«Hay muchos motivos por los que adorar a Alcarràs. (…) La idea es que la cinta emerja delante de la mirada del espectador como un milagro (…) de simple y elemental belleza. Es cine que nos hace mejores”. Luis Martínez: Diario El Mundo
El amor por la tierra natal y la identidad que nos impregnan esas localidades, el sentimiento de pertenencia a ese lugar de dónde venimos, centra el guion de Alcarrás (España, 2022), pieza que engalana las salas expositivas de Gibara por estos días de la 16 Edición del Festival Internacional de Cine.
El segundo largometraje de ficción de la directora Carla Simón, ganador del Oso de oro del Festival de Berlín, fue presentado de forma especial este miércoles 3 de agosto en el Cine Jiba de la Villa Blanca.
Emilia Force, productora delegada del filme por la parte española, expresó su agradecimiento al comité organizador del FICG por invitarlos a las jornadas culturales que ocupan el nororiente cubano por estos días.
Verano 1993 (España, 2017) es la primera obra de ficción dirigida por Carla Simón, ésta, por su parte, cuenta con una narración coral, desde varios integrantes de una gran familia donde persisten los entramados de las tensiones intergeneracionales comunes a estos heterogéneos núcleos.
Inspirada en su familia para esta película, pues el pequeño pueblecito de Leida, región dentro de Cataluña, es donde ha pasado todos sus veranos como niña, de ahí que tome el punto de partida para la historia de Alcarrás, localidad del mismo nombre.
En 120 min Jordi Pujol Dolcet, Anna Otín, Xenia Roset, Albert Bosch, Ainet Jounou, Josep Abad, Montse Oró, Carles Cabós y Berta Pipó, nos condensan parte de la cotidianidad de su tierra natal, con todos los dilemas existenciales propios de una comunidad que defiende fervientemente sus tradiciones ancestrales ante la imposición voraz del progreso.
Un gran reto para la producción y dirección del largometraje constituyó el hecho de que casi todo el elenco está conformado por autores no profesionales, lo que, al decir de su productora, devino en una tarea titánica, no solo de casting, sino de conseguir que formasen creíblemente una familia personas que no comparten lazos sanguíneos ni emocionales: “Este era uno de los grandísimos retos, pero es algo que Carla tuvo claro desde el principio porque como la película retrata esa vida, quiere meterse en la piel de estos campesinos que viven en una parte del mundo un poco olvidada de nuestro país”.
“Ella tenía clarísimo que fueran personas que generaran credibilidad a la hora de hacer sus tareas diarias; pero siempre existió el temor porque es una película coral donde todos los actores son inexpertos en el mundo, por ello trabajamos durante mucho tiempo en el casting, aproximadamente un año, entrevistando a unas 9 mil personas, encabezados por Mirella Juárez en el papel de directora de casting. Fueron muchas semanas de ensayos con gente que son maestros de escuelas, campesinos, u otros, y solo organizar este proceso inicial fue una auténtica producción, pero al final todo ello dio el resultado esperado e incluso todo el elenco hoy se considera una gran familia”, apuntó Emilia Force durante la presentación.




A un incierto final nos llevaron en muchas ocasiones las posturas fatalistas y el pesimismo que en más de una ocasión pudo apoderarse de la fe más sólida y arraigada. Analizar estos derroteros existenciales desde la óptica de nuestros adolescentes y jóvenes de temprana edad deviene en una atractiva propuesta, sobre todo si intenta desde el panorama audiovisual.
Al interior de una comunidad marginal en México nos traslada Las hostilidades, documentando el modo de vida de varios sectores poblacionales expuestos a los prejuicios sociales de las clases más altas. Un Hot spot o punto rojo, como se le denomina en el país norteño, es diseccionado a través de lente de su realizador quien intenta desmontar estereotipos, sin dejar de exponer la cruda realidad de estas, donde pobreza, violencia, armas, drogas, alcohol y tantos otros problemas sociales se entrecruzan para desembocar en una suerte de destino fatal e ineludible para quienes allí habitan.
Por Erian Peña Pupo












