Vivir para la fotografía

Un día esta adorable pareja tocó la puerta de esa institución insigne que es el Museo Provincial La Periquera y, luego de mucha insistencia por recorrer los pasillos de la histórica institución, quedaron prendados por la magia que posee la vieja casona, dos años de interminable espera los separaron de ese lugar que les marcó lo suficiente como para regresar una y otra vez.

Un día esta adorable pareja tocó la puerta de esa institución insigne que es el Museo Provincial La Periquera. Foto del autor

“Arquitectura colonial México”, es el pretexto Nelia Torres y Eduardo Aguilera para volver a Holguín y reencontrase con el edificó que los acogió desde su primera visita, a él le obsequian ese cálido vínculo entre su país de origen y el nuestro, a través de instantáneas que perpetúan los valores patrimoniales inmuebles del hermano país norteño.

Inaugurada este viernes 11 de febrero en el prominente símbolo de la Ciudad de los parques, la muestra es el motivo perfecto para conocer sobre la obra de esta pareja que encuentra su principal pasión en el arte de las instantáneas, así como en el de venir a Cuba para regalarnos esa prolífica creación.

Aventurados a estas tierras

Ya sabíamos de La Periquera, que es un sitio histórico, decidimos encaminarnos y cuando llegamos estaba cerrada. Después de presentarnos nos invitaron a pasar y ofrecieron un recorrido por la institución, hablamos sobre nuestro trabajo y luego acordamos una exposición sobre el Ché, “Hasta la victoria, siempre”, y cuando regresamos ahora, todavía estaba en exposición, algo que nos conmovió mucho, por lo que decidimos donarla a la institucón. Fotografías similares a estas las expusimos en el Museo del Ché en Santa Clara, un lugar muy importante y solemne, en el que fuimos los primeros en exponer. Llevamos 12 años viviendo a Cuba, y en ese tiempo se ha sucedido una expo de otra, quedando algunas pendientes en estos últimos años por la pandemia.

Un país en blanco y negro

Tras una clase de revelado e historia de la fotografía analógica-pues desde allá se encuentran en este mundo, más de cuarenta años de experiencia tiene él y otros veintitantos su esposa-, la pareja de creadores explica que algunos de los originales son trabajados en el proceso antiguo, pero otras fueron reveladas con la tecnología digital, aunque prefieren el blanco y negro como homenaje a ese proceso que es la base de este arte, pero que además hace más impactantes las imágenes que en su homólogo de color, sobre todo en la arquitectura de la colonia, que es muy plana; sin embargo, otros temas y escenas como la indumentaria indígena, que es muy colorida, se trabaja en su contraparte pues perderían estos valores: “cada imagen tiene su forma de color para trabajar que le resalta aún más sus valores. Son pocos los colegas que trabajan este estilo porque tienes que poseer amplios conocimientos de la fotografía de laboratorio para poder alcanzar cada tono de grises”, apunta el matrimonio en la vida y la pasión por el arte.

Inaugurada este viernes 11 de febrero en el prominente símbolo de la Ciudad de los parques, la muestra es el motivo perfecto para conocer sobre la obra de esta pareja: Foto del autor

Tomadas en muchas partes de México, no solo en la capital del país, en una veintena de piezas se reúnen parte de los valores arquitectónicos coloniales, con toda la historia que evoca una imagen. Casa de nobles, conventos, fortalezas, monasterios e iglesias, toda una amplia gama de edificaciones son perpetuadas ante los embates del tiempo, a través del lente de estos apasionados creadores. Varios de estos edificios han sido remozados y puestos en función de los visitantes como museos.

El esplendor de muchas construcciones de la época colonial se ha conservado hasta nuestros días para disfrute de paseantes y usuarios de templos católicos, museos y restaurantes. Esta Periquera, también con arquitectura colonial, abre sus puertas a la arquitectura mexicana de la colonia con las fotografías de, como testimonio del amor y solidaridad de México por Cuba.

Dentro de la muestra, una imagen en particular guarda notable relevancia para los cubanos, está tomada en la Ciudad de México, es el Sagrario Metropolitano, de estilo totalmente Barrroco, pero su importancia para los de la Isla radica en que es el lugar donde se casaron José Martí y Carmen Zayas, para luego regresar a Guatemala.

Esa pasión llamada fotografía

Siempre fue por el placer de hacer la fotografía, no vivimos de ella, sino para ella. Mi esposa es jubilada del magisterio y yo ingeniero, la fotografía es nuestra pasión.

Toda la vida cargo una camarita-apunta Eduardo-, y cuando veo algo interesante aprieto el obturador, luego salen temas y cuando vas al archivo te encuentras con una colección bien amplia de cualquier aspecto o fenómeno. Yo, por ejemplo, trabajo mucho la figura de la Virgen de Guadalupe, y tengo una amplia colección de imágenes sobre este tema. El culto popular a estas deidades, en Cuba la Virgen de la Caridad, y nosotros la de Guadalupe, son otros de los enfoques que buscamos en nuestras exposiciones. Trabajamos también el apartado de los artesanos de ambos países, las formas de hacer en cada región; además de eventos, festividades y fechas importantes en México, como las Fiestas Patrias o el Día de los Muertos, entre otros.

Hemos expuesto en varios países, pero desde que llegamos a Cuba nos atraparon. Hemos trabajado no solo en La Habana, sino en Santa Clara, en Camagüey, Santiago de Cuba y aquí en Holguín, con varias instituciones de renombre a lo largo del archipiélago antillano.

La antigua URSS, Bélgica, China, Polonia, Estados Unidos, son algunas de las naciones que han visitado nuestras obras.

Hacemos este trabajo por amor al arte, no vivimos de ello, somos pensionados pero amamos la fotografía.

“Arquitectura colonial México” es el pretexto Nelia Torres y Eduardo Aguilera para volver a Holguín y reencontrase con el edificó que los acogió desde su primera visita. Foto del autor

“A Cuba la llevo en las venas”

Santiago es mi tierra-afirma Nelia-. Soy cubana, tengo esta nacionalidad, mis padres nacieron aquí. Mi familia sufrió mucho emigrar de Cuba entre la dictadura de Machado y Batista, es duro llegar con una mano delante y otra detrás a un país extraño. Soy descendiente de mambises. La cubanía la llevo en mis venas y “Lalo”-como cariñosamente llama su esposo-, siempre ha amado a Cuba también, su historia, su gente. En Santiago hemos expuesto en casi todas sus galerías y centros culturales, a los que se suman proyectos futuros en instituciones insignes como la Catedral Primada de Cuba, que cumple 500 años. Tenemos programadas para este año varias exposiciones en provincias como Camagüey, en noviembre, en Jiguaní, provincia de Granma, o en Santiago, a nuestro regreso en el mes de agosto, pues pasamos seis meses aquí en Cuba e igual cantidad en México.

Somos amantes del arte y la cultura, son muy importantes estos espacios que nos propician conocer sobre la historia y tradiciones de este bello país que tiene tanto en común con el nuestro.

Semejanzas maravillosas

Tenemos un proyecto que se llama “Semejanzas maravillosas”, donde pretendemos a través de imágenes llamar al entendimiento de los cubanos sobre las diferencia de las cosas dentro y fuera de Cuba, sobre todo los jóvenes piensan que fuera de este país todo es color de rosa, pero están equivocados, no saben apreciar lo que aquí se les ofrece, y a nosotros nos importa mucho esa comparación que se logra a través de las fotografías.

Símbolo de la ciudad

Es una pena que de adulto algunos pierdan el camino, por razones que en parte no justifican tal hecho. De niño recuerdo con mucho placer la primera visita a ese imponente y llamativo edificio, con sus imponentes arcos y el fresco patio interior engalanado por el pozo. Con el tiempo una que otra tarea de la escuela y hasta la tesis de la universidad, propiciaron regresar una y otra vez a ese sitio donde siempre esperaba a gusto el conocimiento. Después, las obligaciones laborales no han convertido en tedio cada momento en el simbólico espacio de la calle Frexes, entre Libertad y Maceo, por el contrario, disfruto de cualquier actividad o evento que requiera mi presencia allí.

De niño recuerdo con mucho placer la primera visita a ese imponente y llamativo edificio, con sus imponentes arcos y el fresco patio interior engalanado por el pozo. Foto: ACN

Prolífico el tiempo que se dedica a escuchar la pasión con que habla de “sus piedras” Rosabel Reyes Portelles, museóloga encargada de la divulgación en La Periquera, o contemplar el brillo en los ojos de Lilian Leyva Infante, su colega de departamento, cuando se refiere a la totalidad de piezas con que cuenta el Museo Provincial y su incalculable valor cognoscitivo. Estas líneas sirvan de homenaje a ese pequeño colectivo orgulloso de mantener resplandeciente y con el prestigio bien alto a una de las edificaciones más prominentes de nuestra provincia.

Un error arrastrado con los años

Es un error arrastrado por el conocimiento general de que este es un museo de historia, por el contrario, es el Museo Provincial La Periquera, de tipología general o polivalente, como se decía antes, por las colecciones que posee, y precisamente es el Museo Provincial porque refleja toda la historia, y no solo ella, sino la cultura, el modo de vida de la provincia.  Nos acota Rosabel o “Rosy”-como cariñosamente la conocen sus colegas-: “Inicialmente el museo abrió con esta tipología, pero luego, con el incremento de las colecciones, se decidió ampliar el diapasón del conocimiento que ofrece para su consulta”, agrega.

En el fondo del museo destacan colecciones como las de Arqueología, una bien importante que será puesta en consideración del público próximamente; de Artes Decorativas y Plásticas-esta última muy poco divulgada, pero a la vez muy prominente pues  se considera por los especialistas en el tema como la galería de arte de Holguín antiguo, con exponentes únicos, por ejemplo originales de Portocarrero, Romañach, Mariano Rodríguez, toda una serie de referentes de esta manifestación artística en la Isla que formaron parte de la vanguardia: “ Además de estos referentes del pasado, contamos con otros prominentes representantes contemporáneos como los cuadros de Cosme Proenza Almaguer y otros representantes que donaron sus obras a la colección del museo. Es una pena que estos aspectos se desconozcan por el público general, no solo por los estudiantes de la Academia de Artes Plásticas El Alba”, destaca Rosabel Reyes.

Otra de las colecciones que posee el centro son las de Numismática, Filatelia,  e Historia, con objetos que representan desde la etapa colonia en Cuba hasta los acontecimientos más actuales-separado de la arqueología aborigen-, esta quizás la más basta de todas las mencionadas.

La necesidad de un museólogo integral

Dentro de la institución hay varias áreas de resultados claves, aunque se aboga por un trabajo más integral de los museólogos, donde el que trabaja en una de estas aristas, puede incluirse perfectamente en cualquiera de las otras: lo mismo se hace animación sociocultural, que investigación u otra tarea específica, ello gracias al impulso de Ileana Donatién, una ex compañera de trabajo que ahora se encuentra en el Departamento Metodológico del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, quien nos incentivó a colaborar con otras áreas, no solo la que nos compete por nuestro contenido laboral. Por ejemplo, yo soy la Museóloga encargada de la programación cultural, pero llevo la sección de Arqueología y también trabajo en el área de animación, en espacios fijos con público, voy a las escuelas…y así varios de mis colegas aquí, erradicando esa limitante.

Estas líneas sirvan de homenaje a ese pequeño colectivo orgulloso de mantener resplandeciente y con el prestigio bien alto a una de las edificaciones más prominentes de nuestra provincia. Foto: Archivo

Aquí estamos los museólogos de fondo, quienes llevan toda la información de los objetos museables, los especialistas en conservación, el área de animación y programación, así como el aparte de investigación, que tiene su encargada pero en la que nos incluimos casi todos. Las líneas temáticas de nuestros estudios se dirigen hacia nuestras colecciones fundamentalmente, porque antes los museólogos se centraban en el acápite histórico más puro, pero en los últimos años hemos dado respuesta a esa necesidad de rellenar las lagunas del conocimiento con respecto a las piezas, e incrementar las colecciones pues, con el más mínimo detalle que usted le agregue a un objeto sobre su origen, le aumenta el valor expositivo, museable.

Cuando comencé con el estudio de la colección de arqueología en Holguín, por ejemplo, muchos objetos de la colección de hachas petaloides estaban en Valor IV-que es el mínimo-, y luego de muchos bosquejos descubrí detalles que le convirtieron en Valor I-el máximo que se le confiere-, entre ellas lo da el hecho de que pertenecieron a José Agustín Castañeda y es considerada una de las más completas de América Latina.

Donde está toda nuestra historia

La colección de Historia es la más grande, con mayor representatividad en el tiempo y periodos relevantes de la provincia y el país; aunque están por catalogarse piezas pertenecientes a excavaciones realizadas por Castañeda, junto con Hiran Pérez Concepción y otro grupo de jóvenes arqueólogos, que todavía no han entrado en inventario, lo cual incrementará la colección notablemente. En sentido general nuestras colecciones tienen un grado de valor muy alto porque representan la historia y la cultura holguinera, donde se incluyen símbolos de esta tierra conservados en su pieza original, como el Hacha, única en su tipo y símbolo de la provincia.

Una ruta imprescindible

Es increíble el grado de aceptación de los niños hacia lo que se les propone aquí. Abogamos siempre porque no hay mejor lugar para acompañar la clase de historia que el museo, reafirmado por especialistas, y a pesar de haberse estudiado sobre el tributo de nuestras colecciones a la enseñanza y la capacitación a los decisores en este sentido, no se observan resultados ni disposiciones en este sentido, sencillamente parece que no les interesa. Es necesario que los educandos sientan orgullo de las personalidades que dan nombre a sus escuelas y centros educativos: qué mejor forma que llevarles ese conocimiento que aquí atesoramos en forma de objetos personales, fotografías u otras piezas de valor que representan parte de su historia.

Otras veces vemos a los niños motivados por entrar al museo y son los adultos que le acompañan quienes no se lo permiten. Este departamento es el encargado de hacer los estudios de público y analizamos por qué este sector no visita la institución, entonces intentamos sortear esas barreras para acercar el museo a la comunidad con los diferentes espacios fijos que se realizan en instituciones y otros espacios públicos. El museo no es un montón de trastos viejos, sino un centro de prestación de servicios, que imparte conferencias, charlas, no solo a las escuelas, sino a cualquier otro organismo o institución que requiera de nuestra intervención.

En este apartado el espacio que más funciona es el Patio de la Tercera Edad, los segundos domingos de cada mes; al que le incorporaremos otro con la cantautora Edelis Loyola, los primeros y terceros domingos del mes, para los infantes, donde siempre hay una intervención del Museo, no solo por realizarse en su espacio físico, sino como posibilidad de insertar los valores cognoscibles que poseemos, vinculados con el público específico que trabajemos.

Ahora mismo apoyamos las actividades del barrio El Paraíso, como parte de la inserción comunitaria, así como los círculos de interés en las escuelas, relacionados con el museo y la historia local.

Un valor incalculable

“En el Museo hay reconocidas 7 mil 645 piezas-apunta la museóloga Lilian Leyva Infante-, las cuales cuentan con un proceso de estudio previo y puesta en valor expositivo; pero cerca de 100 mil están fuera de este proceso, en inventario auxiliar, fuera de los valores I, II y III, las cuales están sujetas a reevaluación y pueden cambiar de valor en dependencia de la información que se obtenga de ellas. Más de mil ejemplares pertenecientes a una colección de filatelia deben sumarse a ese número, en dependencia de su aprobación”.

Por estos días y debido a labores de restauración y conservación del prominente inmueble, el museo solo tiene abierta la Sala Revolución y la Sala de Historia. Foto: Archivo

“Aparte de esto-agrega la especialista de divulgación y programación en La Periquera-, contamos con el archivo de periódicos, desde 1862 hasta 1962, cien años de prensa que formarán parte de ese inventario; en suma, de forma discreta, podrían sobrepasarse los 50 mil objetos museables de una gran diversidad donde se incluyen revistas con más de un siglo y fotografías que datan de la segunda mitad del XIX”.

Por estos días y debido a labores de restauración y conservación del prominente inmueble, el museo solo tiene abierta la Sala Revolución y la Sala de Historia; sin embargo para este mes pretenden celebrar fechas importantes como el día 14, del amor y la amistad, con una exposición vinculada al tema con piezas de su colección, así como el 24, día de gran trascendencia pues se cumple aniversario del primer discurso pronunciado por Fidel a los holguineros, desde el balcón del museo, nuestro museo, ese que nos identifica como hijos de la tierra de Calixto García.

Perpetua presencia en esta tierra

Al Apóstol de Cuba, José Martí, se le rinde tributo en cada acción de sus hijos donde se honre la patria o se sobresalga por los valores humanos. Su presencia entre quienes siguen la obra del más universal que nació en esta Isla, se encuentra perpetuada en pensamiento y obra de cada hombre de bien.

Al Apóstol de Cuba se le rinde tributo en cada acción de sus hijos donde se honre la patria. Foto: Archivo

Joya arquitectónica y cultural de la Ciudad de los parques es el Museo Provincial “La Periquera”, que entre su vasta colección de piezas con elevado valor histórico, exhibe una de singular significación por su vínculo con el patriota cubano nacido en la Calle Paula, La Habana, el 28 de enero de 1853.

El velo utilizado para cubrir el rostro del cadáver de nuestro Héroe Nacional, durante su traslado desde el camposanto de Remanganaguas, hasta la necrópolis de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, donde se procedió a identificarle oficialmente, el 23 de mayo de 1895, bajo una fuerte custodia de las tropas españolas, es ese símbolo atesorado con mucho recelo en el insigne inmueble holguinero.

En Remanganaguas, poblado ubicado en el actual municipio santiaguero de Contramaestre, se produjo el 20 de mayo de 1895, el primero de los cinco enterramientos sucesivos a los que se vieron sometidos los restos del evolucionario cubano, tras su trágica caída, el día anterior, 19 de mayo.

El Acta Notarial número 89, rubricada en Holguín el 31 de marzo de 1925, por el doctor Francisco Frexes Bruzón, entonces notario del Colegio de Oriente, da fe de la legitimidad y origen del velo, validado además por el libro de visitantes que acompañó la primera exposición pública de esta reliquia, en el Centro de Veteranos de Holguín, el 4 de abril de 1925.

El velo utilizado para cubrir el rostro del cadáver de nuestro Héroe Nacional es ese símbolo atesorado con mucho recelo en el insigne inmueble holguinero. Foto cortesía del Museo

“Fue el paño que se exhibe en el local de esta delegación, y que ha sido donado por el Capitán del Ejército Libertador, Señor Agustín Mesa y Mesa, el mismo que cubrió el rostro del Gran Maestro José Martí, desde el cementerio de Remanganaguas, hasta el Cementerio General de Santiago de Cuba”, consta en la primera página del texto notarial, puesto en disposición de consulta gracias a la comparecencia en la vivienda de Mesa y Mesa, de los señores Delfín Aguilera y Ochoa, presidente de la delegación de Veteranos de la Independencia, así como Prisciliano de la Cruz Toranzo y Manuel Dositeo Aguilera, sus secretarios de Correspondencia y actas, respectivamente. El veterano mambí confirmó aquel día que fue su suegro, Bonifacio Campos Villalón, maestro de obras de albañiles del panteón de Santa Ifigenia, quien se lo donó, después de haberlo cuidado con prudencia por muchos años.

En argumentación de sus memorias, Mesa esclareció que la inscripción: “El velo de Martí”, que aparecía al centro del paño como en amarillentas manchas, fue escrita con lápiz por la esposa de Campos Villalón, Caridad Delgado.

El acta notarial número 89 oficializó el día la entrega de la “preciosa reliquia al Consejo de Veteranos de la Independencia, Delegación de Holguín, los mejores custodios y conservadores”, señala el documento original.

El cuerpo del Héroe Nacional de Cuba fue enterrado en cinco ocasiones en Remanganaguas (1895), un día después de la caída en combate; ante las dudas surgidas por su muerte se produce el sepulcro en el Nicho 134 Galería Sur, del Cementerio Santa Ifigenia, en el propio año de su deceso, para posteriormente trasladarlo al Templete, en la propia ciudad oriental, hasta que en 1947 se traslada al Castillo de los Generales, y cuatro años más tarde, en 1951, sus restos reposarían finalmente en el Mausoleo martiano en Santa Ifigenia.

Varios documentos independentistas redactó sobre esta mesa Martí durante su estancia en Dominicana. Foto cortesía del Museo

Al menos hasta 1945 parece haber permanecido expuesto el libro de visitas en el Centro de Veteranos de Holguín, pues no todas las firmas están fechadas. Sobre las hojas envejecidas, con tinta de pluma y casi ininteligibles, se suceden nombres de mujeres y hombres, quienes dejaron para la posteridad no solo sus rúbricas en señal de respeto, sino, también, premonitorias palabras, espontáneos versos y los mejores votos de un nuevo y honroso renacer para la patria.

(Con información de Juventud Rebelde)

Desde Holguín, Jornada Nacional Leer la Historia

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del CPLL Holguín

Con la premisa de acercar la historia desde las páginas de un libro y contribuir a la formación de valores patrióticos, hasta el día 11 se realizó en Holguín la Jornada Nacional Leer la Historia, con presentaciones y ventas de libro, conversatorios y paneles.

Dedicada de manera especial al 123 del fallecimiento del Mayor General Calixto García Íñiguez, y a los aniversarios 63 del Triunfo de la Revolución cubana, 60 de la Campaña de Alfabetización y 40 de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (Unhic), la jornada concentra sus actividades en espacios como museos, centros culturales y parques, escuelas, además de vincularse con los profesores y alumnos de la Universidad de Holguín. 

En el programa sobresale la presentación, por el investigador y antropólogo Alejandro Torres-Gómez de Cádiz Hernández, de Palabras a los intelectuales, volumen que recoge el histórico discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 30 de junio de 1961; Calixto García en la Guerra Grande, del historiador Hernel Pérez Concepción, libro que obtuvo el Premio de la Crítica Histórica José Luciano Franco Ferrán; y Los hombres de los cascos de acero y los fusiles Springfield: Documentos del escuadrón 17 (Baracoa 1957-1958), de los historiadores José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia, Marilú Uralde y Alejandro Hartman, que pone a disposición del lector una compilación de documentos de un escuadrón del ejército de la dictadura de Fulgencio Batista.

Además, se realizó el panel “Las perspectivas y desafíos del libro de historia en Holguín”, con la profesora e investigadora Mayra San Miguel Aguilar, con invitados de los sellos Ediciones Holguín, La Luz, Cuadernos Papiro y La Mezquita, este último perteneciente a la Unhic en la provincia; y se abordará, por el historiador Hiram Pérez Concepción, el valor de los registros escritos y archivos documentales para la memoria histórica. 

Como parte de la Jornada, auspiciada por la Unhic y el Centro Provincial del Libro y la Literatura, se dedicó un día al público infantil, al presentarse, entre otros títulos, Temporada de héroes, de Eldys Baratute, y Conociendo a Martí, selección de Adela Moro. 

La clausura de la Jornada Nacional Leer la Historia, el sábado 11, se realizó en el Museo Provincial La Periquera, con el objetivo de homenajear a Calixto García Íñiguez, el General de las Tres Guerras, a partir de varios libros publicados por el sello La Mezquita. 

 

Leer la Historia

Por Abel Castro Sablón

Fotos: Andrés Zaldívar y el autor

La filial holguinera de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC) y la Biblioteca Provincial Álex Urquiola, unificaron esfuerzos para celebrar el inicio de la jornada Leer la Historia, realizada en los exteriores de esta última institución y con la presencia de destacados historiadores e investigadores del territorio.

La Jornada, en su segunda edición, se realiza para reconocer el vínculo indisoluble que existe entre las diferentes instituciones del libro y la literatura en la provincia, con el trabajo incansable de todos esos hombres y mujeres que se encargan de mantener vivo el legado historiográfico, tanto local como nacional.

El presidente de la filial de la UNHIC en Holguín, Hiram Pérez Concepción, expresó a Baibrama que esta jornada la organiza su institución junto al Centro Provincial del Libro, quienes han planificado una serie de actividades que van desde el 4 al 11 de diciembre, en coincidencia con el aniversario 123 de la muerte de Calixto García, insigne patriota holguinero.

“Pensamos realizar presentaciones de libro en las filiales universitarias y en los preuniversitarios Luz Palomares y Enrique José Varona. En la nueva sede de la filial de la UNHIC en la provincia vamos a tener dos eventos: un panel sobre las editoriales que en la provincia editan libros de historia y las perspectivas y desarrollo de las publicaciones históricas; además de la presentación de los dos últimos libros editados por La Mezquita (editorial de la UNHIC en Holguín)”, comentó Pérez Concepción.

“Aquí en Holguín hay un fuerte movimiento historiográfico, que comenzó con Ediciones Holguín y que sigue hasta nuestros días, porque los Premios de la Ciudad en Historia se publican por esa editorial. Hay un vínculo muy estrecho entre las editoriales y los historiadores. Por ejemplo, La Mezquita, surgida en 2008, tiene ya publicados 28 títulos y en los últimos años tenemos 3 premios de la crítica histórica y dos nominaciones”, agregó Hiram.

Por otra parte, en este encuentro realizado en áreas aledañas a la Biblioteca Provincial Álex Urquiola, se realizaron actividades culturales, además de exposiciones y ventas de libros con temática histórica, como complemento perfecto de esta jornada.

En la clausura del evento, el día 11 a las 10:00 am, en el Museo Provincial La Periquera se presentarán libros sobre Calixto García, para destacar el tratamiento historiográfico que le han dado las editoriales territoriales a esa importante figura, en el aniversario 123 de su desaparición física.

Ciudad tomada por la cultura

Este 15 de noviembre no fue un día común para los cubanos, y los holguineros celebramos con alegría las múltiples fechas con un aluvión cultural en las principales plazas de la Ciudad de los parques.

Este 15 de noviembre no fue un día común para los cubanos. Foto: Wilker López

Una jornada colmada de propuestas encontró inicio en una de las principales instituciones de la provincia, la Biblioteca Provincial “Álex Urquiola”, donde, a través del espacio “Detrás de los cristales”, fueron evocados momentos importantes de la vida del eterno Comandante en Jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, para la ocasión rememorando el quinto aniversario de su desaparición física; la especialista Elaine Collazo, del departamento de programación de la Biblioteca fue la encargada de traer a colación facetas poco conocidas de ese ilustre holguinero.

El portal de esa institución cultural devino además en escenario propicio para la presentación del proyecto de variedades circenses “Fantasías e ilusiones”, quienes se encargaron de regalar alegría al variado público presente, disfrutando de los encantos propios de este consagrado arte.

Momentos antes eran evocadas nuestras raíces más autóctonas llegadas desde el continente negro, fue por medio de La Compañía Folclórica La Campana, emblemática agrupación danzaría del patio, que pudo disfrutarse de los cánticos y bailes propios de la cultura afrocubana.

Una jornada colmada de propuestas encontró inicio en una de las principales instituciones de la provincia. Foto del autor

Otro símbolo de la Ciudad de los parques, el Museo Provincia La Periquera, acogió en sus predios a varias de las agrupaciones insignes del territorio nororiental: Los Beltas y el Mariachi Holguín, quienes se encargaron de interpretar con destreza y maestría el repertorio al que nos tienen acostumbrados; buena música del ayer-en el caso de los primeros-, y lo mejor del cantar norteño mexicano-por los segundos-, atraparon con los contagiosos ritmos y temas a todo aquel que circundaba por la principal plaza de Holguín. No puede dejar de mencionarse en este apartado, el desarrollo de la Conferencia “Las figuras históricas y sus polémicas” por el Dr.C Paul Sarmiento, realizada en los interiores de La Periquera, como el necesario acercamiento a nuestra historia.

Los parques Julio Grave de Peralta-comúnmente conocido como “Las Flores”-, y José Martí, no estuvieron exentos al cúmulo de propuestas artísticas preparadas para la jornada, y fueron varios intérpretes de lujo, integrantes del catálogo de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas”, quienes acudieron al encuentro de sus seguidores en esas concurridas plazas de la Ciudad; Dulce María López, Galdys María, Victor Estour, Yamila Orozco y el Trío Éxtasis, se encargaron de amenizar cada espacio con las buenas propuestas que les caracterizan.

Cuando la noche comenzó a abrazar la ciudad, se hizo patente ese compromiso de los artistas con su pueblo y la Revolución, representados esta vez por el solista Nadiel Mejías, Yurelis Arjona y la agrupación femenina Sabor Genuino, sin dudas sobrado talento para cerrar con broche de oro una jornada muy especial para los holguineros, para los cubanos.

El portal de esa institución cultural devino además en escenario propicio para las presentaciones. Foto: Wilker López
Los parques Julio Grave de Peralta-comúnmente conocido como “Las Flores”-, y José Martí, no estuvieron exentos al cúmulo de propuestas artísticas. Foto: Wilker López
Otro símbolo de la Ciudad de los parques, el Museo Provincia La Periquera, acogió en sus predios a varias de las agrupaciones insignes del territorio. Foto: Wilker López
El proyecto de variedades circenses “Fantasías e ilusiones” se encargó de regalar alegría al variado público presente. Foto del autor

 

 

 

Un lugar para la poesía

Por Bernardo Cabrera

Varios poetas holguineros conmemoraron el Día de la cultura cubana con un recital en el museo Provincial La Periquera, en el que abordaron diferentes temáticas como los ancestros, la Patria, la emigración, la soledad y la necesidad de acontecer. Continuar leyendo «Un lugar para la poesía»

El verso, la prosa, la tinta de María toda

A ese encuentro imprescindible con la historia asistimos en el momento en que se rememoran sus páginas porque traerlas a colación es también una forma de salvaguardar su huella.

Una icónica institución de la Ciudad de los parques, el patio del Museo Provincial de Historia La Periquera, devino en escenario propicio para desarrollar una edición especial del espacio “Con olor a tinta”, en esta ocasión para entrevistar a Lourdes González Herrero, directora de Ediciones Holguín, quien además fundó este encuentro por donde transitan los autores para conocer los derroteros de su obra; sin embargo, en una permuta de roles, fue ella quien respondió las preguntas del joven y prominente escritor local, Moisés Mayán Fernández.

A ese encuentro imprescindible con la historia asistimos en el momento en que se rememoran sus páginas. Foto del autor

Con una obra meritoria en la cultura holguinera y cubana, así como una encomiable labor al frente de una de las editoriales más prominentes del país, que por estos días celebra 35 años de creada, se desarrolló el encuentro matutino que celebra por partida doble dada su ubicación temporal en el marco de la Jornada por la Cultura Cubana.

En el encuentro no podía hacerse esperar el homenaje a la principal casa de la literatura holguinera, por ello llegaron los reconocimientos de parte de la Dirección Provincial de Cultura, la Casa de Iberoamérica y el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, a esa impronta cultural innegable de Ediciones Holguín, cimentada en la historia de nuestra literatura.

El colofón de la jornada sin lugar a dudas devino en el exquisito intercambio entre los talentosos  creadores locales, la primera como muestra de un prolífero legado que toca continuar a su, no por joven menos talentoso pupilo.

La Génesis

Ya estudiando bibliotecología con Eliseo Diego de profesor, yo engañaba a la gente diciéndole que era escritora, alteraba el orden normal de la escuela con este tipo de insinuaciones. Ahora, el amor pasional ese por la literatura viene del año 1971, en Santiago de Cuba, en una ciudad fabulosa para aquel entonces, de noches trovadorescas, de mucha espontaneidad. Estuve un año sosteniendo la escritura a diario, sin hacer prácticamente nada más. Luego regresé a Holguín y dejé de escribir, pero sin el dolor de haberlo hecho, muy natural.

En 1985 le dicen a Alejandro Querejeta que yo escribía y él, muy astuto, me engatusó con la excusa de que Pablo Armando Fernández haría una antología y si yo no estaba en ella no se concretaría tal proyecto. Me quitó una carpeta verde donde tenía todos mis textos y empezó una labor promocional que hoy en día nadie hace en Cuba: ir cada jornada a mi casa, constatar lo que había escrito, llevar un grupo de gente para que oyeran mis textos; es meterse mucho en la vida del creador. Con esa fuerza probé suerte y escribí el texto “La vuelta de todos mis días”, del que presentía ser mi reinicio franco, para luego ganar el Premio de la Ciudad en 1986, de conjunto con Alejandro Fonseca, mi amigo y hermano del alma.

El nacimiento de una editorial

Ediciones Holguín no era para ese entonces-1986- absolutamente nada todavía, pero estaba en la voluntad de Querejeta-quien realmente hizo todo-, la idea de que el mismo año que fueran premiados se publicaran los textos; en ese momento publicar en Cuba era impensable para casi todos los autores, pero con esa idea Querejeta tuvo un acercamiento con la imprenta Atanajildo Cajigal, donde, con una botella de bebidas, esos seres eran capaces de hacer cualquier libro, cualquier cosa, y fue allí, con aquellos impresores , que surgieron los primeros cinco títulos, a los que prosiguieron grandes momentos de presentación en el portal de La Periquera, recuerdo que mi libro lo presentó Delfín Prats, con muchísimo público presente. Fue una suerte para Holguín que Querejeta estuviera aquí para ese entonces, porque es natal de Santiago. Así, con esa luz larga, tuvo la suerte de surgir en una provincia con tal cantidad de escritores en los distintos géneros, una Casa Editora y un Premio.

En el encuentro no podía hacerse esperar el homenaje a la principal casa de la literatura holguinera. Foto del autor

Después de tanto, Tenaces…

Es el origen, el pozo de todo, sin este libro todo lo demás es imposible, sostiene mi árbol creativo. En él se incluye un poema titulado “Mi origen”, que he extendido, continuado así como cada uno de los demás poemas, en el resto de mi obra. El primer libro es siempre muy importante, pasan las amistades literarias, las posibilidades, las sumas. Para mi es imprescindible haber escrito Tenaces… No hay ningún texto de los que escribí después que no se haya publicado porque cuando empiezo un proyecto, si no tiene futuro me doy cuenta enseguida; pero me pasa muy pocas veces, voy al seguro en ese sentido y me permite perder el menor tiempo posible, el devaneo. Incluso la narrativa vino pausadamente, cuando correspondía, sin desesperarme, es que me horrorizaba escribir novelas.

 “Tocar el cielo con las manos”

Cuando escribí Papeles de un naufragio (1999), Eugenio Marrón iba mucho a mi paladar y le decía que estaba escribiendo algo raro, él me revisaba cada noche y me impulsaba a escribir más, sin importar la forma o el contenido. Para ese entonces, e incluso ahora, estaba tan ocupada en la sobrevivencia que lo mandé al Premio de la Ciudad pues no tenía conciencia alguna ni de su calidad, mucho menos del impacto que podía tener, e incluso incursioné en narrativa pensando que me lo iban a regresar porque no aplicara en esa categoría. A partir de allí ocurrió un punto de inflexión porque empecé a escuchar las opiniones de Antón Arrufat y otras personas inteligentes que han leído mucho, quienes me terminaron de confirmar el texto como una novela. Yo había comenzado María toda, pero Papeles… siempre me pareció una descarga lírica. 

Para una mujer que se había pasado toda la vida haciendo poesía es muy difícil empezar el proyecto de una novela por el encuentro entre los recursos líricos, la musicalidad y las características propias de la narrativa; pero estoy muy orgullosa, mucho más por obtener el Premio José Soler Puig, y mucho más cuando recibí el Premio de la Crítica, para alguien de provincia, y en la categoría de novela, era tocar el cielo con las manos, no por el premio en sí, sino porque validaba mi esfuerzo y disfrute en medio de la concepción del texto. Los lectores llegaron a creer en esos personajes y eso es algo muy genial, al tiempo que hace tanto bien al escritor. Del estrés tan grande que lleva este proceso de concepción y edición terminé enferma, o sea que lo sufrí mucho, pero lo disfruté mucho más.

¿Por qué con Papeles de un naufragio se busca otro sistema de impresión?

Recuerda que lo escribí en 1996, pleno Periodo Especial, la debacle. La gente encuentra que en este libro, a pesar de ser muy crítica y su fuerte contenido cargado de ironía, ofrezco cierta esperanza al lector. Los poemas fueron publicados en una revista antes de que se imprimiera el texto y llegaron a manos de Abel Prieto, entonces Ministro de Cultura, quien quiso publicarlo antes de que “el enemigo se lo cogiera”. De La Habana mandaron a que rápidamente lo publicaran e imagínate en qué papel estuve: directora de una editorial y publicar un libro de mi autoría, era algo muy complicado. Ese libro lo tenía comprometido con Aida Bahr para inaugurar la Colección Mariposa, y por eso estuvo dos años sin hablarme, una persona que quiero tanto y que cuando vio el texto publicado sufrió un ataque, me llamó, insultó y quitó la palabra, sin creer la curiosa anécdota del Ministro. Años después le preguntó al propio Abel y este confirmó lo que yo le había dicho. Hubo que correr, pero después de mucho esfuerzo sale el primer libro en sistema offset que tiene Ediciones Holguín, pero que no fue un regalo mío para mi persona.

Lo mejor que puede pasar a un escritor es trabajar en una editorial. Foto del autor

“Lo mejor que le puede pasar a un escritor”

Lo mejor que puede pasar a un escritor es trabajar en una editorial porque no dejas nunca tu mundo, el de las letras, la literatura, y te puedes expandir. Hay tiempo para todo, pero la gente lo malgasta mucho. Ahora la paso mal porque luego de que mi mamá enfermó no he podido volver a escribir en la casa, tengo que hacerlo en el trabajo, pero no es igual, aunque se me respeta mi horario.

Me muero por dentro al ver las condiciones de esa editorial, destruida, estar sin casa, sin sede en el aniversario 35. Nunca pensé que pasaría algo así a estos años de Revolución, pero es la triste verdad en un momento donde no hay dinero y además te pueden decir que no lo hay, las dos cosas pasan. Estoy sufriendo mucho, me comporto muy agresiva últimamente con las instituciones porque la tristeza produce ese tipo de cosas. Pero obviando esta situación, a ese lugar ha ido la gente de pensamiento que ha perdido este país y de los cuales debe hacerse de nuevo: Roberto Fernández Retamar, Arrufat, Carilda Oliver Labra, todos los Premios nacionales de Literatura; todos han compartido con nosotros y a la mayoría le hemos publicado libros porque, siempre que le hemos pedido algo, nos lo han dado con mucho placer. En el apartado  de traducción tenemos muchos amigos también, los cuales nos han apoyado mucho y con quienes compartimos el proyecto de abrir una línea de traducciones para el Polo Turístico, en los idiomas de quienes nos visitan.

¡¿Y la famosa foto en la sala de mi casa?! En 2004 fuimos 32 autores cubanos a conocer a nuestros homólogos de Venezuela, luego volví al Foro Social Mundial y, posteriormente, en 2005, al Foro en Defensa de la Humanidad; de ahí la foto que tengo con el Comandante Chávez, donde le explico la efervescencia de mi mamá por su persona y el Comunismo, ella quería una constitución de bolsillo como la que tenía el entonces presidente del país suramericano, la cual me regaló con su dedicatoria: quedamos bien en la instantánea porque Abel Prieto, con su impericia, en vez de obturar la cámara, lo que hacía era apagarla y eso nos provocó una risa terrible.

Ediciones Holguín después de Lourdes

Ediciones Holguín es un sentimiento, tomo esa frase de nuestro colega Roddier Mouso Bahr, quien entró hace poco y ya lleva 20 años. Yo tengo mucha fama de pesada, de crítica, bien ganada, porque las corazas son así, hay que forjarlas; pero el que entra allí a trabajar, se queda. La lealtad es de lo mejor que he logrado en mi vida. He hecho bien algunas cosas, y una de ellas es la editorial. Yo nunca pensé dirigirla, era editora y así estaba maravillosamente bien, con horarios flexibles para desempeñarme en otras tareas privadas. Cuando me lo propusieron acepté porque apreciaba mucho a mi jefa, María Elena, que me pidió encarecidamente asumir esta tarea-con mis condiciones-, en noviembre de 1998, porque trabajaba en el centro Provincial del Libro desde el año 1990, gracias a Hiram Pérez Concepción; así que llevo 23 años dirigiendo: ¡¿qué habrá que yo no sé?!

En el debate cotidiano de la historia

 

Por Erian Peña Pupo

El 10 de octubre, el inicio de la gesta independentista cubana contra el dominio colonial español, y el día 20, celebración del Día de la Cultura cubana, han servido de marco para la realización de actividades de los historiadores holguineros, en medio de los festejos por el 40 aniversario de la fundación de la Unión de Historiadores Nacional (Unhic) y de la Filial provincial.

Entre ellas resalta la firma de un convenio de colaboración entre la Filial y la Biblioteca Provincial Alex Urquiola, que permitirá fortalecer los lazos de trabajo y cooperación que desde hace décadas vienen desarrollando para la mejor promoción y conocimiento de la historia. 

La Unhic, además, entregó a la Biblioteca el Diploma María Teresa Freire de Andrade por lograr resultados destacados en el campo de la bibliotecología histórica y la preservación, la atención técnica y la promoción de la literatura histórica; y entregó títulos de La Mezquita, sello de la Unhic en Holguín, como Calixto García en la Guerra Grande, de Hernel Pérez Concepción; José Manuel Acosta y el arte moderno en Cuba, de Mireya Cabrera Galán, y La obra musical religiosa de José María Ochoa. Rescate y preservación, de Yanara Grau.

El Centro Provincial de Superación fue sede del espacio “Diálogo abierto”, donde las historiadoras Georgelina Miranda y Nury Valcárcel Leyva se refirieron a estas fechas, exponiendo el acontecer en la jurisdicción holguinera en aquel octubre de 1868 y el nacimiento del Día de la Cultura cubana, como expresión del sentido de identidad. El Premio Nacional de Historia José M. Abreu Cardet, hizo la presentación del libro Los hombres de los cascos de acero y los fusiles Springfield: Documentos del Escuadrón 17 (Baracoa 1957-1958); en coautoría con Marilú Uralde Cancio y Alejandro Hartmann Matos, publicado por La Mezquita y Ediciones Nuevo Mundo, de Estados Unidos. También se entregó una colección de libros para los fondos del CPS. Un interesante intercambio entre los historiadores y los participantes permitió el enriquecimiento de saberes en este espacio. 

Además, en la Casa de la Prensa, sede de la Unión de Periodista de Cuba en la provincia, se realizó un intercambio. Temas como el otorgamiento de dos premios de la Unión de Historiadores: el Premio de la Crítica Histórica “José Luciano Franco” al libro Calixto García en la guerra grande, de Hernel Pérez Concepción, que se otorga nacionalmente, y el provincial por la obra de la vida “José Agustín García Castañeda”, entregado a Hiram D. Pérez Concepción, fueron abordados por los historiadores holguineros. Se dio conocer, además, de las últimas publicaciones del Sello Editorial La Mezquita, y se presentó el libro Los hombres de los cascos de acero y los fusiles Springfield… también por José Abreu Cardet.

 

Firman convenio historiadores holguineros y Biblioteca Provincial Alex Urquiola

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor 

La firma de un convenio de colaboración entre la Filial de la Unión de Historiadores de Cuba (Unhic) en Holguín y la Biblioteca Provincial Alex Urquiola permitirá fortalecer los lazos de trabajo y cooperación que desde hace décadas vienen desarrollando para la mejor promoción y conocimiento de la historia, enriquecimiento de los fondos bibliográficos y consolidación de las actividades conjuntas que sistemáticamente se realizan.

Rubricado por Hiram Pérez Concepción, presidente de la Unhic holguinera, y Liudmila Leyva Aguilera, directora de la Biblioteca, el convenio posibilita elaborar un plan de trabajo conjunto para la concreción de las acciones y actividades. Además, sostener encuentros y chequeos de este plan y de forma conjunta y coordinada facilitar el acceso a los fondos bibliográficos necesarios para la labor de los investigadores y académicos.

Asimismo, facilita la entrega y actualización en los fondos de la Biblioteca de las publicaciones que realice la Filial de la Unhic, en particular los títulos del sello editorial La Mezquita.

Este convenio, además, potenciará el mantenimiento de la Biblioteca como sede permanente del Pabellón de Ciencias Sociales “José Agustín García Castañeda” durante las ferias del libro en la provincia, y como espacio permanente de las exposiciones bibliográficas conmemorativas que se realicen de conjunto entre la institución y la Unhic. 

Previo a la firma, José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia 2018, presentó el libro Los hombres de los cascos de acero y los fusiles Springfield: Documentos del escuadrón 17 (Baracoa 1957-1958), en coautoría con Marilú Uralde Cancio y Alejandro Hartmann Matos, publicado por La Mezquita y Ediciones Nuevo Mundo, de Estados Unidos. 

Asimismo la Unhic entregó a la Biblioteca Alex Urquiola el Diploma María Teresa Freire de Andrade por lograr resultados destacados en el campo de la bibliotecología histórica y la preservación, la atención técnica y la promoción de la literatura histórica, firmado por el presidente nacional, Jorge Luis Aneiros Alonso. Y entregó, además, los títulos de La Mezquita: Calixto García en la Guerra Grande, de Hernel Pérez Concepción; José Manuel Acosta y el arte moderno en Cuba, de Mireya Cabrera Galán, y La obra musical religiosa de José María Ochoa. Rescate y preservación, de Yanara Grau Reyes.