AHS: http://www.ahs.cu/primavera-en-vano-para-el-amor-dificil/)

 

Objetos de Juan Carlos Anzardo

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte de Holguín

La exposición personal Objetos, del artista Juan Carlos Anzardo, se exhibe en las plataformas digitales del Centro Provincial de Arte de Holguín en su 30 aniversario, como parte de la Jornada de Arte Abstracto organizada por el artista y curador Ronald Guillén.

Compuesta pordiez piezas matéricas, que pueden apreciarse en el perfil de Facebook Artistas holguineros, Anzardo defiende la utilización de múltiples materiales, que van desde fragmentos de metales oxidados, telas y pedazos de publicaciones, entre otros. Con influencia del movimiento informalista (que abarca las tendencias abstractas y gestuales desarrolladas en Europa después de la Segunda Guerra Mundial y en paralelo al expresionismo abstracto estadounidense), su obra nos adentra en las expresiones puras que conlleva la experimentación abstracta, el tachismo y la pintura matérica.

“La acumulación de empastes extra pictóricos que le confieren densidades inusuales a la pintura, el aplique de incisiones en la materia, empleando como soportes el collague y el chorreado, la presencia muy diversa de objetos extra artísticos como tapas de lata, maderas viejas, bisagras, chatarras, hacen que estas obras muestren una fuerte carga expresiva. Creándose formas indefinidas o simplemente evocadoras. Dentro de este caos aparente se distingue la figura geométrica del círculo, que prevalece como referencia instauradora de equilibrios”, leemos en las palabras de catálogo de la muestra, con curaduría de Bertha Beltrán y dirección general de Yuricel Moreno Zaldívar.

Entre las características del expresionismo abstracto presentes en la obra de Juan Carlos Anzardo, en piezas como “Objeto 9” y “Objeto 10” –aunque todas llevan este nombre genérico– encontramos la eliminación de la figuración; la preferencia por los grandes formatos, donde trabajaba normalmente el ensamblaje y las técnicas mixtas; y el hecho de concebir la superficie de la pintura como all over (cobertura de la superficie) para significar un campo abierto sin límites en la extensión del cuadro: el espacio pictórico se trata con frontalidad y no hay jerarquía entre las distintas partes de la tela.

Licenciado en Física y de formación artística autodidacta, la obra de Anzardo (Holguín, 1951 ha sido exhibida en Cuba, España, Bahamas, Chile, Argentina, Alemania, México y Estados Unidos. Miembro fundador del proyecto y comunidad artística Yeti, UNEAC, La Habana, posee un posgrado de curaduría, y ha obtenido premios y menciones en salones en Cuba. Ha realizado ilustraciones para libros en varias editoriales en el país y el exterior. Atiende la galería Fausto Cristo de la UNEAC en Holguín y trabaja como profesor del Departamento de Extensión Universitaria de la Casa de Altos estudios en Holguín.

 

 

 

 

 

 

Festival de Música Electrónica Stereo G inicia este viernes de manera online

Por Vanessa Pernía Arias

Con amplia presencia de artistas nacionales y foráneos se desarrollará desde este viernes y hasta el próximo día ocho vía online el Festival de Música Electrónica Stereo G, cita internacional realizada por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín y el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica.

El evento pretende promover una cultura sonora diferente, pues defiende el trabajo de jóvenes con ideas propias que apuestan por la creación, estudian la electrónica y escogen un sonido hasta convertirlo en una pista original, explicó a la ACN Ernesto Jorge Hidalgo (TikoSK8DJ), organizador y productor del proyecto Electrozona.

Es propósito de la AHS en la provincia, agregó, potenciar estos espacios culturales y la promoción del arte joven a través de las redes y las plataformas digitales, cumpliendo de esta forma con las disposiciones sanitarias orientadas en el país para contrarrestar la expansión de la COVID19.

Esta es la segunda ocasión que el certamen se desarrolla de manera online por las condiciones epidemiológicas impuestas por la pandemia, pues en tiempos de normalidad Stereo G convoca anualmente en esta fecha a cientos de visitantes que disfrutan del género en la playa de Caletones, ubicada en el municipio costero de Gibara.

La mayoría de los asistentes a la cita serán DJs productores internacionales, otros de varias provincias cubanas y jóvenes artistas locales que se sumarán con atractivas propuestas en las redes.

Figuran en el evento The Tony´s Screams, Faleke, Whisper, Richy Castro, Rezak B2B, Djoy D Cuba, además de Electrozona, anfitrión de la cita, y artistas de Holanda, Francia, Inglaterra y Alemania, precisó.

A las presentaciones y sesiones creativas de DJs se une el trabajo audiovisual y de efectos visuales, empleados de forma directa para promocionar la cultura electrónica en todos sus géneros y estilos, añadió Hidalgo

Surgido en 2012 y promovido por el proyecto Electrozona, Stereo G se ratifica cada año como uno de los festivales más importantes de su género en Cuba, logrando una interacción íntima entre el público asistente y los artistas (Con información de la ACN).

ACAA en Holguín: cubanos, auténticos y funcionales

Por Claudia Patricia Dominguez

Fotos de la autora

Cubanos, auténticos y funcionales son los términos exactos que definen el quehacer de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, ACAA, la cual este primero de julio celebra en la provincia de Holguín, como en toda Cuba, los 40 años de su creación.

No importa si son las “redes”, el medio encargado de llevar a todos los seguidores de las artes visuales y aplicadas el sentir de estos cuatro décadas de la mano de sus protagonistas, pues ya llegará el momento de volver a llenar las galerías y disfrutar bien de cerca de la creatividad de los artistas holguineros.

José Salomón, presidente del ACAA en Holguín, explicó en entrevista concedida a ¡ahora! digital, que para el 40 aniversario comenzará a circular a partir de este jueves, desde el perfil de la organización en facebook, la muestra colectiva, que de temática libre, recoge el sentir de medio centenar de artistas, cuyas obras de gran factura se agrupan en las manifestaciones de orfebrería, textil, talla en madera, miscelánea, cerámica, entre otros.

Señaló que por su significado en los orígenes de la historia de Holguín, la pieza que protagoniza esta exposición virtual es una réplica del indio de Güirabito, la cual tuvo como ejecutor principal al artista Reinier Naranjo, quien realizó un trabajo conjunto que incluye no solo a otros creadores, sino a historiadores y especialistas del Centro Provincial de Patrimonio Cultural.

Indicó que la investigación realizada les permitió llegar a conocer los rasgos físicos que caracterizaron a nuestros antepasados, detalles que distinguen la escultura que a escala reducida fue modelada manualmente y para su confección utilizó, fundamentalmente, el acero y el cemento en sus diferentes variaciones.

La obra, pertenece a un proyecto cultural mayor que en los próximos años marcará el quehacer de los creadores de la provincia de Holguín, argumentó Salomón, y acotó que la intención es llevar al indio de Güirabito a una escala tres veces mayor –justamente- en el lugar donde existió el primer asentamiento poblacional que dio paso a la actual urbe holguinera.

Desde la zona de El Yayal, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Cuba, esta propuesta pretende convertirse en sitio de obligada visita, tanto para la familia holguinera y cubana, como para los extranjeros que de paso por la ciudad oriental quieran conocer más sobre sus raíces fundacionales.

El propósito es realizar en este lugar una especie de sendero que ayude a descifrar la vida de estos aborígenes a través de la creación de diversas esculturas que modelen al indio en sus diferentes facetas y funciones cotidianas entre ellas las labores agrícolas y domésticas, subrayó el líder del ACAA en Holguín.

Pero su labor artística, no es la única que merece estar en estas líneas ya que su labor social está representada desde el año 1996 por el Movimiento de Artistas por la Vida, el cual ha estado estrechamente vinculado desde su surgimiento a instituciones de alta sensibilidad como el Hospital Pediátrico “Octavio de la Concepción y de la Pedraja” y las casas de niños sin amparo familiar.

Durante el periodo pandèmico desde el 2020 sus afiliados confeccionaron para centros hospitalarios y de aislamiento: máscaras, nasobucos, camillas, carritos para la transportación de alimentos y medicamentos, entre otros implementos esenciales para enfrentar la COVID-19.

Si bien cumplir 40 años marca una mayoría de edad para los afiliados y aspirantes de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, ACAA, aun queda mucho por hacer y una de sus próximas metas es la restauración de su nueva sede, edificación que ubicada en la céntrica calle Frexes, justo al lado del seminternado Conrado Benítez, posee valores arquitectónicos peculiares de origen libanés.

ncentivar a los creadores a exportar sus obras para contribuir al desarrollo económico de Cuba, incrementar las iniciativas socioculturales y mantener un ritmo creciente en sus filas para lo cual realizan un proceso de selección riguroso basado en la integralidad del aspirante constituyen otros de los desafíos de la organización cultural.

La Asociación Cubana de Artistas Artesanos, ACAA, en la provincia de Holguín tuvo como primera presidenta a la destacada artista Merlin Fernández , agrupa a más de 300 miembros y cerca de 500 aspirantes y lo hace a través del equilibrio –justo- entre la exclusividad de la obra artística que promueven y su compromiso social (Tomado del periódico ¡ahora!).

 

Andrés García Benítez, maestro del diseño escénico

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte de Holguín

El Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín comparte en sus redes sociales la exposición Entre candilejas. Andrés García Benítez y las artes escénicas, que muestra, mediante una selección de diseños, una parte del trabajo de este artista como diseñador para la escena cubana.

La muestra, expuesta en el perfil de Facebook “Artistas holguineros” ante la imposibilidad de su apertura física a causa de la propagación de la Covid-19 en la provincia, hace pública “una parcela de la obra profesional de Andrés relativamente poco estudiada y algo menos conocida”, comenta el investigador Martín Garrido, curador de la misma y quien ha dedicado parte importante de su trabajo al rescate y estudio de la obra de este necesario artista plástico.

“Por lo regular, cuando se hace referencia a Andrés, siempre se recuerda su labor como portadista de Carteles. Es comprensible que así sea, pues las portadas diseñadas por él para una de las revistas más populares de la etapa republicana en Cuba son, indudablemente, un patrimonio del arte nacional, el segundo gran momento de nuestra gráfica costumbrista solo comparable, en calidad y trascendencia documental, a la obra que Víctor Patricio Landaluce realizara en el siglo XIX”, asegura Martín y añade que iniciada en los años 40, su labor para esta esfera de la creación, el diseño escénico, se amplía y enriquece en las décadas del 50 y 60.

Además del teatro, Andrés García realizó incursiones, “siempre brillantes”, en el diseño de vestuario y escenografía para presentaciones de ballet, ópera, zarzuela, danza moderna y cabaret, cada uno con las características propias de la manifestación y que le permitieron mostrar su “talento multifacético”, “su maestría como dibujante, su versatilidad como creador, su conocimiento profuso de la historia del traje y de la historia del arte en general”, dice Martín y destaca que “su profesionalidad en la esfera del diseño destinado a las artes escénicas se advierte en todas y en cada una de las piezas que ahora mostramos, demostrando por qué críticos tan exigentes como Rine Leal o Luis Amado Blanco solo tuvieran para él los más encendidos elogios” al reseñar obras donde el holguinero dejó la impronta de su firma.

Las obras expuestas en esta muestra –que celebra el 105 aniversario de su natalicio y los 40 años de su muerte; además, el vigésimo aniversario de la realización en Holguín de la primera exposición que, tanto en Cuba como en otras partes, se dedicó a vindicar la impronta del notable artista– pertenecieron a las colecciones particulares de dos destacados artistas cubanos: el maestro Ramiro Guerra, pionero de la danza moderna en Cuba; y el diseñador escénico Eduardo Arrocha, “único discípulo de Andrés, a quien debe su consagración a estas disciplinas”. “Fundidas en un todo, ambas colecciones se conservan hoy en Holguín por voluntad expresa de Arrocha. Las piezas que las integran son como pequeñas obras maestras de esta disciplina, que por su calidad no desmerecen dentro del conjunto total de la obra de Andrés”, y que nos reafirman a García Benítez como uno de los grandes diseñadores escénicos de todos los tiempos en nuestro país, y una de las figuras que engrandece nuestro patrimonio visual.

 

Un último adiós para José Antonio Salomón

Por Claudia Patricia Dominguez

Foto de la autora

El sector de la Cultura en la provincia de Holguín vuelve a perder a otro de sus hijos más fieles, esta vez, el destacado artista de la plástica José Antonio Salomón, presidente de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas de Holguín desde hace más de una década.

Víctima de la pandemia de la COVID-19 falleció hoy en esta ciudad del oriente cubano uno de los hombres más necios que he tenido la oportunidad de entrevistar, de los que le sobraba el empeño y la pasión para llevar a cabo los más ambiciosos proyectos.

Fundador del Movimiento de Artistas por la Vida, adscripto a esta organización desde el año 1996, en estrecho vìnculo desde su surgimiento a instituciones de alta sensibilidad como el Hospital Pediátrico “Octavio de la Concepción de la Pedraja” y las casas de niños sin amparo familiar, el cual durante todo este periodo pandèmico colaboró en la confección para centros hospitalarios y de aislamiento, de máscaras, nasobucos, camillas, carritos para la transportación de alimentos y medicamentos, entre otros implementos esenciales para enfrentar esta peligrosa enfermedad que le ha quitado la vida a màs de 2 mil 600 cubanos.

No fueron pocos los proyectos que dejó en el camino, y que ahora son responsabilidad de todos aquellos que se sienten comprometidos con su impronta; entre ellos, la restauración de su nueva sede que ubicada en la céntrica calle Frexes, soñaba se convirtiese en un lugar donde su pueblo apreciara las obras artesanales que se realizan en la urbe.

“No podemos dejar que otras culturas del mundo se apoderen de nuestra esencia, busquemos un lugar donde disfrutar la artesanía y rescataremos una distintiva manifestación de la cultura nacional”, enfatizó Salomón en cierta ocasión.

En su trayectoria artística en la que sobresalen colecciones como “El árbol de la vida” a través de la cual estimuló la protección del medio ambiente con la representación de insectos y aves autóctonas de Cuba acumuló en estos 20 años de intenso quehacer artístico el Premio Iberoarte, Fiart y Unesco además de decenas de exposiciones internacionales en naciones como México, República Dominicana, España, Canadá y los Estados Unidos (Tomado del periódico !ahora!).

La Periquera, 45 años resguardando, como museo, la historia de Holguín

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas de Internet 
Hace 45 años, el 25 de julio de 1976, La Periquera, edificación neoclásica ligada a la historia de Holguín, fue constituida como Museo Provincial. Ubicada en la actual calle Frexes no. 190, frente al parque Calixto García, entre las paralelas Libertad y Maceo, es símbolo de la ciudad. 

La famosa construcción –levantada en la segunda mitad del siglo XIX, fue sede del gobierno provincial, Casa Consistorial, durante 106 años, entre 1878 y 1984– ha sido testigo silencioso de la ciudad, su paso en el tiempo, sus avances, cambios… En las viejas fotos en sepia, con calles de tierra y campesinos a caballo frente a la plaza, está presente La Periquera. Desde sus balcones observó crecer la urbe desde la vieja Plaza de Armas, también llamada Plaza de Isabel II, levantarse las principales edificaciones y erguirse, justo frente a sí, al cine-teatro Wenceslao Infante, hoy Complejo Cultural Teatro Eddy Suñol, muestra del mejor art decó cubano. 

En su patio interior morisco transcurrió la primera función de cine en la ciudad, el 25 de noviembre de 1895. Desde esos mismos balcones habló al pueblo cubano, por primera vez, luego de llegar por Gibara proveniente de Nueva York, el primer presidente de la Cuba republicana, Tomás Estrada Palma. Mientras que el 20 de mayo de 1902, como parte de la ceremonia de constitución de la alcaldía holguinera, se desplegó desde su balcón central la bandera cubana. Más de medio siglo después habló desde allí a los holguineros el Comandante Fidel Castro, en los primeros días de 1959… Y además, cada año se inauguran, desde esos mismos balcones, las Romerías de Mayo, Festival Mundial de las Juventudes Artísticas. 

La Periquera, declarada Monumento Nacional el 10 de octubre de 1978, muestra en sus salas la historia holguinera desde las culturas precolombinas (con importantes asentamientos en la zona) hasta los momentos actuales; además piezas decorativas, armas, documentos, numismática, filatelia, objetos curiosos, victrolas, relojes, y obras de arte de pintores y artistas de prestigio internacional, como el holguinero Cosme Proenza. Entre ellas, obras de singular significación como el Hacha de Holguín, objeto aborigen de uso ceremonial que se ha convertido en el símbolo de la provincia; la mortaja que cubrió el rostro del cadáver de José Martí en uno de sus múltiples entierros; el Aldabón original de la construcción, obra que se entrega a personalidades cubanas y extranjeras que han cooperado en el desarrollo cultural, científico o económico de la localidad, entre otras piezas. 

La historia de La Periquera se vincula a un terreno perteneciente a Pepa Cardet, utilizado como valla de gallos, actividad de gran popularidad en aquellos tiempos. Luego fue vendido al español Francisco Rondán para la construcción de un verdadero palacete, una casa diferente a todas las de la época en una ciudad modesta arquitectónicamente, si la comparamos con sus vecinas Santiago de Cuba y Camagüey. Bajo este propósito, Rondán, uno de los terratenientes de mayor poder adquisitivo en el territorio y dueño de varias fincas ganaderas e ingenios, inició la obra alrededor de 1860, la cual se extendió unos ocho años, según investigaciones de José Agustín García Castañeda, historiador e investigador holguinero. Con el estallido de la Guerra de Independencia en 1868, el inmueble comenzó a ser usado como fortaleza militar por el gobierno peninsular, mientras que algunas de las familias más influyentes del pueblo encontraron refugio allí. En los días sucesivos al estallido bélico, se produjo un ataque mambí bajo las órdenes del General Julio Grave de Peralta, del 29 al 30 de octubre de 1868. Era la Casa Rondán, como era llamada, el único punto que faltaba por tomar en la ciudad y comenzó a ser atacada por los insurrectos desde la Plaza de Armas. 

A la edificación habían sido llevados también todos los prisioneros, entre ellos la holguinera Juana de la Torre, a quien utilizaron para detener el ataque, petición a la que ella respondió sin miramientos asomada desde uno de los balcones: “Si debo morir bajo los escombros de este edificio para que triunfe la causa justa que no se detenga un momento el fuego del cañón”. Tras tal hecho nació el nombre de La Periquera, pues los mambises le gritaban a sus oponentes: “Salgan de la jaula, pericos”, en alusión a los colores de sus uniformes, los de la bandera española. Después del ataque mambí, la propiedad de Rondán sufrió docenas de impactos de proyectil de cañón; su propietario reclamó al gobierno español las pérdidas infligidas a su hogar en unos 12 mil pesos oro, y se retiró a vivir a la fortificada ciudad de Gibara. 

Desde entonces se estableció allí la Comandancia del ejército español, en un ala alquilada a los herederos de Roldán, y sirvió, además, de vivienda a varios gobernadores, entre ellos Agustín Peláez, quien –según cuentan las leyendas– estaba casado con una bella y joven mujer, quien se enamoró perdidamente de un capitán del cuerpo de voluntarios. Los pobladores fueron dándole vida a esta relación hasta convertirla en una leyenda de amor y muerte que forma parte del mito de La Periquera, edificio que celebra sus 45 años como museo.

 

La voz en el éter de Vilma Pérez de Aguiar

Por Erian Peña Pupo

Foto Pablo Galafat y Amauri Betancourt

Vilma Pérez de Aguiar, Premio Nacional de Radio 2006, locutora y actriz holguinera, falleció en la mañana del pasado 1 de julio y con ella se cierra parte importante de la historia de la radiodifusión en esta parte del país, y al mismo tiempo del desarrollo de este medio en el país.

No soy de la generación que la escuchó en la radio, a pesar de que en mi casa el equipo apenas se apagaba y rara vez se movía el dial de Radio Angulo, fundada en 1936 por Manuel Angulo Farrán. Para entonces ya Vilma estaba jubilada, pero no apartada de la vida cultural. La conocí en alguna de las memorables actividades que el promotor cultural Joaquín Osorio, otro necesario, realizaba en el Café Tres Lucías, los miércoles, cuando aún era café, cuando reunía a amigos, cuando las musas de Solás observaban desde la pared… Otros tiempos. Y a Vilma justamente realicé mi primera entrevista impresa, que apareció en la última página del periódico Ahora en agosto de 2012 si mal no recuerdo, en fecha cercana al aniversario de Radio Angulo, sitioal que Vilma dedicó gran parte de su vida. La hicimos en su casa y mi amigo Pablo Galafat realizó las fotos de esta mujer bellísima, sencilla y, al mismo tiempo,presumida.

Para un estudiante de primer año de Periodismo, cuando aun se conservaban intactas las ilusiones y la inocencia, aunque la pasión es la misma, ver su nombre al lado del de Vilma y a página completa, era todo un lujo. Hoy no conservo ese ejemplar del Ahora –que expuso la Biblioteca Provincial cuando, poco después, le dedicaron la Semana de la Cultura holguinera–,y solo una de las fotos de Pablo, pero sí aquella entrevista, publicada además en el blog de un amigo estudiante también de periodismo, y que hoy me hizo recordar varias cosas más: Vilma vivía rodeada de libros, revistas, fotos, recuerdos, papeles… los materiales, atesorados por décadas, perfectos para comenzar a organizar un museo de la radio en Holguín, uno de sus sueños; que aquella mañana nos recibió con un vaso con ron que creo no haber terminado; y que cuando saludaba o al despedirse, ella apretaba mucho las manos del otro, con una fuerza y un vigor realmente asombrosos para alguien de su edad.

Ya muy mayor y sin reconocernos, la visité junto a Joaquín hace unos años. Fue la última vez que nos vimos, aunque en las conversaciones con Joaquín salía a relucir la pregunta ¿y cómo está Vilma? Esa vez se quedó mirando desde las alturas del edificio 12 plantas de Holguín y señalando hacia el centro de la ciudad, me dijo “la radio, la radio…” No creo que añadió mucho más esa tarde; su mirada se había perdido entre los edificios y bastaba con eso, la radio, su radio, para resumir los viejos sueños, las esperanzas y los anhelos de Vilma Pérez de Aguiar.

Compartimos, a manera de testimonio, fragmentos de aquella entrevista con Vilma Pérez de Aguiar:

“En realidad me llamo Vilma Idelisa Pérez Anazco, Aguiar es mi apellido artístico.Nací el 14 de febrero de 1927 aquí en Holguín, por lo que soy holguinera completamente. Qué privilegio para los enamorados celebrar su fecha el mismo día… Mis padres eran Cándido Pérez Anazco e Inocencia Anazco y vivíamos en lo que comenzaba a ser el reparto Pueblo Nuevo”.

“Llegué al ambiente de la radio, que esparte de mi vida o la vida entera, cuando cursaba los primeros estudios. Tenía… te puedes imaginar por la edad que tengo ahora… Nos llevaron a la CMKF donde recité un poema de José Martí en el programa El abuelito y sus nietos, y así empecé en la radio. Luego seguí vinculándome por las actividades del colegio, teníamos trece o catorce años. Pero fue en 1941 cuando llegué definitivamente a la CKMO, llevada por Celina Toranzo y Haydee Lavernia, dos personas muy queridas en ese ambiente juvenil que teníamos entonces. Ahí conocí a Manuel Angulo Farrán y recité; entonces ellas me llevaron a la CMKF y también recité ese día, y creo que a partir de aquel momento se quedó Vilma en ese ambiente, pues cuando no era la CMKF habíamos algo en la CKMO bajo el calor y el estímulo de Angulo (…) aquella persona maravillosa, atenta, hombre que todo lo hacía para entregárselo al pueblo y jamás mereció un final tan triste, indignante para el pueblo holguinero”.

“Cuando nació el cuadro dramáticoéramos un grupo de amigos que le tomamos amor a esas actividades, pero luego creció el dramático, surgió Radio Holguín en 1951 y bueno, hasta hoy…Entre las cosas que no olvido está el programa Mensajes para su hogar, yo misma lo escribía, preparaba y daba vida, llegó a durar diez años. También La Holguinera, un dramático de los 50, El tránsito y usted, Hablando de Cultura y Domingo Lírico, con mi siempre querido Raúl Camayd. Aunque si me quedo con uno prefiero el infantil Fiesta de colores, del que fui fundadora y por el que me recuerdan muchas personas. Los niños son mi mundo, llego a ellos porque los siento míos.Luego llegó una orden para jubilar a las personas que llevábamos mucho tiempo en la radio, fue un duro golpe, pues muchos estábamos con capacidades y la radio es mi vida, aunque la CMKO sigue siendo mi casa grande”.

“No lo creía el Premio Nacional de Radio, por poco me muero del corazón, cómo me iba a imaginar semejante cosa… El cariño del pueblo es lo más importante para un artista, pues sale del corazón y yo lo menos que puedo hacer es querer al pueblo, pues notengo como pagarle, aunque eso sencillamente no se paga. Él es mi gran familia, no puedo negarle mi gratitud a la vida que me ha dado tanto. Creo que el futuro está en nuestros jóvenes realizadores, un programa necesita calor sino no llega a ninguna parte, y eso lleva tiempo y sacrificio, pensando siempre en el oyente, que es nuestra meta.No puedo dejar mi mundo, la radio, ese es mi mundo, en cada pedacito de ella, de la emisora, está Vilma, siempre lo estará” (Tomado de la web nacional de la Uneac).